Kazajistán: el contragolpe de Vladimir Putin/ Taktika  - LJA Aguascalientes
28/05/2022

Astaná, Kazajistán. 10 de enero de 2022. El presidente Kasim-Yomart Tokáev se dirige, mediante una videoconferencia, a los líderes de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), una agrupación político-militar que engloba a países miembros de la antigua Unión Soviética. El líder kazajo acusa que los disturbios en su país fueron coordinados “desde un solo centro” por “militantes extranjeros” que buscaban “hacerse con el poder”.

En sintonía, el mandatario ruso, Vladimir Putin, defiende la intervención de las fuerzas de la OTSC cuando afirma: “Fue necesario actuar sin retraso” porque los disturbios utilizaron “técnicas tipo Maidán”. Esto en una clara referencia a las protestas ocurridas en Ucrania en 2013, las cuales provocaron la caída del régimen pro-ruso.

Las imágenes arriba descritas sirven como prólogo al presente artículo, el cual pretende explicar por qué el presidente de Rusia, Vladimir Putin, asestó un contragolpe a sus rivales en los Estados Unidos, Europa y el Medio Oriente.

Kazajistán, país extenso y plano, es, desde el punto de vista de las cadenas de suministro, estratégico porque está ubicado en Asia Central y, además, es paso obligado para conectar a China con los mercados de Europa Occidental y forma parte del área de influencia de Rusia. Por lo tanto, según varios analistas internacionales como M.K. Bhadrakumar, Pepe Escobar y Thierry Meyssan los servicios secretos de los Estados Unidos, Israel, y Turquía se confabularon para desestabilizar al gobierno kazajo y, de esta manera, debilitar la posición estratégica tanto de China como de Rusia.

El modus operandi tenía por objetivo provocar una “revolución de color”, un término empleado por China y Rusia para referirse a los levantamientos patrocinados por los gobiernos occidentales –en particular, la Unión Americana- para instalar, mediante el uso de la denominada “sociedad civil”, a gobiernos más favorables a sus intereses.

En los últimos meses de 2021, el secretario del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa Nikilolái Pátrushev –apodado el Triple Yoda, por su comportamiento discreto y perspicaz- advirtió sobre la deteriorada situación de seguridad en Afganistán, tras la retirada estadounidense, y respecto de la posibilidad de un golpe de Estado en Kirguistán. Por lo tanto, como medida de seguridad, Rusia reforzó su presencia militar en Tayikistán. Por último, los servicios de inteligencia rusos detectaron, en Kazajistán, la presencia de agencias de espionaje que “coordinaban a grupos de sabotaje entrenados por Turquía”1.

A principios del año 2022, comenzaron en Kazajistán una serie de protestas por el alza al precio de los combustibles, las cuales se tornaron violentas por la presencia de grupos armados, los cuales comenzaron a tomar edificios gubernamentales. Ante el cariz de la situación, el gabinete de Tokáev renunció, lo cual incluyó al antiguo mandatario y presidente del Consejo de Seguridad Nacional, Nursultán Nazarbáyev. Por último, Tokáev solicitó la ayuda de la OTSC, cuyo principal miembro es la Federación Rusa.

Al mando de las fuerzas de la OTSC, la cual incluía contingentes de Armenia y Bielorrusia, fue colocado el general Andréi Serdyukov, jefe de las tropas de asalto aéreo de la Federación Rusa, las famosas VDV, y veterano de Kosovo, Chechenia y Siria. Asimismo, el contingente ruso fue reforzado con los sistemas de guerra electrónica, Leer-3 RB-341V.

El mandato de las tropas de la OTSC incluía la protección de “activos estratégicos”. Esto se refería a: el Laboratorio de Referencia Central, ubicado en Alma Ata, una instalación dedicada a la investigación de patógenos para usos bélicos2; y el Cosmódromo de Baikonur, la instalación espacial más grande del orbe, la cual es gestionada por Rusia.


El primer movimiento fue la captura del aeropuerto internacional de Alma Ata por parte de las tropas de asalto aéreo rusas. Segundo, el gobierno kazajo ordenó a sus tropas disparar contra los “bandidos y terroristas”, extranjeros provenientes de Asia Central y el Medio Oriente. Tercero, las fuerzas de seguridad kazajas detuvieron e interrogaron a los ciudadanos sospechosos de colaborar con agencias de inteligencia extranjeras.

El escribano concluye: el contragolpe de Vladimir Putin demostró que Rusia marcó, con un costo mínimo en dinero y sangre, sus líneas rojas en el aspecto geopolítico; China y Rusia trabajan, en el aspecto estratégico, en tándem, porque Beijing apoyó diplomáticamente el despliegue de la OTSC; Putin apareció como el proverbial caballero de la armadura resplandeciente ante los 3.5 millones de personas que componen la minoría rusa en Kazajistán; y, finalmente, Rusia llegó fortalecida a las pláticas con los Estados Unidos y la  Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), respectivamente.

Aide-Mémoire. – El jefe de la Defensa de Lituania, teniente general Valdemaras Rupsys, advierte que la actual tensión entre Rusia y la OTAN por la crisis en Ucrania hace que “la amenaza de guerra en Europa sea ahora la más alta desde 1945”.

 

  1. After Kazakhstan, the color revolution era is over https://thesaker.is/after-kazakhstan-the-color-revolution-era-is-over/
  2. Kazakhstan becomes toxic graveyard for US diplomacy https://asiatimes.com/2022/01/kazakhstan-becomes-toxic-graveyard-for-us-diplomacy/


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