Impunidad e injusticia, a un año del feminicidio de la policía Nancy Jacquelinne - LJA Aguascalientes
03/02/2023

APRO/Sara Pantoja

 

La mañana del 26 de junio de 2020, cuando el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, fue víctima de un atentado en la Ciudad de México, Nancy Jacquelinne Peralta Romero fue de las primeras policías que llegó al sitio, pues era jefa del Sector Lomas de Bezares-Virreyes, en la alcaldía Miguel Hidalgo.

Cuando la uniformada de 35 años fue presuntamente arrojada de un cuarto piso por su pareja sentimental, Gustavo Antonio “N”, el jefe de la policía capitalina se comprometió a apoyar a su familia para que el crimen no quedara impune “pero eso no ocurrió y a un año de su feminicidio, ya ni nos contestan el teléfono en la Secretaría ni en la Fiscalía” General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX).

Así lo dice Patricia Romero, tía de “Jacky”, quien este martes 8 de marzo se manifestará afuera de la SSC para exigir justicia en el caso y que sea detenido el agresor que, según informes policiacos que le han dado, consiguió un amparo para no ser detenido y huyó a Miami, Estados Unidos.

La noche del 3 de marzo de 2021, Nancy Jacquelinne fue a visitar a su padre en un departamento de la colonia Anáhuac, alcaldía Miguel Hidalgo. Iba con Gustavo, también policía de la SSC, con quien comenzó una relación sentimental unos cuatro meses atrás.

De pronto, las cámaras del edificio captaron el momento en que la mujer cayó cuatro pisos abajo. Testigos señalaron que Gustavo la tiró. Paramédicos alcanzaron a llevarla con vida a un hospital del Tacubaya, pero nueve días más, el 12 de marzo, su cuerpo malherido por la caída no resistió más.

“A un año de su feminicidio no hay noticia, desafortunadamente no tenemos acceso a ninguna información, la Fiscalía no tiene ningún avance. En lo último que nos quedamos es que Gustavo tenía orden de aprehensión, pero recibió un amparo y quedó sin efectos”, explica Romero a Proceso.

En entrevista, detalló que la FGJ local les dijo que trabajarían para retomar el caso desde el inicio y volver a conseguir una orden de aprehensión contra el presunto feminicida, “porque la primera no la lograron sostener”.


Y reitera: “Hasta ahorita no nos han dicha nada. Nosotros somos los que siempre nos hemos estado acercando a la Fiscalía porque ellos no nos llaman, no nos dicen cómo están los asuntos y aun así no tenemos respuesta”, asegura.

Sin reciprocidad

Nancy Jacquelinne entró a la SSC a los 17 años. Apenas tenía la secundaria terminada, pero con su ímpetu, llegó a estudiar una maestría en Delitos. El 23 de abril de 2020, García Harfuch firmó y le entregó su ascenso a Policía Primero. Dos meses después, en junio, cuando sobrevivió al atentado a manos de integrantes del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), ella ya era jefa de cuadrante en el sector Chapultepec.

“Cuando el secretario tuvo el atentado, Jacquelinne fue uno de los primeros respondientes que atendieron la situación… Ese día ella estaba de servicio, se disparó la alarma del atentado y le tocaba parte de esa zona. Ella acudió al llamado”, cuenta la tía de la víctima.

Y sigue: “Nosotros lo que esperábamos era un poco de reciprocidad de parte del secretario y se lo dijimos. Yo le entregué una foto de Jacquelinne con el uniforme de la policía. Él me dijo que se acordaba de ella y que reconocía su trayectoria dentro de la Secretaría. Pero ni así hemos tenido respuesta”, lamenta Patricia Romero.

Respecto al agresor, según la tía de la víctima, “en algún momento, el secretario nos dijo ‘Gustavo es un policía de crucero que nunca aportó nada a la corporación’”.

Lamenta que en la SSC “nos cerraron la puerta completamente al secretario, no tenemos forma de accesar a él. La gente que está alrededor del secretario tampoco nos responde”.

Según la entrevistada, García Harfuch ofreció a Luis Diego, hijo de la policía asesinada que recibiría ayuda económica para pagar un abogado privado que les ayudara en la defensa del caso de su madre, luego del maltrato que recibieron en el Ministerio Público, pero tampoco se ha cumplido.

Hoy el joven de 19 años está a punto de empezar la universidad, luego de comenzar a superar el enojo y la fuerte depresión que padeció por la muerte violenta de su madre.

En la oficina del jefe de la policía capitalina también les prometieron que tendrían contacto constante con Marcela Figueroa, subsecretaría de Desarrollo Institucional de la SSC, para seguir la investigación, pero tampoco hay respuesta. “Tengo más de seis meses que no recibo una respuesta de ella, a pesar de que yo trato de preguntarle cómo va el caso”, dice.

Lo peor, dice, es que el pasado 3 de marzo, la SSC promovió un conversatorio entre policías y mujeres activistas para hablar sobre la violencia contra la mujer, pero en ningún momento se mencionó el feminicidio de Nancy Jacquelinne.

Frustración y desinterés por feminicidios

De parte de la Fiscalía de Investigación del Delito de Feminicidios de la FGJ local, dirigida por Sayuri Herrera, tampoco hay respuesta satisfactoria sobre el avance de la investigación del crimen.

“Sayuri nos estaba apoyando, en algún momento tuvimos reuniones con ella en la misma Secretaría, pero ya tampoco tenemos respuesta de ella. Nadie nos contesta. Nadie nos da avances”, afirma.

Detalla que la investigación pasó por distintas etapas, debido al tratamiento que le dio el Ministerio Público al crimen, pues el primer respondiente de la SSC lo clasificó como “intento de suicidio, luego pasó a homicidio y al final, a feminicidio. Y fue hasta entonces que lo atrajo la Fiscalía especializada.

Por su parte, el agresor presuntamente consiguió una defensa jurídica privada que logró que le dieran un amparo contra cualquier orden de aprehensión.

“Para nosotros es pelear contra un león, no tenemos los medios para hacerlo”, dice.

Ante esas actitudes de las autoridades que, al mismo tiempo ofrecen todo el apoyo a las mujeres y a las uniformadas, invitan a denunciar delitos en su contra y les prometen cero impunidad, el sentimiento para la familia de Nancy Jacquelinne no deja dudas:

“Estamos frustrados, tristes, estamos preocupados porque ha pasado un año y no se ha movido nada y nos queda claro que fue un tema político para ellos nada más… No hay interés. Esa es la realidad. No es solo porque se trate de Jaquelinne, simplemente en México no hay interés en el tema de feminicidio”, lamenta.

Romero tiene claro que en el momento del crimen, las autoridades “buscaron la forma de acallarnos, de que no se hiciera más ruido. Lo lograron desafortunadamente porque, nosotros confiamos en ellos, dijimos ‘bueno, vamos a permitirles que ellos continúen con las investigaciones. Nosotros les aportamos todo lo que teníamos, desde dónde vivía Gustavo hasta a dónde se fue y nunca tuvieron ningún tipo de acción”.


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