Crisis política/ La columna J  - LJA Aguascalientes
28/05/2022

“La realidad está definida con palabras. Por lo tanto, el que controla las palabras controla la realidad”. Antonio Gramsci

Estimado lector de LJA.MX, con el gusto de saludarle como cada semana, aprovecho la ocasión para abordar un tema que es evidente a todas luces, me refiero a la crisis que existe en la política. Seguramente considera el tema totalmente abyecto, sin embargo, resulta necesario dilucidar lo que está sucediendo dentro de las instituciones político-partidistas y el en el sector gobierno, no es casualidad que poco a poco se presente el devenir de un sistema insostenible.

Hablar de política resulta irrisorio para la mayoría de las personas, existe algo que incomoda, que enoja, que desata bajos instintos. Lo que sucede en el ámbito público es un claro reflejo de lo que sucede en la sociedad, seguramente ha escuchado “Todos los políticos son iguales”, el punto no es que sean iguales, el punto es que la gente no haga algo por cambiarlos y asumir sus responsabilidades. Cuando la crítica es costumbre, la objetividad se difumina, y no es que resulte innecesaria para el análisis contundente, por el contrario, es más que necesario, lo que resulta paradójico es que exista la queja, pero no la solución. Considero que existe una deuda histórica por parte del sector político, pero eminentemente existe un contrapeso efímero de las personas que claman por los equilibrios, por la justicia, por la eficiencia.

Desde hace algunas décadas los partidos políticos se han convertido en cotos de poder de grupos sectoriales que son llevados no por los ideales o por la convicción doctrinal, son llevados por interés particulares de permanencia y de presupuesto, esto aplica del mismo modo para el cuarto poder, los medios de comunicación. La sociedad desde su alcance ha optado por distintas expresiones partidistas, y ha encontrado posiblemente las mismas condiciones, pero indudablemente no ha encontrado los esquemas de bien común o justicia social, tal parece que estos términos únicamente son utilizados para los soliloquios y los debates presidenciales.

“La conquista del poder cultural es previa a la del poder político, y esto se logra mediante la acción concertada de los intelectuales llamados ‘orgánicos’ infiltrados en todos los medios de comunicación, expresión y universitarios”.

El experto en políticas públicas Julio Franco Corzo esgrime que en los últimos años se ha logrado presenciar una falta de efectividad muy palpable en las distintas instituciones de gobierno en sus tres niveles. El servicio profesional de carrera no ha tenido el mínimo avance en la profesionalización de los servidores públicos, por el contrario, hay personas sin ningún tipo de especialización en las áreas en las que se encuentran, este acto básico en los parámetros de la administración genera la falta de coordinación en el funcionamiento loable de los gobiernos, la efectividad se reduce y existe una afectación directa a la sociedad. Cuando el sector salud es rebasado, cuando la seguridad pública es denostada, cuando el desarrollo social está condicionado y cuando el desarrollo económico es vituperado, es la referencia de que existe una crisis política.

Los medios de comunicación que son hipotéticamente el cuarto poder han sufrido los estragos de un país en donde ser periodista es una de las profesiones con mayor riesgo, en México los medios de comunicación tienen que ceder ante las amenazas políticas y ante los presupuestos, entonces la prensa no es tan libre como debiera ser, es condicionada y amenazada, y los medios que se atreven a comunicar la realidad son conscientes del adverso camino que les espera. Aunado a eso, existe un preámbulo de desinformación verdaderamente latente, el cual hace que se pierda la objetividad, las fake news, el modo errabundo de utilizar las redes sociales genera una falta de compresión sobre la tesitura política.

En las últimas décadas, diversos investigadores de todas partes del mundo indagaron sobre una preocupación latente: la crisis de las instituciones democráticas, partidos políticos y el futuro de la democracia. Falta de interés en la política, decrecimiento del apoyo a la democracia como el mejor sistema de gobierno, caída de la confianza en instituciones democráticas y en políticos son algunos de los varios signos que reflejan la insatisfacción política de los ciudadanos. Ya no existen ideologías y partidarios que las defiendan.

Esta tendencia pareciera estar confirmada por estudios como el de The Economist Intelligence Unit (2018), el de Pew Research Center (2019) y el de Freedom in the World (2018) que documentan una disminución de la salud de la democracia. Las nuevas generaciones son verdaderamente lejanas a la participación política.  Si bien los estudios convienen en la existencia del deterioro de la confianza en la democracia y de desilusión hacia las instituciones políticas, también registran el aumento de la participación política.


“En la mayoría de los casos la ignorancia es algo superable, no sabemos porque no queremos saber”: Aldous Huxley.

Estimado lector, vivimos en tiempos de crisis política, que desde mi punto de vista reclama mayor compromiso social.

In silentio mei verba. La palabra es poder.


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