Niebla mental/ Memoria de espejos rotos  - LJA Aguascalientes
30/06/2022

Tras el ruido de otro día más, cae la noche y casi puedes oír

el silencio dentro de un hogar donde nadie consigue dormir…

La flor de la manzana – Nacho Vegas

 

Luego de prácticamente dos años de pandemia por Covid-19, con un mundo que ha tenido que adecuarse a protocolos sanitarios para enfrentar una contingencia global, con costes económicos, con sistemas de salud que en el sector público se han rebasado y que en el sector privado son incosteables para la mayoría; con angustia por el confinamiento, las muertes, y los duelos cotidianos, y con las estrategias de vacunación mundial, parece que pronto pasaremos de pandemia a epidemia.

Pasar de pandemia a es un escenario de esperanza para todas las personas que han padecido por la enfermedad, sea en su propia salud corporal, pero también en su economía, en la reformulación de su cotidianidad, en la separación física de sus seres queridos, en la esfera de lo recreativo y lo social, que a todos nos ha pegado en primera persona; o sea también por el golpe indirecto que ha implicado ver padecer a los cercanos.

Pasará, entonces, como pasó con los brotes epidémicos de las distintas variantes de la influenza hace dos décadas, cuando se logró inmunizar a gran parte de la población, y pudimos contener la epidemia: será una enfermedad rara vez letal con la que tendremos que coexistir, mediante cuidados que hace dos años eran impensables y que ahora son cotidianos. Sin embargo, la resaca de estos años de pandemia es algo que apenas estamos advirtiendo y aprendiendo a manejar.

Esta resaca es, por supuesto, social. Va aparejada a los procesos de recuperación económica, de reapropiación del espacio público, de reactivación de las diversas actividades que se han ralentizado o se han frenado durante estos dos años de contingencia sanitaria. Pero la resaca también es física, sobre todo en quienes han padecido la enfermedad en primera persona: secuelas pulmonares, o en general de vías respiratorias; cardiacas, como cuadros de hipertensión; o incluso diabetes u otras afectaciones orgánicas.

Pero, diferente a la pandemia de influenza, el Covid-19 está dejando una casuística de síntomas no relacionados con las vías respiratorias, que impactan en la salud mental de quienes han padecido el virus. Las formas todavía no estudiadas en las que la covid afecta al sistema nervioso, dejando secuelas a nivel neuronal, es algo que apenas estamos explorando, pero que las personas convalecientes llevan ya tiempo experimentando. Los investigadores le han llamado a esto “la niebla mental”.


Esta “niebla mental” es el conjunto de secuelas del covid a nivel cerebral. Se tiene conocimiento de que, luego o durante la enfermedad, ocurren diversos episodios asociados a condiciones neurológicas y no respiratorias: ansiedad, depresión, fallas en la memoria, desorientación, pausas repentinas en el habla (no relacionadas con la falta de aliento), dificultad para organizar tareas sencillas, desánimo y apatía en general, entre otras. Esto ocurre, al parecer, al 80 % de las personas recuperadas del COVID-19.

De acuerdo un estudio publicado en la revista Nature, se busca explicar “algunos de los síntomas neurológicos asociados con la COVID-19, especialmente la fatiga, la depresión y la “niebla mental”, que incluye confusión y olvido… Es posible que ese tipo de síntomas no reflejen daño neuronal, pero podrían reflejar disfunciones de algún tipo”, de acuerdo a las declaraciones de Arnold Kriegstein, neurólogo de la Universidad de California, en San Francisco. Aquí está el enlace a la publicación:

https://www.nature.com/articles/d41586-021-01693-6?fbclid=IwAR1lhjzMQD5cczfsQFji2jAwbH7Gbz9dUiPiLs5xHZirlzTCiHYswGBxr34

El escenario no es halagüeño; no hay muchos estudios que apunten a una causa concreta ni a un tratamiento específico. Estos padecimientos son una variable inesperada derivada de la enfermedad, y que nuestros sistemas de salud no podían calcular al inicio de la pandemia. Así, este conjunto de secuelas apenas se está estudiando y es algo con lo que también tendremos que coexistir. El reto de la post pandemia será, sin duda, el de la salud mental.

 

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