Entender la Representación Proporcional/ Debate electoral  - LJA Aguascalientes
01/07/2022

Tras la más reciente propuesta salida a la luz, sobre la reforma electoral, hago un paréntesis dentro del proceso electoral local para expresar en unas líneas, mi aportación para tratar de entender la figura de la representación proporcional. Cuando hablamos de un sistema electoral, primordialmente se trata de establecer una metodología para que la votación de la ciudadanía transmute en cargos públicos. Históricamente, procedimientos azarosos o de designación directa -basados en el uso de la fuerza física o por designio divino- fueron dando paso a otros, en teoría, más justos como la designación por mayoría simple o, cuando la situación lo amerita por su importancia, en una mayoría absoluta o, incluso calificada.

El principal defecto del sistema de mayoría, lo es el hecho de que la representatividad de quien ha sido electa se ve afectada por el que es su principio básico: la opción ganadora adquiere todo el poder, dejando a las diversas formas de pensamiento sin posibilidad de acceder al gobierno. Por ello, este sistema se advierte en su uso para cargos unipersonales. En un escenario en el que el equilibrio de poderes se vuelve necesario, los cuerpos colegiados subsisten como la mejor manera de representar esas diferencias en un organismo gubernamental.

El reto es, entonces, encontrar la manera de representar, lo más fielmente posible, la decisión del electorado en la conformación colegiada, es decir, que la representación proporcional, como su nombre lo afirma, termine por representar a las personas que emiten su voto, de manera proporcional luego de determinarlo así tras la suma de la votación: que aquel partido que representa una forma de pensar por el que ha votado un determinado de personas, se posicione, en esa simetría, en el poder.

Aunado a los cargos que se eligen por el principio de mayoría relativa (presidencia, senadurías, diputaciones federales y locales, gubernaturas y ayuntamientos), en México se posee un sistema mixto en el que también tiene cabida el principio de representación proporcional que complementa la integración de colegiados (las cámaras de diputados y diputadas, el senado y los ayuntamientos), permitiendo así que en esos órganos eminentemente deliberativos se encuentren representadas las diferentes formas de pensar de las y los votantes, quienes otorgan su representación a las candidaturas mediante su voto. Cabe señalar que el electorado cuenta con un solo voto, mismo que se le da a la candidatura propuesta por el principio de mayoría, mismo que tiene como consecuencia indirecta la sumatoria para realizar la asignación por representación proporcional.

La instauración de este sistema obedece, principalmente, al reclamo histórico que hicieran los partidos de oposición al régimen de partido hegemónico que subsistió durante décadas, logrando en una primera instancia, a finales de la década de los 70 del siglo pasado, 100 diputados de partido que se sumaron a los 300 que integraban originalmente la cámara, y que se ampliaron a 200 diez años después, para conformar las 500 diputaciones con las que a la fecha se cuentan. En la década de los noventa, este principio se extendió a las senadurías, hasta conformar 128 escaños.

Los efectos del sistema de representación proporcional en la etapa de la consolidación de la alternancia en el poder ejecutivo de México se pueden desglosar en dos elementos principales.

Por un lado, en el complemento que representa la asignación de curules y escaños por listas plurinominales, mismo que ha permitido reflejar la votación de la mayoría en la integración de las cámaras. Si bien no existe una equivalencia clara entre los triunfos obtenidos en los distritos y las posiciones de representación proporcional, sí ha consolidado el sistema de partidos, tanto en la permanencia de los más votados, como en la pérdida de registro de aquellos que, ni siquiera han obtenido el umbral mínimo para conservar su acreditación. No obstante, el sistema ha sido benévolo con partidos como Alternativa Socialdemócrata y Campesina, Encuentro Social o Nueva Alianza que, aún y no obteniendo triunfos en mayoría, si han obtenido curules por representación. Resulta sintomático que, a la fecha, ninguno de los partidos mencionados exista.

Por otro lado, las diferentes configuraciones de ambas cámaras en el congreso han permitido, en un inicio, una fragmentación de las opciones políticas, visible en las elecciones de 2015 y 2018, en donde una multitud de partidos obtienen triunfos en mayoría que les representan posiciones en representación. Sin embargo, el hecho de que un solo partido obtuviera mayoría calificada en la elección de 2018 ha provocado posteriormente la creación de solo dos bloques: el izquierdista gobernante y el opositor, obligando así a que ninguno de los dos tenga por sí mismo la mayoría necesaria para reformas trascendentales y, por lo tanto, terminen por negociar, en un claro ejemplo de la esencia de la democracia.

 


/LanderosIEE

@LanderosIEE


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