Aniversario de Jesús Terán/ Cátedra   - LJA Aguascalientes
04/10/2022

…la falta de ilustración de nuestro pueblo

es la que lo convierte en pasivo e inconsciente instrumento

de los intrigantes y parlanchines que lo explotan sin cesar,

haciéndolo a la vez víctima y verdugo de sí mismo.

Gabino Barreda, fundador de la Escuela Nacional Preparatoria.

 

En un día como éste, pero de 1851, el pueblo de Aguascalientes disfrutó la inauguración de la primera “Feria comercial, agrícola, ganadera, industrial y artística” en el barrio de San Marcos -que no solo sería considerada superior a las de Acapulco y San Juan de los Lagos, sino como la más importante de América Latina- misma que Jesús Terán había contribuido a organizar durante su primer mandato al frente de los destinos de Aguascalientes durante los dos años anteriores.

Y en otro día 25 de Abril pero de 1866 -exactamente quince años después- Jesús Terán moría en la ciudad de París, doblegado por el descomunal esfuerzo realizado sin descanso durante dos años, pero satisfecho por haber cumplido el compromiso que con la Nación Mexicana le impuso el presidente Juárez al designarlo como su embajador plenipotenciario en Europa, para derrotar política y diplomáticamente al invasor Napoleón III en su propio terreno, desmantelando la estratagema construida sobre falsedades con la que había conseguido obtener el apoyo de las potencias europeas para convertir a México en un pié de playa del imperio francés en América Latina.

Jesús Terán murió triunfante y con la satisfacción de haber contribuido a demostrar que México estaba decidido a sostener, a cualquier precio, su soberanía nacional y dejando establecido en la práctica el principio de la igualdad jurídica de los estados que conlleva, por tanto, su derecho para auto-determinar sus decisiones sin supervisiones externas, así como para declarar inválido el supuesto derecho que auto-ejercían las potencias beligerantes para intervenir militarmente en estados independientes pero débiles, violando su soberanía con el pretexto de defender las inversiones de sus nacionales para disfrazar su verdadero propósito de saqueo; es de allí de donde nació la Doctrina Juárez que mereció el reconocimiento de la América Latina otorgado al pueblo de México en la persona del presidente Benito Juárez, su representante legítimo, con el título de Benemérito de América.


Después de la muerte de Terán, esta doctrina fue propuesta como principio de derecho internacional por los tratadistas argentinos Carlos Calvo en 1867 -mediante la que recibió el nombre de Cláusula Calvo- y Luis María Drago en 1902, al protestar contra la intervención conjunta de Gran Bretaña y Alemania, una más, en Venezuela; por su parte, el Congreso Constituyente de México incorporó la Doctrina Juárez en el artículo 89 de la Constitución Revolucionaria de 1917. Finalmente, la doctrina de no intervención se convirtió en un principio de derecho internacional formalmente establecido cuando fue adoptada por la VII Conferencia Panamericana de Montevideo en 1933.

Napoleón III, en cambio, sufrió la destitución vergonzosa, el desprecio de su propio pueblo y una muerte solitaria en el exilio.

Es justo destacar que en los quince años transcurridos entre la inauguración de la Feria de San Marcos y el triunfo de México sobre Francia, Jesús Terán realizó una obra portentosa que hemos tratado de dar a conocer al pueblo de Aguascalientes a través de una permanente obra periodística en el transcurso de 25 años, pues tenemos la convicción de que Jesús Terán es el educador, el político y el internacionalista de mayor dimensión que haya nacido en Aguascalientes y uno de los más grandes no solo de México, sino de América Latina.

Fundador del Instituto de Ciencias. La Organización Cívica y Cultural “Amigos de Jesús Terán” ha demostrado en diversas ocasiones que el Instituto Literario de Ciencias y Artes de Aguascalientes fue fundado legalmente con la publicación del decreto emitido por el Congreso de Zacatecas el 3 de Noviembre de 1848, mismo que es sancionado por el gobernador Casiano González Veina el día 7 del mismo mes, ordenando su promulgación; Tomás Requena, Jefe político del partido de Aguascalientes  cumple la instrucción publicando el decreto en esta ciudad el 20 de Noviembre, promulgación mediante la cual entra en vigor el decreto de referencia. Para cumplir las instrucciones del decreto, el 18 de Diciembre de 1848 el Director del Instituto José García Rojas, designado para organizarlo, entrega el Reglamento correspondiente. (“Partido”: nombre que llevaban los territorios que actualmente conocemos como municipios, ya que Aguascalientes era precisamente eso: una especie de municipio integrado al Estado de Zacatecas).

Jesús Terán, promotor de todos estos esfuerzos hubiera querido ser el primer Director del Instituto, pero el gobernador de Zacatecas lo designó como nuevo Jefe Político del Partido de Aguascalientes a partir del 1 de Enero de 1849, razón por la cual el día 25 de Enero de ese mismo mes asistió como máxima autoridad a la ceremonia en que hizo la declaratoria inaugural del Instituto Literario de Ciencias y Artes de Aguascalientes.

Quien desee confirmar lo anterior, puede hacerlo en el Archivo Histórico del Estado de Aguascalientes solicitando la caja 1 expediente 4 del Fondo José María Mora Ruiz. Allí encontrará el documento de 12 páginas editado en la imprenta de José María Chávez con fecha 20 de Noviembre de 1848, donde se encuentra referido, con todo detalle, lo aquí expresado en forma sintética.

Ese día fue creado legalmente el Instituto y no hay, en toda nuestra historia, decreto alguno que haya sido promulgado posteriormente para clausurar o crear otro Instituto.

Este hecho, diáfano y claro como el agua, no es reconocido por los funcionarios a cargo de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, quienes adjudican su fundación a un personaje francamente descalificado al que le atribuyen el hecho en 1867 -18 años después- lo cual más bien pone en duda su respeto por la Historia.

Un reto, este sí respetuoso. Se lo hicimos al rector de la UAA en el sentido de involucrar a los profesionales de la Historia de la propia Universidad, para que sean ellos -no los funcionarios administrativos de la institución ni nosotros- quienes investiguen y reconstruyan la historia de la Universidad para que den un veredicto científico del hecho en discusión (ver el documento publicado a plana entera por los “Amigos de Jesús Terán” en la contraportada del diario La Jornada Aguascalientes del día 25 de Enero de 2016 bajo el título Documento fundacional del Instituto Literario de Ciencias y Artes) pero han hecho oídos sordos porque no tienen argumento alguno en qué apoyarse para sostener esa mentira.

Y lo único que puede generar una mentira son otras mentiras a su alrededor, con las que pretenden ocultar la verdad, cosa imposible.

Y para muestra un botón de los muchos que cometen continuamente: el día 7 del presente mes la Universidad Autónoma de Aguascalientes publicó su boletín 138 -difundido posteriormente por la prensa local- con el título “UAA invita a visitar la exposición virtual Festejos del Centenario del IACT de Aguascalientes en 1967”.  Se trata de ver en internet los festejos celebrados el año de 1967 para celebrar, supuestamente, el centenario de la Escuela de Agricultura que fundó Jesús Gómez Portugal

Que se realizaron esos festejos es cierto; y que dichos festejos se anunciaron con el pretexto de celebrar el supuesto centenario del IACT, también es cierto. Lo que no es cierto es que el Instituto de Ciencias haya sido fundado en 1867 sino en 1849, como quedó demostrado en los párrafos anteriores.

Esto quiere decir que quienes participamos en aquella “celebración”  de 1967 fuimos manipulados por los torcedores de la historia, que estaban difundiendo esa mentira desde 1942 en que celebraron, por primera vez, un falso 75 aniversario pretendiendo sustraer la verdad de la memoria cívica. Todo, menos reconocer que fue Jesús Terán quien inauguró el Instituto Literario de Ciencias y Artes en 1849; tanta saña solo puede caber en mentes enfermas de odio. ¿O eran, a su vez, instrumento de otras?

Esto incluye una verdad y una mentira. La verdad es que en 1967 se cumplieron cien años de la creación de la Escuela de Agricultura; la mentira es la conclusión que se sacan de la manga para afirmar que dicha escuela (que ocupó en 1867 el edificio que Jesús Terán había ordenado acondicionar para que fuera la sede permanente del Instituto de Ciencias inaugurado en 1849, en lugar de instalarla en el campo donde debería estar como cualquier Escuela de Agricultura) “cambió de nombre varias veces hasta ser el Instituto de Ciencias en 1942.”

Lo que no dicen -porque no les conviene- es que cuando Benito Juárez designa a Gabino Barreda como Director de la Escuela Nacional Preparatoria creada en 1868, al pretender unificar el sistema nacional de educación superior con base en los Institutos Científicos y Literarios fundados en los Estados en el transcurso de medio siglo, al encontrarse con que el registrado en Aguascalientes había desaparecido y en su lugar aparecía una Escuela de Agricultura, ordenó restituirlo de inmediato, cosa que no ocurrió hasta 1942, como se afirma en el boletín de la UAA, sino en 1871, de tal suerte que el gusto solo les duró tres años. Y esto lo pueden constatar en una publicación de la propia UAA que lleva el título de Aguascalientes se desarrolla… y su Universidad crece, si realmente quieren hacer investigación histórica, pero ya estamos convencidos de que esperar esto sería ilusorio.

Mensaje a los universitarios. Por eso creemos que más que dirigirnos a los administradores de la UAA lo correcto es dirigirnos a los integrantes básicos de la comunidad universitaria -estudiantes y profesores- para que sean ellos los que tomen en sus manos la iniciativa de corregir las falsedades sobre las que está construida la Institución, con el propósito de convertirla en una verdadera Universidad, es decir, donde pueda investigarse con libertad para dedicarse, como lo establece su definición, a la búsqueda de la verdad.

 

Por la unidad en la diversidad

Aguascalientes, México, América Latina

[email protected]

 

 

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* Nota. El título de “Catedra” que lleva esta columna se debe, exclusivamente, al propósito de recordar la revista que publiqué entre 1975 y 1978 con la observación: “Órgano Informativo Independiente de la Universidad Autónoma de Aguascalientes.”  


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