Aeroméxico, ¿resurgirá en los cielos?, parte 2 - LJA Aguascalientes
28/05/2022

Hace unas semanas estuvimos comentando en esta columna la situación de Aeroméxico, la mayor aerolínea mexicana, cuya situación financiera se deterioró de manera considerable hasta poner en peligro la sobrevivencia de Aeroméxico y es por ello que la empresa ha optado por realizar el procedimiento de Capítulo 11 para declararse en insolvencia ante la Corte de Quiebras en Estados Unidos.

 

En un avance sumamente importante en el procedimiento de Capítulo 11, parece haber una luz al final del tunel y es que ha llegado a un acuerdo con las ocho clases de deudores de la empresa lo cual permitirá lograr un acuerdo para la restructura de los créditos de Aeroméxico y proveerle de un respiro en la estructura de capital que podrá generar que puedan operar con recursos suficientes.

 

Adicionalmente los accionistas, de los cuales algunos son también acreedores de Aeroméxico aprobaron un incremento de capital por $4,267 millones de dólares, mediante la emisión  de acciones ordinarias, que son capitalizadas a través de la capitalización de pasivos y la inyección de recursos para la empresa, de manera que en conjunto con la restructura de capital se hace esta inyección que es vital para el futuro de Aeroméxico.

 

Pero esta noticia no significa que el peligro para Aeroméxico ya se haya disipado, la realidad es que Aeroméxico está aún lejos de poder decir que se encuentra en niveles óptimos y es que tiene que lograr la rentabilidad que no ha podido generar durante los últimos años, pero ello conlleva una presión sumamente considerable por la pandemia por COVID-19 que ha golpeado de manera considerable a la industria aeronaútica.

 

¿Qué significa el poder lograr el acuerdo en términos generales?, basicamente que las deudas que se tenían se han convertido en capital o que han cambiado sus vencimientos y estructuras a costa de un mayor costo financiero, que será predominante en los próximos años a menos que la situación financiera de la empresa cambiara de manera radical, lo cual parece ser sumamente complicado.


 

¿Fue una buena elección el optar por el capítulo 11?, la respuesta no es tan sencilla y es que aunque brinda de un respiro para Aeroméxico este mismo viene con un costo no solo financiero si no corporativo al perder el poder de los accionistas de Aeroméxico en la decisión del plan para el futuro de la empresa, adicionalmente pone en duda el futuro a largo plazo de la empresa y es que pudiera ser simplemente el alargamiento de la inevitable caída de Aeroméxico y es que aún antes de la pandemia por COVID-19 se presentaron problemas para la empresa para poder generar de una rentabilidad sustancial prueba de elo son las pérdidas registrradas en 2018 y 2019 por montos que ascienden a $1,872 y $2,368.9 millones de pesos y la alta competencia en una industria que cada día presenta más competidores con mayor concentración de mercado hace que la rentabilidad sea un resultado bastante complicado de lograr.

 

El panorama mundial no es el más idóneo, en los últimos meses se han presentado nuevas variantes de COVID-19 que han extendido las medidas preventivas que en gran parte vienen como medidas restrictivas para realizar traslados así como el cierre de fronteras que afectan de manera considerable a la industria del turismo, adicionalmente a una incertidumbre considerable con respecto al futuro a largo plazo de la industria que puede traer una menor actividad económica.

 

Empuje de parte del gobierno mexicano para poder lograr salvar a Aeroméxico y con ello alrededor de 12 mil empleos, no se espera como una solución alternativa para el mejoramiento del perfil de Aeroméxico, en parte por la política  económica del gobierno federal al realizar recortes en el gasto así como una política de disciplina fiscal aún con imprevistos, algo que se ha visto en esta pandemia por COVID-19 en donde los apoyos económicos de México en comparación a nivel internacional han sido muy restringidos.

 

En caso de no poder lograr retomar el rumbo Aeroméxico entonces tendrá que pensar en el capítulo 7 de la Ley de Quiebras el cual procede a la liquidación de la empresa, en parte considerando la jerarquía determinada por la ley para hacer el reparto de los activos y con ello dar por finalizada la historia de Aeroméxico.

 

Aeroméxico parece que tiene pista libre para poder realizar el despeje pero aún con esta gran noticia hay un largo camino a tomar de parte de la empresa para poder generar la solidez financiera y operativa y ello parece ser un ruta muy complicada.

 


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