Tirarse del puente/ Bajo presión - LJA Aguascalientes
17/01/2022

 Sarcásticos, muchos medios de comunicación destacaron que en la conferencia matutina en la que estuvo ausente Andrés Manuel López Obrador, justo por eso, los funcionarios que acudieron a la mañanera usaron cubrebocas, ríos de palabras e imágenes se desperdiciaron en indicar que, ante el segundo contagio del presidente, quienes lo suplieron ante la prensa, ahora sí, emplearon la mascarilla. En muchos casos, la intención de subrayar este hecho más que un propósito informativo tiene la intención de obligar al presidente a que sirva como ejemplo, que use cubrebocas.

En esa misma mañanera, el presidente no desaprovechó el espacio para conectarse vía remota e informar sobre su estado de salud, se tomó la temperatura y midió sus niveles de oxigenación, compartió su experiencia como contagiado de covid-19 para demostrar a la población que no hay que alarmarse por el incremento de contagios o la propagación de la variante ómicron; eso es lo que cree López Obrador que es su deber, enviar un mensaje tranquilizador, unas palabras que refrenden la confianza que se le tiene.

Quienes creen que tras haberse infectado en dos ocasiones, López Obrador usará mascarilla en sus siguientes apariciones públicas, se equivocan, el presidente cree que “Tenemos como protección al creador, a la ciencia y además las ganas de vivir para llevar a cabo la transformación de México”, así que seguirá obstinado en creer lo que le dice su vasallo Hugo López-Gatell, que es una fuerza moral y no de contagio.

López Obrador no está obligado a ser ejemplo para nadie, si es un necio irresponsable incapaz de seguir las medidas sanitarias mínimas, allá él; el presidente tiene otras obligaciones y sobre esas se le debería cuestionar, madurar como ciudadanía implica juzgar y exigir a los funcionarios públicos por su desempeño en el cargo, no por su comportamiento personal.

La oleada de comentarios negativos hacia López Obrador por su necedad de no usar cubrebocas lo único que hace es generar ruido, incrementar absurdamente la información con que se cuenta y relegar otra que nos es indispensable conocer. En esta necesidad de atacar y defender al presidente por sus desplantes y no por la forma en que lleva a cabo la administración del país lo único que se logra es inflar la cantidad de información inútil, pues nadie en su sano juicio va a arriesgar su salud por seguir el ejemplo de López Obrador, y quienes lo hacen es porque son imbéciles o sus lacayos.

Después de dos años de pandemia y con la información con que se cuenta, como nunca aplica el sentido común, lo que nos dicen nuestros padres acerca de no seguir el mal ejemplo del otro o repetir las conductas estúpidas, a poco a usted no le dijeron “y si Fulanita se tira de un puente, ¿tú también lo vas a hacer?”.

Además, saturar los espacios informativos con estas banalidades genera dejar de tener espacios para información valiosa o que nos permita un mayor conocimiento de la realidad.

Coda. En el enjambre, Byung-Chul Han va más allá al señalar lo que provoca la sobre información, señala: “La hipercomunicación digital destruye el silencio que necesita el alma para reflexionar y para ser ella misma. Se percibe sólo ruido, sin sentido ni coherencia. Todo ello impide la formación de un contrapoder que pudiera cuestionar el orden establecido que adquiere así rasgos totalitarios”.

@aldan


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