La educación superior en México: mucho ruido y pocas nueces (segunda parte) - LJA Aguascalientes
07/08/2022

En la editorial anterior, planteaba lo que para mí son las principales dificultades que enfrenta la educación superior en México: la falta de recursos y el abandono de los estudiantes del sistema. Desafortunadamente, en los últimos años hemos visto un desmantelamiento de la educación superior, materializado en la caída significativa de recursos para aumentar y mejorar la oferta educativa y la caída de la matrícula, particularmente en el 2020.

Además, preocupa la calidad de la preparación académica de los estudiantes que permanecen en el sistema de educación superior. Como señalan Ferreyra y otros especialistas, en un reporte del Banco Mundial publicado en el 2017: en el caso de los países de América Latina, ofrecer un acceso generalizado a educación superior, pero sin atender de manera integral la calidad de los sistemas educativos nacionales, lleva a altos niveles de abandono, lo que deriva en empleos mal pagados y, por cierto, en mayor descontento. En otras palabras, el éxito de la expansión de la educación superior sucederá si y sólo si garantizamos calidad educativa para todas y todos; si logramos articular esfuerzos colaborativos con las empresas y ampliamos la oferta y modalidades de aprendizaje a toda la población. En otras palabras, la gratuidad no beneficia si no se garantiza también el acceso a una educación de calidad.

Tampoco se puede dejar de lado que las economías demandan nuevos conocimientos, por lo que gran parte del éxito de las políticas de educación superior se explicará por la capacidad de adaptación a estas nuevas demandas. Al respecto, cabe retomar lo que Sergio Cárdenas (CIDE) y Raúl Valdés-Cotera (UIL-UNESCO) plantearon en un artículo del 2020: existe una brecha importante entre el conocimiento necesario y el conocimiento disponible. Así pues, de acuerdo con el Foro Económico Mundial 2020, en México las organizaciones educativas vivirán un proceso de reestructura, en el que la automatización, la inteligencia artificial y el manejo de grandes bases de datos serán conocimientos claves para sobrevivir. 

En consecuencia, serán fundamentales las capacidades de los egresados para mantenerse en un constante proceso de actualización y aprendizaje, resolver problemas complejos, mostrar un espíritu crítico, emprender y ser disruptivos. Frente a esta realidad, se vuelve imperante que las universidades, los centros de estudio y los investigadores en general estudien la brecha que existe entre las demandas nacionales y globales por más conocimientos, y la oferta académica que actualmente se brinda a los estudiantes de educación superior. Es clave identificar esas brechas y proponer cambios orientados a reducirlas; desafortunadamente, vamos tarde en esta tarea, pues por ahora solamente nos hemos enfocado en debates sobre la gratuidad de la educación superior.

En suma, este año 2022 traerá consigo discusiones y deliberaciones importantes en materia de educación superior. Es un periodo en el que deberemos replantearnos el qué, para qué y el cómo de la educación superior en México. Es un tiempo ideal para discutir el tema de gratuidad y obligatoriedad, pero con responsabilidad y sustento, dejando a un lado la demagogia, haciendo lo posible por evitar ocurrencias y decisiones de política desinformadas, que no hacen más que deteriorar las universidades, afectando —como lamentablemente siempre sucede— a la población más vulnerable y que carece de recursos para buscar otras opciones de formación.

Cualquier idea, duda o inquietud sobre este asunto tan importante, te invito a plantearla a través de mi correo electrónico [email protected], o bien, en mis redes sociales: Maestro Perezchica, en Facebook e Instagram, y @RaulPerezchica, en Twitter.


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