Las fronteras entre el misterio, la fantasía e incluso lo sobrenatural - LJA Aguascalientes
29/11/2022

Entrevista a Marcelo Luján, sobre La claridad

Una indagación en la oscuridad de la personalidad humana, la violencia, los deseos, el miedo, la traición, el amor y los pequeñísimos instantes de placer, con este libro de cuentos, el autor se hizo acreedor al VI Premio Ribera del Duero

 



 

 

Marcelo Luján nació en Argentina, en la ciudad de Buenos Aires en 1973, aunque desde hace años radica en España. El año pasado se hizo acreedor al VI Premio Ribera del Duero, con su libro de cuentos La Claridad. Un libro de cuentos inquietante, basado en el género fantástico, que indaga en la oscuridad de la personalidad humana, en la violencia, en los deseos, en el miedo, la traición, el amor y los pequeñísimos instantes de placer y de dicha que la vida nos depara.

La claridad fue publicada por la editorial Páginas de Espuma y cuenta con seis cuentos poderosos, inquietantes, oscuros, escritos desde distintas ópticas y voces narrativas, que nos permiten observar el comportamiento humano, en diferentes momentos de crisis. Seis cuentos largos, que en ocasiones podrían ser considerados como novelas cortas, tal cómo sucede en el último cuento “Más oscuro que tu luz”, cuento que utiliza elementos del pasado de los personajes: un joven veterinario y su novia, que están a punto de cerrar su local, cuando aparece una señora con su gato moribundo, que el joven reconoce como la madre de una niña extraña, peligrosa, que le gustaba pero que le predijo algo terrible jugando a la ouija años antes. Un cuento de corte cinematográfico, que juega con los silencios, con los miedos, con los intersticios de luz y oscuridad que todos los personajes tienen dentro.

El cuento “Más oscuro que tu luz” se encuentra conectado a partir del personaje de la madre de Luna con el cuento titulado precisamente “Una mala luna”, generando así un juego de espejos y entrecruzamientos, que generan una profundidad narrativa sumamente interesante.

Los cuentos de La Claridad rondan, como ya mencionamos, las fronteras entre el misterio, la fantasía y en algunas ocasiones lo sobrenatural. El mismo autor manifestó en entrevistas cuando se hizo acreedor al Premio Ribera del Duero, los cuentos fueron trabajados con la minuciosidad de novelas. De hecho, el autor juega, experimenta con una voz narrativa en tercera persona que nos va antecediendo algunos acontecimientos de la historia. Así, por ejemplo, en el cuento de “Una mala luna” podremos saber que el personaje, Luna, crecerá, pero también lo hará su odio, su malestar, su violencia. Pero eso lo sabremos a partir de la mirada amorosa de su hermano, quién a pesar de observar y de poder reconocer el peligro que implica su hermana, no dejará de amarla. Una mirada amorosa que antecede el desastre, el futuro de esa “mala” Luna.

Luján, también interpela al lector de distintas maneras a lo largo de los cuentos de La Claridad. Sus narradores cuentas la historia, pero además nos van advirtiendo a través de distintos guiños, de distintas estrategias narrativas, lo que puede llegar a pasar más adelante. Sin embargo, ahí se encuentra la maestría del narrador; en la necesidad que sentimos los lectores de seguir, de conocer toda la historia.


Marcelo Luján ha publicado en España los libros de cuentos Flores para Irene (2003), En algún cielo (206) y El Desvío (2007). También ha publicado los libros de prosa poética Arder en el invierno y Pequeños pies ingleses, así como las novelas La mala espera (Premio Ciudad de Getafe de Novela Negra 2009), Moravia y Subsuelo (Premio Dashiell Hammett 2016). Parte de su obra ha sido traducida al francés, italiano, checo y búlgaro. Platicamos con el autor sobre La Claridad.

Javier Moro Hernández (JMH): Una de las líneas narrativas que cruzan a La Claridad es el ahondar en la oscuridad de los personajes, ahondar en la oscuridad de la naturaleza humana. Pensaba en el cuento de Treinta monedas de carne.

Marcelo Luján (ML): El cuento de Treinta Monedas de carne es el cuento más descarnado que tiene el libro. A veces he intentado volver al momento en que lo escribí, y solo puedo decir que cuando uno escribe toma decisiones narrativas muy concretas. Este es un cuento sobre la traición, quería trabajar la traición como mecanismo humano, de hecho, quería ponerlo en una situación de claridad, en un escenario blanco que domina todo lo demás, es una tarde soleada, un paseo por el valle, todo está bien, aunque Marta no se sienta contenta, aunque tenga celos. Quería jugar con el tema de la traición sobre todo dentro del género, al ser dos chicas, la variable sexual me pareció que iba a ser importante, y no solamente con la irrupción de estos bandidos. Eso determina la oscuridad que atraviesa el texto y que aparece de la nada, como creo que debe aparecer la oscuridad, que es donde estamos más expuestos. Este es un texto sobre la traición, que era lo que yo quería escribir, con estos componentes, pero cuando sabía que iban a irrumpir estos chicos, de muy mala índole, también quería jugar con la belleza y la anti belleza, por decirlo de algún modo, y que ese juego provocará el segundo giro que tiene el texto, que es cuando Marta se da cuenta de que puede salvar su pellejo a costa de otra persona, que justamente no es su amiga ni mucho menos, y además le ha generado problemas en su autoestima, por lo que es como una venganza personal. Pero cuando estaba escribiendo y aparece la secuencia de la violación, me di cuenta de que la escena era muy potente y que se estaba comiendo el resto del cuento, y eso era peligroso, no quería que se fuese por ahí el cuento, porque no es un cuento sobre una violación es un cuento sobre la traición. Al final lo que hice fue salirme de esa escena del modo más ileso posible y trabajar la traición, el cierre del cuento es una potenciación sobre la traición. Con estos tipos que son unos malhechores, pero que aun así tienen ciertos códigos de entereza, diciéndole: “Mira, nosotros somos lo que somos, pero tú eres lo peor porque has hecho esto”.

JMH: Mencionaste un tema que es la autoestima, Marta justo se siente amenazada todo el tiempo por la otra chica, aunque la otra chica no haya hecho nada. Marta en realidad asume cosas que no son, que nosotros como lectores, que estamos dialogando con ella, podemos cuestionar, pero no saber. Me parece que es una traición provocada por problemas de ella.

ML: Lo que intenté fue como siempre, montar un escenario, generar una tensión y encaminar para donde quería que se encaminara el texto, porque que esa traición funcione yo tengo que llevar a Marta a una situación extrema, pero antes de eso tengo que generar un caldo de cultivo, es decir, aunque los tipos estos no hubiesen aparecido Marta ya odia a Astrid, la odia, con todo su corazón, sin que ella haya hecho nada. Eso estaba sembrado desde los primeros compases, desde la primera imagen del cuento, hay una complejidad de la relación.

JMH: El elemento del escenario me parece también esencial en los seis cuentos, la geografía juega un papel simbólico, la claridad del día en el caso de 30 monedas, pero después tenemos Espléndida noche, que es un cuento que todo pasa en una noche.

ML: Espléndida noche también tiene la variable que quise ejercitar de la noche como una noche hermosa de verano, una espléndida noche con el cielo estrellado, en contraposición de la noche como un símbolo del mal, de la noche como un lugar aterrador. Acá tenemos a un tipo que está en el camión de un modo bastante plácido y aun así aparece el mal, que no tiene que ver con la noche, sino con que el mal está de día y de noche. No todo lo malo tiene que ocurrir de día, puede ocurrir de noche, sin que la noche sea una noche aterradora. El juego del escenario lo tuve presente a la hora de planificar los cuentos, por ejemplo, en el cuento La chica de la banda de folk, el escenario se vuelve aterrador, porque tenemos todos los componentes del terror posibles, y aun así esos chicos están enamorados, aunque es una definición un poco excesiva, pero están en un mundo mágico, en donde el entorno aterrador, no importa. Alberto nunca tiene miedo, va con ella porque quiere besarla, le da igual. Pero es muy interesante que la historia y la atención no dependa exclusivamente de la situación espacial.

JMH: También pensaba del cuento de Espléndida noche, porque además el personaje que aparece en la noche, y además lo tienta con esa bolsa de dinero y esa petición, que podría sonar muy inocente, y que no lo es, porque no hay nada inocente en tus cuentos, es un personaje totalmente seductor.

ML: No es un personaje aterrador, intenté que fuese un personaje atractivo, elegante de cara a la escenografía, la singularidad está en su elegancia, en ese descapotable rojo que lo dejara en medio del puerto de montaña, en ese dinero que le quiere dar, que le ofrece, en la labia que tiene y que capta al otro personaje que es un chofer de camión, que está pasando por un mal momento, que no tiene dinero, que está haciendo turnos raros, extras. Es el momento en donde esta figura casi bíblica, podría capturar su atención, utilizando justamente sus debilidades, qué es lo que hace exactamente. Me pareció interesante también trabajar ese elemento, el elemento fáustico.

JMH: Ahora te quería preguntar también el de Una mala luna, que me parece un cuento esencial dentro del libro. Nunca sabemos exactamente cuál es la razón de porqué la Luna es tan particular. Es una niña conflictiva dentro de una familia completamente conflictiva, pero hay un elemento que hace atractiva a Luna, pero que, al mismo tiempo, nos da miedo conocer más sobre ella. Ese espacio de incertidumbre me parece muy interesante como lo trabajas en este cuento.

ML: La clave ahí está en la voz narrativa, porque está todo visto desde los ojos de un personaje que tiene muchas limitaciones, a diferencia de otros narradores del libro, pero lo que pasa es que a mí me gusta mucho trabajar el tema del futuro, y en primera persona no se puede hacer, porque ningún personaje puede ver el futuro, sin embargo, si yo paro a ese emisor en un tiempo posterior a los hechos tiene perspectiva y puede decir, en ese momento no lo sabía, pero mi hermana tal cosa. Es un juego que hago, es un recurso para generar tensión en el cuento, pero creo que en ese texto lo importante es la visión de él, porque todo el tiempo es amorosa, aun en las situaciones más oscuras, él profesa amor hacia su hermana. Aun cuando ya la ha perdido. Es un cuento que tiene un ritmo diferente, es un cuento sin golpe de desenlace, es una historia un poco más de vida, que me parecía me pareció lindo contar cómo es esta niña desde muy niña, violenta, casi como poseída, pero vista desde el hermano, que por cierto es la única persona que ella me dio acepta en el universo hasta que ya tampoco puede con eso. Me pareció que era una historia que se podía contar, es una historia que quería contar con un par de picos que tienen que es el de la ouija y el día que ella de que está con la ruedita de la pizza, esos son dos picos que tienen muy interesantes porque hacen que cambie mucho la percepción del hermano sobre ella. Y que además dan miedo, mucho miedo sobre sus reacciones y el mundo oscuro que ella guarda.

JMH: Hay un tratamiento que haces, en el que tú como lector vas conociendo la historia en el proceso de desarrollo de la historia. Justo lo que decías de la tercera persona vas contando la historia.

ML: El futuro narrativo es algo que yo he trabajado en otros textos, mi novela anterior, Subsuelo, lo tiene, funciona a través de esos recursos, porque en ese momento la historia ocurría en un escenario muy acotado. De hecho, es la casa donde llegan las chicas de la bici, ahí ocurre toda la novela. Me dio muchos resultados, me gustó contar así, entonces aproveché para hacer el mismo juego aquí me parece que, aunque yo no lo había trabajado nunca en un cuento, pero genera mucha tensión, y más al ser cuentos largos, en donde se corren muchos riesgos de la atención del lector.


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