Fórmula 1: Comprar carne... o llantas, el dilema de la familia de Checo Pérez - LJA Aguascalientes
16/04/2024

Diego Kerlegand y Ricardo Olín 

 

En un deporte en el que los europeos mandan, Sergio Pérez se ha mantenido 12 años ininterrumpidos corriendo en la Fórmula 1, convirtiéndose en el mejor piloto mexicano de la historia. 

 

Actualmente único latinoamericano en la máxima categoría del automovilismo mundial, el tapatío está ahí por su talento al volante, pero también porque su capacidad le permite colaborar con los ingenieros de su escudería, Red Bull, en el desarrollo de los monoplazas, y porque, además, es un extraordinario vendedor de su propia marca. 

 

La nueva reglamentación técnica que se aplica en la temporada 2022 de la Fórmula 1, que arrancó el domingo 20, es una oportunidad enorme para que Checo Pérez suba más veces al podio; entre las nuevas reglas del juego se encuentra el regreso del llamado “efecto suelo”, que es una tecnología que favorece a los pilotos para que más fácilmente puedan perseguirse y rebasar a su oponente. 

 

En 2021 Pérez fue el sexto mejor piloto en adelantamientos, con 115. El líder de ese departamento fue el alemán Sebastian Vettel, de la escudería Aston Martin, con 131. 


 

En toda su trayectoria profesional el piloto tapatío ha subido hasta ahora 15 veces al podio, cinco de ellas en 2021. Le tomó 190 carreras ver su primera bandera a cuadros, la que acredita al triunfador en un Gran Premio; hazaña que conquistó en la penúltima fecha del calendario, el 6 de diciembre de 2020 en el Gran Premio de Shakir, en Baréin, cuando aún corría para Racing Point (hoy Aston Martin).

 

Justamente en Baréin, Sergio Pérez y su coequipero, el actual campeón del mundo, Max Verstappen, tuvieron el domingo 20 una jornada de gatos negros en lo que fue la primera fecha de la presente temporada de la Fórmula 1: tronaron los motores Honda de los dos monoplazas de Red Bull y ninguno pudo terminar la carrera.

Pese al incidente, se espera que la escudería austriaca y sus rivales Mercedes y Ferrari compitan férreamente por el campeonato de constructores en la presente temporada. 

 

En lo individual, la corona de Max Verstappen en 2021 no se entiende sin la labor que Checo Pérez hizo para el neerlandés; aunque Mercedes se llevó el campeonato de constructores. 

 

Y en ese rubro, Red Bull tiene como objetivo no negociable vencer este año a la escudería alemana, y para ello el piloto mexicano será una pieza clave. 

 

El trato con Slim

 

En la Fórmula 1, más allá de las capacidades individuales que tienen los 20 pilotos que participan en el serial, lo más importante es tener el mejor automóvil posible y ponerlo a punto en cada carrera. Por eso a Sergio Pérez le tomó 10 años de su vida, y pasar por cuatro escuderías –Sauber, McLaren, Force India y Racing Point–, poder subir a lo más alto del podio. 

 

La victoria en Shakir, cuando el mexicano sentía que era el final de su carrera –porque en septiembre de 2020 Racing Point anunció que terminaba su relación con el mexicano–, fue fundamental para que Red Bull apostara por él y tuviera un asiento en 2021, nada menos que con uno de los mejores equipos de la Fórmula 1. 

 

Pero lo días de espera fueron demoledores. Antonio Pérez Garibay, padre del piloto, recuerda que, después de la última carrera de la temporada 2020, la familia Pérez regresó a México con la idea de que ya no habría más piloto en Fórmula 1, que los Grandes Premios se habían acabado para Checo después de Abu Dabi, en donde abandonó en la vuelta 10 por una falla mecánica. 

 

“Se tomó con mucha madurez. Hablamos con toda la familia y lo analizamos. Lo acompañamos a su última carrera y se despidió de todos sus compañeros, ingenieros, mecánicos; se despidió del mundo de la Fórmula 1”, dice en entrevista con Proceso.

 

No obstante, el anhelado anuncio llegó por fin el 18 de diciembre de 2020 y a los Pérez no sólo les regresó el alma al cuerpo –porque Checo seguiría en la máxima categoría–: los puso a soñar. El piloto tapatío, conocido en el serial por ser un gran gestor de neumáticos, buen defensor de su posición y experto en remontar lugares, iba a sentarse en uno de los mejores monoplazas de la parrilla; así no podría tener otro resultado que no fuera el éxito. 

 

Para que Checo Pérez ocupara un asiento en Red Bull transitó por un camino en el que tuvo que demostrar que es muy bueno al volante, que sabe cómo comportarse en las derrotas, que la serenidad lo acompaña cuando declara en la prensa en sus peores días y, por supuesto, que tiene el respaldo financiero del calibre de un patrocinador como Grupo Carso y el empresario Carlos Slim Domit, un fanático hasta el tuétano del automovilismo.

 

“Un asiento en Red Bull no se puede comprar. Nadie puede llegar y decir cuánto cuesta el asiento. No, Red Bull te escoge porque cree que eres bueno para ese puesto. Para ser piloto tienes que reunir un paquete de cualidades. No cualquiera se atreve a hacer el sacrificio. 

 

“(El piloto) tiene que ser una persona que sepa organizar un proyecto para el grupo de empresas en donde venda la posibilidad de que su marca se posicione y se proyecte en un auto que en un espectáculo de nivel mundial va a estar saliendo una cantidad equis de minutos durante un año. 

 

“La gente piensa que Slim abre la chequera y firma. Si Slim tiene la capacidad económica que tiene, es porque no suelta el dinero tan fácilmente y porque hace que los pilotos se ganen la oportunidad”, explica José Antonio Cortés, periodista de la cadena estadunidense ESPN, con más de 25 años de experiencia y experto en automovilismo.

 

A su vez, Pérez Garibay comenta que la carrera de su hijo es también resultado de los sacrificios que la familia ha hecho. Ha implicado carencias y problemas económicos, pero cada vez que Checo conseguía una victoria en alguna de las categorías en las que ha competido, simplemente la familia se motivaba más.

 

“En ocasiones teníamos que decidir si pagábamos las llantas para el Go Kart de Checo o comprábamos el pollo o la carne. Le invertimos a las llantas y le echamos más agua a los frijoles”, confiesa invadido de orgullo.

 

Carlos Slim es amigo de Pérez Garibay desde antes de que sus hijos nacieran. Se atrevió a pedirle apoyo cuando Antonio hijo y Checo ya andaban para todos lados en los coches. 

 

“Yo te puedo ayudar con tus hijos”, le dijo Slim, “pero te conozco bien, y no quisiera terminar nuestra amistad. Puedo ayudarte, siempre y cuando las decisiones las tome yo. Nombra a otra persona para no confrontarme contigo y yo estaré al pendiente de Checo”. 

 

De los 20 pilotos que compiten en la Fórmula 1, Sergio Pérez es el sexto más veterano, con 32 años. Si de temporadas ocupando un asiento se trata, el mexicano se ubica en el tercer lugar, detrás del español Fernando Alonso, de Alpine (18), y de Sebastian Vettel­ y del inglés Lewis Hamilton, de Mercedes (15). El australiano Daniel Ricciardo, de McLaren, está empatado con Checo, con 12 temporadas. Pérez es ya un piloto maduro, pero no por ello menos agresivo o rápido.

 


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