México: juego de espías/ Taktika  - LJA Aguascalientes
25/07/2024

Cuernavaca, Morelos. 25 de marzo de 2022. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, afirma: “Debe saberse cada vez más, porque parece a veces que no se entiende lo suficiente, hay que mandarles telegramas avisándoles de que México no es colonia de ningún país extranjero, que México es un país libre, independiente, soberano, que no somos colonia de Rusia, ni de China ni de Estados Unidos, que México es un país independiente, libre y soberano”.

AMLO continúa, con su característico acento sureño, la perorata: “Nosotros no vamos a Moscú a espiar a nadie, ni vamos a Pekín a espiar qué están haciendo en China, ni vamos a Washington, ni siquiera a Los Ángeles. No nos metemos en eso”.

De esta manera, el mandatario mexicano responde a los dichos del jefe del Comando Norte de los Estados Unidos, general Glen VanHerck, respecto a la supuesta presencia de agentes del Departamento Central de Inteligencia de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa, la GRU, en territorio nacional.

La imagen arriba descrita sirve como prólogo al presente artículo, el cual pretende narrar cómo México ha sido escenario de la lucha secreta entre las grandes potencias y cuáles son las lecciones que se pueden extrapolar ante la actual situación internacional.

Durante el crepúsculo del Porfiriato (1876-1911) y la aurora de la Revolución Mexicana (1910-1920), México se vio envuelto en las intrigas de las potencias europeas, por una parte, y los Estados Unidos, por otra. Washington sentía celos del empresario británico Weetman Pearson porque era el propietario de la compañía petrolera “El Águila” y de la empresa que había construido el ferrocarril del Istmo de Tehuantepec.

Una vez que Porfirio Díaz renunció y que Francisco I. Madero asumió el poder, el embajador de los Estados Unidos, Henry Lane Wilson, fraguó, en compañía de Victoriano Huerta y Félix Díaz, la deposición y el asesinato de Madero, en febrero de 1913. Una vez que Madero fue eliminado, Huerta, ante el rechazo estadounidense, se alió con la Alemania imperial, la cual le envío armas.

Para evitar que Huerta recibiera el armamento germano, la marina de guerra estadounidense atacó y ocupó, en abril de 1914, el puerto de Veracruz. Huerta, ante las derrotas militares propinadas por los revolucionarios, renunció a la presidencia de la República. Sin embargo, las facciones revolucionarias se escindieron entre los seguidores de Venustiano Carranza y los leales a Francisco Villa y Emiliano Zapata.

Simultáneamente, en agosto de 1914, estalló la Primera Guerra Mundial. Entonces, los campos de la Huasteca, la segunda zona productora de petróleo a nivel global después de Persia, cobraron una importancia geoeconómica primordial. A la sazón, Japón urdió un plan para desembarcar tropas en Oaxaca y trasladarlas vía ferrocarril hasta la frontera con Estados Unidos. Para tal efecto, los nipones sondearon a Villa sobre cuál sería su postura. El Centauro del Norte dijo que respaldaría a los norteamericanos.

Mientras tanto, los germanos proyectaron enviar a ciudadanos estadounidenses de origen alemán para apoyar a Victoriano Huerta. Sin embargo, éste fue detenido, junto con Pascual Orozco, por los estadounidenses en Nuevo México.


En marzo de 1916, Francisco Villa, en represalia por el reconocimiento estadounidense a Venustiano Carranza, invadió Estados Unidos. En respuesta, el presidente Woodrow Wilson ordenó la Expedición Punitiva, cuyo objetivo exotérico era “capturar vivo o muerto al bandido Villa”. Mientras que el objetivo esotérico era instalar un protectorado estadounidense en la zona norte de México. No obstante, la resistencia popular y la orografía de Chihuahua frustraron los planes norteamericanos.

En enero de 1917, el káiser Guillermo II de Alemania ordenó “la guerra submarina sin restricciones”. La idea era que la flota de sumergibles germana derrotara a la Royal Navy británica antes de la entrada de los Estados Unidos a la guerra. Asimismo, el ministro de Asuntos Exteriores germano, Arthur Zimmermann, envío a su embajada en Washington un recado, en donde advertía sobre la ofensiva naval y el plan de proponer a México una alianza para la invasión del territorio estadounidense. Al ganar Alemania la contienda, México recuperaría Arizona, Nuevo México y Texas.

La inteligencia naval británica interceptó, decodificó y entregó el telegrama a los norteamericanos, quienes se convencieron de que tenían que declarar la guerra a Alemania y entrar a la Primera Guerra Mundial al lado de Francia y de la Gran Bretaña.

Mientras la lucha abierta y encubierta entre las naciones beligerantes proseguía, en Querétaro se discutía, en enero y febrero de 1917, una nueva constitución para México. Constituyentes como Heriberto Jara y Francisco J. Múgica defendían el artículo 27, el cual trataba la posesión de la tierra. Pero su contraparte era Félix Palavicini, antiguo empleado de Weetman Pearson, quien hizo todo lo posible por sabotear el apartado nacionalista.

Palavicini era propietario de El Universal, el único rotativo de circulación nacional que mantuvo una postura pro-británica. Por tal motivo, en 1919, el rey Jorge V de Inglaterra concedió a Palavicini la Orden del Imperio Británico.

 En las décadas de 1930 y 1940, México no escapó a la malsana influencia de la Alemania nazi: la colonia germana se sumó, en su mayoría, al ideario de Adolf Hitler de hacer de América, “ese continente de mestizos un gran protectorado alemán”. Para tal efecto, los germanos financiaron: la sublevación de Saturnino Cedillo, la revista Timón gestionada por José Vasconcelos y al periodista José Pagés Llergo. Igualmente, los espías alemanes monitoreaban el transporte marítimo en el Golfo de México y el mar Caribe y buscaban comprar la mayor cantidad de materia prima para apoyar el esfuerzo bélico del III Reich.

Simultáneamente, la Rusia soviética movía sus fichas en México porque el dictador Iósif Stalin tenía dos objetivos: primero, eliminar al revolucionario ruso, Lev Davídovich Bronstein, conocido como Trostki. Este objetivo se logró, en agosto de 1940, con el asesinato del creador del Ejército Rojo por el agente soviético Ramón Mercader, quien contó con el apoyo de Narciso Bassols y de David Alfaro Siqueiros. Segundo, los empleados de Stalin utilizaron el territorio mexicano para monitorear el programa nuclear estadounidense: el Proyecto Manhattan.

En diciembre de 1941, después del ataque japonés contra Pearl Harbor, Estados Unidos quiso establecer bases militares en Baja California. Afortunadamente, el general Lázaro Cárdenas, nombrado comandante de la Región Militar del Pacífico, se opuso de manera firme a esa tentativa, a toda luz lesiva a la soberanía y dignidad nacionales.

Durante la Guerra Fría (1947-1991), los Estados Unidos mostró particular interés porque México no fuera utilizado por la Rusia soviética o la Cuba castrista como plataforma para actividades hostiles contra su espacio. En este sentido, los norteamericanos contaron con el apoyo de la policía secreta del régimen: la Dirección Federal de Seguridad.

El escribano concluye: la guerra en Ucrania está provocando un reacomodo de fuerzas entre los Estados Unidos y sus rivales euroasiáticos, China y Rusia. México no puede sustraerse a esta dinámica. Segundo, México no debe claudicar en el control de los recursos naturales estratégicos como el litio. Tercero, México, sin menoscabar la soberanía nacional, no debe permitir que su territorio sea utilizado como armazón para actividades hostiles contra la Unión Americana. Finalmente, México debe reforzar su aparato de inteligencia.

Aide-Mémoire. – Con su discurso en Varsovia, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, mostró cuál es el verdadero objetivo de la lucha en Ucrania: la remoción de Vladimir Putin como presidente de la Federación Rusa.

 

Recursos consultados

1.- Cedillo, Juan Alberto (2014) Eitingon, las operaciones secretas de Stalin en México. México, D.F., México: Penguin Random House.

2.- Cedillo, Juan Alberto (2016) Hilda Krüger: Vida y obra de una espía nazi en México. Ciudad de México, México: Penguin Random House.

3.- De Velasco Galván, Soren (noviembre de 2020) “Lázaro Cárdenas y Pearl Harbor”, en Relatos e Historias en México. Recuperado de: https://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/lazaro-cardenas-y-pearl-harbor

4.- Katz, Friedrich (2013) La guerra secreta en México. México, D.F., México: Ediciones Era.

5.- Tuchman, Barbara (2014) The Zimmermann Telegram: America Enters the War, 1917-1918. New York, the United States of America, Random House. 


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