Lacayo/ Bajo presión - LJA Aguascalientes
26/05/2022

No le deseo la cárcel a Hugo López-Gatell, aunque se la merezca, aunque su servilismo al presidente Andrés Manuel López Obrador lo haga evadir la responsabilidad ética en el manejo de la pandemia de coronavirus; más allá de mis deseos, la Fiscalía General de la República está obligada a explicar por qué no lo quiere investigar y fincar responsabilidades.

El juez de control Ganther Alejandro Villar Ceballos ordenó al Ministerio Público Federal iniciar una investigación en contra del subsecretario de Promoción y Prevención de la Salud, como presunto responsable del delito de homicidio por omisión. Desde el 2020, algunos familiares de las víctimas fallecidas a causa del covid-19 presentaron denuncias en contra de López-Gatell, lo acusaron de incompetente y negligencia, pero esas acusaciones fueron desechadas así nomás porque sí. Con esta orden del juez, la FGR está obligada a explicar las razones por las que desechó las denuncias, en especial la realizada por Felipe Jiménez Palacios y Nayeli Martínez Aguilar, a quienes representa el abogado Javier Coello Trejo.

Una vez conocido el fallo del juez, Coello Trejo fue entrevistado en varios medios y explicó que López-Gatell no acató las recomendaciones sanitarias de la Organización Mundial de la Salud por lo que incumplió con sus obligaciones como responsable de establecer las estrategias necesarias en materia de salud.

Difícilmente la FGR le podrá fincar una responsabilidad penal al subsecretario, ya ha habido otras denuncias en que lo denuncian por la comisión de delitos contra la salud pública y no han avanzado, tampoco aquellas en las que se le acusa por atentados contra la humanidad; lo más que le van encontrar a López-Gatell es que cometió una falta administrativa, y no irá a la cárcel, como es el deseo de muchos.

Es una pena que el incumplimiento con la responsabilidad ética no se sancione, porque entonces López-Gatell sí tendría que ser castigado por considerar que su amo es una fuerza moral y no una fuerza de contagio; por sus declaraciones cantinflescas acerca de que el cubrebocas sirve para lo que sirve y no sirve para lo que no, así como sus ataques a los padres de niños con cáncer que reclaman por el desabasto de medicamentos… más lo que se acumule, de eso sí es responsable el subsecretario, de comportarse como un lacayo dispuesto a cualquier tontería con tal de complacer a su amo; López-Gatell no sería el único acusado, los sirvientes con que el presidente integró su gabinete muestran su negligencia cuando, recientemente, acompañan a López Obrador en la mañanera sin usar cubrebocas, cuando una semana antes, tras enterarse del segundo contagio del presidente, ante la presencia del secretario de Gobernación, ahí sí, todos, se presentaron con mascarilla.

Además, castigar con cárcel al subsecretario por hacer lo que le indica el presidente no resolvería el problema de fondo, que es la actitud servil de los funcionarios de la Cuarta Transformación, capaces de todas las maromas posibles con tal de no contradecir lo que diga López Obrador.

¿Merece la cárcel López-Gatell?, no, la imbecilidad no está penalizada.

Coda. “Qué buen vasallo sería, si tuviese buen señor” inicia el Cantar del Mío Cid, en el caso de esta pareja ni vasallo ni señor, sólo un lacayo complaciente e irresponsable.

 


@aldan


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