Siete mil pesos, o te lo mato/ Cocina Política  - LJA Aguascalientes
08/12/2022

“Debo confesar que tengo una postura optimista ante el momento que vivimos, es decir, cada día hay más conciencia sobre lo que sucede en torno a los animales, particularmente los considero como especies especiales, sí, aunque suene rimbombante el término, son los seres con los que nos tocó vivir”. Esto puede usted leerlo en “La columna J” de Roberto Valdés Ahumada en LJA.MX del día de ayer martes 15 de febrero de 2022.

Si bien Roberto V. Ahumada puede ser optimista, esta cocina habita en otra postura cuando el Ayuntamiento de Aguascalientes 2021-2023 chantajea a sus gobernados con una suma de entre cuatro mil y siete mil pesos para no matar a una mascota. Se lo explico aquí, estimada lectora, querido lector.

Hay sitios que pueden ser la antesala del infierno. La perrera de Aguascalientes, mal llamada “Centro de Bienestar Animal” es el mismísimo infierno. Todo comienza con la captura del perro o gato, para lo cual utilizan el llamado “tubo”, un instrumento que asfixia para someter y que puede desde luego, causar la muerte por ahorcamiento. Lo mejor que le podrá suceder ese día al animal es el paseo de trayecto a la perrera, pues una vez ahí se usará el mismo método para bajarlo de la camioneta que lo transporta.



 

Una vez que el animal llegó a la perrera su suerte está echada pues, somos el único centro en todo el país que no permite la adopción, lo leyó bien, estimada lectora, querido lector: en la tierra de la gente que se precia de ser muy, pero muy buena, la perrera municipal mata y mata y mata animales sin el menor ápice de piedad.

Tres turnos de 30 mascotas cada día, se disponen para matar un total de 90 diarias, lo que nos da 450 a la semana laboral hábil; 1,800 al mes para un gran total anual de 21,600 animales que pueden matarse sin tener la oportunidad de ser reintegrados a un  hogar.

Antes de seguir narrando a Usted lo que sucede en la infernal perrera, permítame platicarle que en tianguis, mercados, paseos, parques, estacionamientos y andadores peatonales se venden sin permiso cientos de cachorros a plena vista de las autoridades. Lo mismo sucede por internet y a través de avisos clasificados en los diarios locales, por lo que es adecuado acusar a la autoridad municipal de hacerse de la vista gorda ante el problema que luego resuelve simplemente matando.

Volvamos a la perrera. Los gatos y perros capturados estarán con hambre y sed esperando el momento de su muerte. Escucharán aterrorizados los maullidos y el llanto de los que uno a uno, se  trasladan a su destino fatal. Presenciaran, a pesar de que está prohibido en la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, la inmovilización y posterior muerte de sus infortunados compañeros.

En la perrera le dirán a Usted que los animales son insensibilizados mediante anestesia antes de matarlos, pero en la realidad sucede que con frecuencia se les termina o no tienen suficiente; por lo que puede causárseles la muerte sin anestesiar o medio anestesiados.

Una vez anestesiados los animales serán transportados en carretillas, asfixiando con su peso a los que se encuentran en la capa inferior y esto provocará que quizá ya no sea necesario matarlos pues mueren por aplastamiento.


Cuando por fin llegan a la plancha donde se les paralizará el corazón para matarlos, les será aplicada la dosis del medicamento que los matará ¡pero! aquí no hay tiempo, ni compasión para verificar que la dosis sea suficiente y el animal podría llegar a la cremación: vivo.

Si por ventura Usted logra sacar a un animal de la perrera, tras librar una férrea e inhumana oposición de su actual directora, se llevará a casa un animal enfermo por haberse expuesto a las condiciones insalubres que privan ahí, así que difícilmente sobrevivirá la mascota a su paso por la infernal institución.

La administración pública de la perrera justificará la compasión perdida, con el fantasma de la erradicación de la rabia… sólo que la rabia está erradicada en México y el último caso en Aguascalientes ocurrió hace más de veinte años. ¿Por qué entonces actúan así en la perrera del municipio capital? Porque varios de quienes ahí laboran son indolentes, insensibles y sádicos; pero hay unos cuantos, que son quienes nos denuncian constantemente los abusos que atestiguan, y quienes conservan el respeto por la especie animal.

Continuaremos en la próxima estimada lectora, querido lector, con la denuncia de lo que sucede en el mal llamado “Centro de Bienestar Animal del Ayuntamiento de Aguascalientes”, si lo que le he narrado aquí le parece inverosímil, espere a que le platique a Usted cuánto cuesta recuperar a su querida mascota cuando por algún incidente involuntario va a parar en esas instalaciones.

Recuerde Usted que en esta su cocina se lee, estudia y conversa de todo, particularmente de política.

Nota: parte de lo aquí narrado se obtuvo de empleados de la perrera municipal de Aguascalientes; denunciantes que piden permanecer en el anonimato.

[email protected]

CODA. Ábrale su su casa y su corazón a una mascotita rescatada de la calle. Whats 4492019656 y teléfono 4496884141.


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