La Pasión según San Bach/ El banquete de los pordioseros  - LJA Aguascalientes
04/10/2022

 

Si creciste en una familia católica -no sé si en alguna otra denominación cristiana suceda lo mismo- pero se acostumbraba que durante la cuaresma, y específicamente en Semana Santa, no escuchábamos música y tampoco íbamos al cine, la televisión era permitida con ciertas restricciones. Así era en tiempos pasados y las ciudades lucían desiertas y era fácilmente perceptible el recogimiento espiritual, actualmente eso parece algo muy lejano, no solo por la distancia del tiempo sino por los cambios en las formas de vida, costumbres, tradiciones y la pérdida de valores, hemos llegado al extremo incluso de que en estos tiempos declarar públicamente que eres católico es un majestuoso acto de valentía, casi heroico, y un acto de rebeldía ante estas nuevas tendencias de vida.

En fin, el punto es que yo recuerdo que desde mi niñez no escuchar música en cuaresma y consecuentemente en Semana Santa no era una opción, recuerdo que mi papá nos decía que el asunto no era prescindir de la música sino qué música escuchar. Así, las cuaresmas de mi infancia estaban llenas, además de películas bíblicas y de perfil religioso, de grandes obras sacras que, por supuesto, favorecían el recogimiento espiritual propio de esos momentos, no olvidemos que el fin último de la música sagrada, más allá del deleite estético, al que incluso están llamados los no creyentes, o los creyentes de otras confesiones religiosas, es justamente el del recogimiento y disponer el espíritu para un encuentro cercano con Dios.

El repertorio apropiado para estos días es muy abundante, definitivamente inabarcable e inagotable y más que proponerte una lista de obras sacras que podrían ayudar mucho en esta Semana Santa, quisiera proponerte la audición de dos obras monumentales, verdaderas catedrales sonoras de la música barroca, me refiero a las dos pasiones que conservamos de Johann Sebastian Bach. Sabemos que el maestro llevó a la música las cuatro pasiones que nos narran los cuatro evangelistas, sin embargo solo se conservan dos completas, la de San Mateo y al de San Juan.

La Pasión del Evangelio de San Lucas es la primera aproximación de Bach a este tópico. En realidad se trata de una copia hecha por el compositor de una obra anónima. Los musicólogos creen que solo la introducción de la segunda parte de esta pasión es original del llamado Cantor de Santo Tomás y muy probablemente añadió algunas corales para una interpretación en Leipzig en 1725. Está registrada con el número de catálogo BWV 246. Las siglas BWV son iniciales del original alemán Bach Werke Verzeichnis, es decir, Catálogo de la Obra de Bach al traducirlo al español.

Bach escribió la Pasión del Evangelio de San Marcos en 1731 pero lamentablemente esta extraviado junto con otras obras del mismo compositor, se presume que el libreto de Picander, el libretista de las cantatas y otras obras de Bach, se extravió en Dresde Alemania durante los bombardeos en la Segunda Guerra Mundial, aunque sabemos que algunos corales de esta Pasión fueron empleados por Bach en el Oratorio de Navidad.

Finalmente conservamos dos Pasiones completas y terminadas, la de los Evangelios de San Mateo y San Juan. La de San Mateo, que tiene BWV 244 en el catálogo de las obras de Bach. El libreto está basado en los capítulos 26 y 27 del Evangelio de San Mateo de acuerdo a la versión luterana además de los corales luteranos incluidos por el libretista Christian Friedrich Henrici, conocido simplemente como Picander. Esta pasión contiene los elementos básicos de todo oratorio, incluso ópera, es decir, una obertura, corales, recitativos y arias musicalizando todo el relato de la Pasión de Cristo contenido en el primero de los cuatro Evangelios. Es la más extensa de las pasiones compuestas por Bach, dependiendo del tempo del director, puede durar entre dos horas y media y tres horas.  Algunos musicólogos y estudiosos de la música de Bach, como es el caso del compositor británico Hubert Parry, consideran esta Pasión como “el más rico y noble ejemplo de la historia de la música sacra”.

Me gustaría recomendarte, si me lo permites, una versión extraordinaria de la Pasión según San Mateo de Johann Sebastian Bach realizada por Barbara Boney, Ann Sophie von Otter y Michael Chance como solistas con el Coro Monteverdi, el Coro Juvenil Oratorio de Londres, los Solistas Barrocos Ingleses y la dirección del maestro John Eliot Gardiner, una de las batutas más autorizadas en repertorio sacro del barroco. Aunque el maestro Nikolaus Harnoncourt ha hecho deliciosas versiones de esta Pasión, sobro todo al frente del Concentus Musicus de Viena, ensamble formado por él mismo.

Por otro lado la Pasión según San Juan de Bach es más breve en su duración, un par de horas dependiendo del tempo del director. El maestro la terminó a  tiempo para el culto del Viernes Santo de 1724. Está basada en los capítulos 18 y 19 del cuarto Evangelio de acuerdo a la traducción luterana. Está clasificada en el catálogo de las obras de Bach como BWV245, es un oratorio para voces solistas, coro y orquesta. Me gustaría recomendarte la versión a cargo de Evelyn Lear como soprano. HerthaTopper, contralto. Ernst Haefliger es el tenor y Kieth Engen bajo, acompañados por el Coro Bach de München, la Orquesta Bach de München y la dirección del maestro Karl Richter.


Ya sabemos que en la música no hay versiones definitivas, no importa qué versión escuches de las Pasiones de Bach, pero llena la Semana Santa de estas verdaderas joyas de la música sacra del barroco, no importa qué religión tengas, o incluso si no la tienes, no podemos ser indiferentes a los encantos de estas maravillas musicales 


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