Los nombres de las constelaciones y el mundo que se desvanece - LJA Aguascalientes
16/08/2022

 

Los nombres de las constelaciones es la más reciente novela del escritor mexicano Daniel Espartaco Sánchez (Chihuahua, 1977), publicado por la editorial Dharma Books. Una novela que dividida en dos grandes capítulos nos cuenta la historia de Charlie, un chico permanentemente desempleado que recuerda, con una gran carga nostálgica, su infancia y juventud en una ciudad del norte del país. En este recuento, podremos conocer la relación que Charlie establece con sus padres, antes y después del divorcio, que de muchas maneras trastocará su vida, y lo obligará a tomar decisiones, como será abandonar la escuela, un espacio en el que Charly nunca se sintió seguro ni motivado. De hecho, como muchos niños que crecimos en los años ochenta del siglo pasado, Charlie se siente educado más por la televisión que por sus padres o maestros.

Los nombres de las constelaciones podemos revisitar una época de un país que ya desapareció. Un país cercano, pero que ya se estaba cayendo a pedazos. Charlie lo revisita con mirada lacónica, no exenta de ironía. En el primer capítulo de la novela, por ejemplo, podemos ver como Charlie nos cuenta cómo se escapaba de la escuela, para regresar a su casa, sola durante las mañanas, para ver televisión u observar los programas de telesecundaria. También podemos observar la relación con el padre, que trabajados turnos en diferentes trabajos para mantener a su familia. Uno de ellos, como proyector de cine por las tardes. Este trabajo nos permitirá entrar en el terreno de la nostalgia, pues justo estas grandes y fastuosas salas de cine ya no existen más en nuestro país, fueron sustituidas por enormes complejos de cine, casi siempre enclavados en centros comerciales, que se convertirían en el centro de la vida social, porque ahí se “encuentra” todo. Como los laboratorios de fotografía que sería también uno de los primeros trabajos mal pagados de Charlie. Pero Los nombres de las constelaciones es también una novela sobre las decisiones que van marcando nuestra vida y que nos llevan a convertirnos en las personas que somos.

Conversamos con Daniel Espartaco Sánchez, autor de libros como Cosmonauta, Autos Usados (Premio Nacional de Colima 2012), Memorias de un hombre nuevo, entre varios más.

Javier Moro Hernández (JMH): Uno de los temas es el de la nostalgia. Quería preguntarte sobre esa sensación de pérdida de la juventud, pero que al final de cuentas sigue formando parte de nosotros, es algo que nos conforma.

Daniel Espartaco Sánchez (DES): Recuerdo que cuando escribí esa parte del libro estaba muy nostálgico, recordando la juventud como las tonterías que hicimos en el pasado, y pensando también en que si uno hubiera actuado de la manera correcta seríamos una persona completamente distinta, y al mismo tiempo, cuando lo estaba escribiendo estaba siendo verídico, porque yo podría haber escrito mi fantasía en la que todo hubiera estado bien y los personajes se comportan de una manera sabia, pero hacerle un homenaje a este joven pendejo que fui, que fuimos todos. Cuando tenemos veinte años todos nos creemos adultos, viejos, capaces de tomar grandes decisiones, cuando en realidad somos personas que necesitan ayuda, y no la aceptamos absolutamente de nadie.

JMH: En la novela gravita la idea de que tomar malas decisiones nos dan material para la literatura, por un lado. Pero justo, son estas decisiones las que tomamos, pensando (a los veinte años) que somos los más libres y que nadie ha sido tan inteligente como nosotros.

DES: En muchas ocasiones las decisiones que tomamos cuando somos jóvenes las tomábamos de una manera arriesgada, súper valiente. Algo que a mí todavía me sorprende son esas decisiones que tomé a los veinte años. Ahora me preguntó qué estaba pensando cuando tome esas decisiones, y ahora mismo, no lo haría de la misma manera. No me iría a vivir con una chica que acababa de conocer, por ejemplo. Pero eso es algo que todos tenemos que vivir, que es el desastre que conlleva el tomar la decisión de hacer algo absolutamente estúpido, pero cuando saber que lo vas a hacer.

JMH: También es una novela sobre la relación con el padre, una novela en donde además el personaje reflexiona constantemente sobre su relación con sus padres.


DES: Está es una novela un poco chapucera en el sentido de que son dos historias, pero el eje del libro, lo que une todo a lo largo de la historia, es la relación con el padre. En la primera parte vemos a un hijo unido con el padre. Esa relación la vemos también a partir de símbolos. Por ejemplo, la novela empieza con el padre regalándole un llavero en forma de martillo, que, por supuesto también es una broma, porque en los cuentos de heroísmo maravilloso, el padre le regala a su hijo su espada, o el objeto sagrado que representa al padre, un báculo, por ejemplo. Aquí no, aquí le regalan un martillo. Pero además el personaje va haciendo todo mal desde pequeño; pierde el llavero, su vida la embrolla de más. El padre juega ahí el papel de la figura de seguridad, pero en la segunda parte, el padre ya se encuentra en otra dimensión, ya no vive en casa del personaje, sus padres se han divorciado, pero sigue teniendo un peso simbólico. El padre es la figura que te dice como debes de vivir, qué es lo correcto y lo incorrecto, y para mí, no hay una sola buena o mala decisión que haya tomado en la que no me haya dicho qué pensaría mi padre al respecto. Es una gran responsabilidad, porque ahora sabes que no es el padre quien te está hablando, sino que eres tú mismo quien te está hablando.

 

JMH: El padre como una figura tutelar, pero también está la relación con los trabajos del padre. Pero es una relación que tiene que ver con la ambigüedad, con la contradicción: Está la admiración del padre y la sensación de no querer ser como él, como en la escena del cine.

DES: Quería transmitir la sensación de que su padre también es vulnerable. Me acuerdo de que de niño tenía el sueño recurrente de que a mi padre le pasará algo. Pero también recuerdo que para mí la figura paterna es la que iba a estar ahí para toda la vida, para protegerte. Pero cuando vemos a la figura paterna vulnerada es algo que también te vulnera a ti mismo, porque todos tus parámetros se cimbran, porque esa es la figura paterna, es el punto más débil que tenemos.

JMH: También hay una reflexión sobre el matrimonio, sobre la familia tradicional, porque finalmente la relación con los padres determina nuestra relación con el mundo, el divorcio de los padres es algo que también cimbra al personaje y que lo llevan a tomar decisiones, como dejar de estudiar, de buscarse un trabajo.

DES: El personaje estaba en un momento en el que tenía que salir al mundo, después de tener una infancia normal, idílica hasta cierto punto, y de pronto tiene que empezar a tomar decisiones. Quise hacer una especie de similitud entre la desilusión con la familia, a partir del divorcio de los padres, y la desilusión con el universo de la infancia, en el sentido de que en los años noventa todo el mundo de seguridades sociales se disolvió: llegó el trabajo precario, el personaje solo puede acceder a ese tipo de trabajos, y entonces no solo es la familia lo que se disuelve, es el mundo en general.

JMH: Te quería preguntar sobre el tema laboral: El padre también sobrevive y sostiene a la familia con varios trabajos al mismo tiempo y es él quien le dice, que tiene que estudiar, para que no repitas la historia de dos turnos de trabajo. Pero al mismo tiempo también está, como metáfora, la desaparición de las grandes salas de cine de la ciudad. Es decir, un mundo el que se disuelve.

DES: Antes los cines tenían un sindicato muy fuerte, y tenían muchas prestaciones. De hecho, durante un tiempo fui parte del Sindicato de Trabajadores de la Industria Cinematográfica, y luego desapareció con los cambios políticos de los años noventa del siglo pasado. Era como un homenaje que le quería hacer a esta idea, porque ahora vas al cine, y ves a chicos que trabajan ahí, de manera precaria, subcontratados, por ejemplo. Y antes eso no pasaba, a mí todavía me tocó tener derechos, estar protegido, pagar la cuota sindical, etc. Eso ya no sucede. También me interesaba hablar del laboratorio de fotografía, porque también es un mundo que desaparece. Llegó Walmart y ahí tus fotos están en una hora, ya no llevas tus fotos al laboratorio. Estos complejos de cines y de Walmart van destruyendo todos los negocios que había en el centro, la gente se tiene que ir de ahí, etc.

JMH: Los cambios tecnológicos, como los que mencionas, siempre traen aparejados cambios sociales, cambios en las formas de vida, cambios en los modos de trabajo, precarizado muchas cosas, como lo vemos en la novela.

DES: Alguien escribirá en el futuro el antes y después del 2020, porque están cerrando muchos negocios, están cerrando sucursales de banco, por ejemplo, la gente tiene que hacer más interacciones a través de la banca electrónica, y eso impacta en la cantidad de personas que tendrán que ser contratadas o no por los bancos, por ejemplo. Eso supone cerrar sucursales y vamos a ir hacia una precarización más amplia, en donde vemos la desaparición de la clase media, cada vez habrá una polarización económica más amplia.

JMH: Otro elemento que me parece muy interesante del libro es la primera parte, en donde vemos los recuerdos infantiles, los recuerdos de la primaria, que es la entrada a vivir en instituciones, a ser educado en instituciones, en donde podemos ver estos cambios políticos – sociales que hablamos. Pero en los recuerdos de Charlie sobre sus escuelas también vemos la situación caótica del sistema educativo.

DES: Cuando escribí este libro nunca me imaginé que íbamos a estar encerrados en casa, y nunca me imaginé que se iban a suspender las clases y que los niños iban a estar locos por regresar a la escuela, porque estar encerrados un año tomando clase por televisión o por Internet, algo que a nosotros nos parecía algo soñado, se ha convertido en una pesadilla. porque estás ahí encerrado, jugando solo, con tus padres sin saber que hacer contigo. Conozco niños que no han aprendido a leer, porque ya perdieron un año y eso que todavía no sabemos todos los costos que tendrá en la educación esta pandemia. Pero volviendo al tema de la primaria y los recuerdos que de ella tiene Charlie, en los años ochenta, si era un lugar en donde todo estaba diseñado para que te volvieras un enemigo del conocimiento. A mí todo me parecía muy sórdido, a la mejor era un niño hipersensible, pero todo me parecía oscuro, sórdido, los maestros no te daban clase, te dictaban todo el tiempo, y si agarras algo de ese dictado que hacías mecánicamente, era porque tu memoria lo grababa.

JMH: En este ambiente de nostalgia también nos encontramos con historias de amores fallidos. Amores que se quedan en una ilusión.

DES: La figura de estas dos chicas, Selina y Sofía, dos nombres celestiales, por decir lo menos, que son dos partes de la sociedad que siempre hacen lo correcto, y que es fuerte, y que está más seguro que esa parte de lo masculino. Si yo hubiera querido falsear esa parte de mi infancia, hubiera hablado de un niño galán y seguro de sí mismo, pero la realidad es que yo siempre estuve en una zona gris, lejos de ser galán. Pero cuando se habla de la juventud también se debe de hablar de que hay una exigencia sobre los hombres para que seas exitoso, que tengas dinero, bailes salsa muy bien, pero la realidad es que muy pocos hombres cumplen con esas expectativas, y esa es la relación que uno establece con ese lado de lo femenino, que es algo que te quiere jalar, que te quiere empujar, y llevar a superarte. Pero también creo que hay una rebelión contra ese lado de lo femenino que quiere que te conviertes en una persona, cuando en realidad lo que tú quieres es ser un vago, por ejemplo. No quieres esforzarte en cosas que para ti no tienen mucho sentido, quieres otras cosas, otras formas de vivir.


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