La forma del discurso de los mandatarios populistas del mundo/ Convicciones  - LJA Aguascalientes
19/08/2022

A lo largo de 2021 en Etcétera se analizaron las estrategias operativas de comunicación y el discurso de 24 mandatarios populistas: nueve en América, seis en África, cuatro en Europa y cuatro en Asia. Ahora se analiza lo que les es común en la forma del discurso. En un próximo artículo se verá el contenido del discurso y en otro las diferencias que existen en la forma y el contenido.

Entre estos mandatarios hay grandes y muy evidentes diferencias en la geografía, la historia y la cultura de la que provienen, pero en lo que hace a la forma del discurso hay claras semejanzas sin importar si se dicen de izquierda o de derecha. A continuación, se presentan las mayores coincidencias.

 

Lo común en la forma del discurso

*Conciben el ejercicio de gobernar como un espectáculo mediático. Actúan como estrellas de la farándula. Tienen un gran dominio del escenario. Dramatizan la política.

*Privilegian la palabra sobre la acción. El discurso llena los vacíos por la falta de resultados.

*Recurren a grandes eventos de masas. Construyen escenarios donde participa el pueblo para “producir” la identidad del grupo.

*Tienen una alta exposición mediática. Sus eventos siempre son transmitidos por los medios y redes. Se difunden profusamente.

*Manejan una retórica emocional con la que se identifica el “pueblo”. Ese sentimiento se traduce en apoyo irracional e incondicional a lo que dice y hace el líder.


*Pronuncian discursos que se salen de los cánones establecidos. Son extravagantes, grandilocuentes, efectistas e incendiarios.

*Utilizan un tono estridente, escandaloso y lleno de mentiras, para llamar la atención de las audiencias y los medios.

*Privilegian las frases y consignas fáciles de entender y asumir, propias de la publicidad y la mercadotecnia.

*Recurren a la descalificación sistemática, al insulto y la agresión para enfrentar a sus “enemigos”, que ellos mismos construyen. Polemizan con ellos.

*Pronuncian discursos largos y farragosos, muchas veces incoherentes, pero siempre son bien recibidos por sus bases y simpatizantes.

 

Forma y poder

En el ADN de los populistas, se digan de izquierda o de derecha, está la concentración del poder del Estado en su persona. Algunos son dictadores y permanecen indefinidamente en el cargo y otros, ante la fuerza de la estructura institucional de sus países, al término de su mandato deben dejarlo.

La forma del discurso forma parte de la teatralización de la política en la que suelen ser unos maestros. Su manera de gobernar, para mantenerse en contacto con sus bases y simpatizantes exige del espectáculo mediático. Requieren, necesariamente, de recursos propios del teatro y también de la publicidad y la mercadotecnia.

Esos mandatarios viven de la forma que suplanta, a través de la retórica emoción, la falta de buenos resultados. Y para eso diseñan continuamente nuevos escenarios y escenas donde el “pueblo bueno” tiene un lugar y un papel que cumplir. A través de esos eventos teatrales retroalimentan la identidad de los suyos y mantienen la adhesión a su proyecto. La forma se convierte en contenido. Y es también expresión de su poder.

 

@RubenAguilar 


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