Los estudiantes, ya no son como antes/ Alegorías Cotidianas  - LJA Aguascalientes
26/11/2022

Indudablemente los tiempos cambian, la manera de enseñar también y los temas, además de diversificarse, con la evolución de la tecnología y del pensamiento ahora son muchos más, si comparamos con lo que se estudiaba a finales del siglo pasado.

Quienes fuimos estudiantes universitarios durante el siglo pasado tuvimos la oportunidad  de aprender sin internet, visitábamos las bibliotecas y nuestras mochilas estaban pesadísimas por el peso de los libros.

No podíamos piratearnos tesis, tareas, etc de otras personas tan fácilmente como ahora pues no existía una”base de datos”, por nombrarlo de alguna manera, como hoy en día en internet, la investigaciones, tareas, disertaciones las escribíamos a partir de las lecturas que hacíamos directamente en los libros, citando a los autores porque los maestros sabían los libros al derecho y al revés por lo que identificaban, al instante, que no era nuestro un párrafo o idea expuesta.



 

No era sencillo, al menos en mi carrera eso provocó mucha deserción pues tratar de escribir un par de cuartillas citando, parafraseando poco era complicado, sin olvidar que después eso había que pasarlo a máquina.

Ese doble proceso de escribir varias cuartillas de un borrador a mano y luego transcribirlas en la máquina de escribir, mecánica o eléctrica hacía que nuestra mente estuviera realmente activa. 

Quizás en algunos momentos odiábamos las clases de mecanografía pero gracias a ellas no únicamente aprendíamos a escribir rápido sino que, pulíamos nuestra ortografía, ahí no había pretextos, como ahora de “es que nunca pongo acentos” los poníamos o teníamos puntos menos y teníamos que hacerlo de nuevo ¡Todo!

Pocos maestros no eran estrictos y lo normal era que lo fueran, así que no había pretexto sabíamos claramente que si no había entrega de una tarea se aplicaba una consecuencia, inmediata y en ocasiones irremediable.

Hoy en día, las cosas son muy diferentes. Mientras se estudia el internet de las cosas, las cosas que se alojan ahí son usadas por los nuevos estudiantes no como material de investigación sino como apropiación violando, en la mayor parte de las ocasiones, los derechos de autor.

Dejar investigaciones a los estudiantes actualmente parecería que es pedirles que hurten algo. encuentran algo en internet, cambian dos o tres cosas y lo entregan bajo su autoría, cosa completamente inaceptable.


Parece que el análisis de información queda descartado pues al parecer de muchos ya todo está escrito y no vale la pena intentar algo que ya está comprobado, argumentos vacíos que únicamente denotan su poco interés por el estudio basados en la ley del mínimo esfuerzo.

Pero si el plagio, así como el copiar y pegar párrafos enteros en su textos, es un hábito reconozcamos que es porque en el aula es permitido. El problema de aceptar textos que no son escritos de puño y letra de los alumnos provoca no solo un rezago educativo sino también una falta de ética profesional y personal. 

Los estudiantes se habitúan a ser deshonestos, de esta manera cuando un maestro trabaja con los parámetros de ética de su institución éstos de inmediato o se quejan o dan de baja contal de no hacer las cosas.

Si anteriormente los estudiantes se quejaban y negaban a trabajar aún mostrándoles de donde habían plagiado su texto  o algunas partes de él, después de los dos años de tele estudio en casa por causa de la pandemia, la gravedad de esta situación se intensificó.

No fue lo mismo recibir a estudiantes con unos pocos meses de clases en línea en 2020 que a aquellos que tuvieron año y medio.

Las primeras semanas de clases híbridas algunos estudiantes venían en pijama pues argumentaban que se desacostumbraron  a vestirse con otro atuendo para tomar clase, olvidaban entregar y subir sus tareas bajo pretexto de que en la prepa no los entregaban y de todos modos pasaban las materia además de que durante ese tiempo no escribían.

Lo que vivimos actualmente en las aulas es un caos total, tenemos clases remediales de todo lo que no aprendieron durante la pandemia y además lidiamos con los problemas actitudinales que esto  conlleva.

Naturalmente, no podemos olvidar la cuestión emocional. Durante dos años los estudiantes se acostumbraron a vivir, educativamente hablando, sin consecuencias por lo que si los reprendemos o anulamos su tarea debido a que es un plagio emocionalmente se desmoronan y se dan de baja, sin importar que la retroalimentación, cuando es posible, subraya sus puntos fuertes.

Imagine usted lo que pasará con estos chicos cuando traten de insertarse a la vida laboral, andarán de trabajo en trabajo pues en ninguno se sentirán cómodos y sus jefes siempre serán los tiranos de la historia aún si intentan de una manera u otra su permanencia en la empresa.

Con adultos jóvenes que no investigan, no produce ideas propias, sin saber manejar la frustración nos aventuramos a un futuro incierto pues en algunos años ellos serán quienes lleven el rumbo de los adultos mayores y esos, seremos nosotros.

 

Laus Deo

@paulanajber


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