La educación superior en México: mucho ruido y pocas nueces (Primera parte) - LJA Aguascalientes
03/07/2022

La expansión de la educación superior es una de las políticas públicas más complejas en América Latina y, por supuesto, en México. En las discusiones en torno a ella, encontramos posiciones de todo tipo, desde quienes sugieren dejar todo en manos de la iniciativa privada, hasta quienes apuestan por que el Estado asuma toda la responsabilidad de garantizar su obligatoriedad y gratuidad. En la práctica, ninguno de los extremos es la solución. Lo que parece funcionar es la puesta en práctica del sentido común, que se haga patente en una colaboración constante entre el Estado, las empresas y las familias para garantizar oportunidades de aprendizaje a toda la población.

La reciente aprobación de la Ley General de Educación Superior (LGES) en México generará una compleja conversación, que esperamos que suceda en un marco de gran responsabilidad. Con esto en mente, quisiera resaltar algunos puntos, preocupaciones y propuestas para promover un debate informado y con una mirada a largo plazo.

No queda duda del impacto positivo de la educación superior. Un buen sistema de educación superior puede transformarse en una palanca de desarrollo. La pregunta que surge entonces es: ¿qué entendemos por un buen sistema de educación superior?

Gracias al cúmulo de experiencias se ha alcanzado el consenso de que un buen sistema es el que ofrece calidad, diversidad y equidad para maximizar el potencial de los estudiantes, en función de sus habilidades, motivaciones, intereses y preparación académica al terminar la secundaria. En el libro Momento decisivo, María Marta Ferreyra y otros especialistas detallan cada uno de estos parámetros: la diversidad responde al equilibrio entre las demandas sociales y económicas de un país, así como la oferta suficiente de programas de educación superior que las atiendan; la equidad, continúan los autores, se logra al garantizar a la población el acceso a educación superior en función de la preparación académica y otros factores socioeconómicos que influyen en el rendimiento y los logros de los estudiantes.

En México, una de las finalidades de la LGES es avanzar hacia la “gratuidad y obligatoriedad de la educación superior”. Por gratuidad se entienden las acciones del Estado para eliminar progresivamente los cobros de las IES públicas a estudiantes por concepto de inscripción, reinscripción y cuotas escolares, y compensarlo con financiamiento directo gubernamental. Y por obligatoriedad, la LGES se refiere a los esfuerzos que el Estado tiene que realizar para incrementar la cobertura. En espíritu, es difícil oponerse a que la educación incluya a todos y sea gratuita; sin embargo, lo que muestran las cifras en el Presupuesto Federal es que una vez más estamos frente a mandatos inviables. En otras palabras, la política de educación superior en México con respecto a la gratuidad y la obligatoriedad, hasta el momento parece ser de mucho ruido, pero con pocas nueces.

Basta recordar que, a nivel nacional, la matrícula en educación superior se redujo en más de 31 mil estudiantes entre el año 2019 y 2020. Es importante precisar que esta reducción responde en parte importante a la pandemia, pero también a la falta de programas e incentivos necesarios para evitar el abandono de los estudiantes. Asegurar sistemas de educación superior diversos, de calidad y equitativos requiere disponibilidad de recursos; no obstante, la asignación de dichos recursos en el Presupuesto de Egresos de la Federación muestra no sólo un estancamiento, sino un retroceso respecto a lo que se asignaba en periodos anteriores. En un artículo publicado en Nexos, Carlos Iván Moreno y Diego Cedillo analizan el estatus de la educación superior, ciencia y tecnología en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2022, en el que señalan que se asignaron más de 150 mil millones de pesos a la educación superior y posgrados, una cifra que, en términos reales, representa una disminución de más del 14% en contraste con lo que se asignó en el año 2015.

En la próxima entrega continuaré con el análisis de los retos que enfrenta nuestro sistema de educación superior.

Será un gusto continuar el diálogo, el debate y la discusión a través de mi correo electrónico [email protected], o bien, en mis redes sociales: Maestro Perezchica, en Facebook e Instagram, y @RaulPerezchica, en Twitter.



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