Aprendiendo sobre ética animal - LJA Aguascalientes
30/06/2022

En esta entrega queremos compartir con los lectores de LJA, un pequeño resumen de las ponencias presentadas en la 16ª sesión del Seminario Permanente de Ética Animal, realizada el pasado viernes 13 de mayo con sede en el Departamento de Filosofía de la UAA. En esta ocasión tuvimos en el honor de contar con la conferencia que llevó por título Los animales en la tradición árabe-islámica, dictada por el Doctor Luis Xavier López Farjeat; posteriormente, el Maestro Enrique Hernández Ayala, presentó la ponencia Apicultura con ética.

El doctor Farjeat, dividió su conferencia acerca de la cosmovisión árabe-islámica de los animales en dos partes: la primera desde una perspectiva religiosa y la segunda desde la mirada filosófica. El núcleo sobre el que gira la perspectiva religiosa es de un carácter moral-normativo y se fundamenta en el Corán, texto sagrado principal de la región islámica. Con base en éste, los seres humanos ocupamos un lugar privilegiado en la creación, pero Dios ha pedido cuidar de ella. Para respaldar esto se citó directamente al Corán, por ejemplo, en 95:4 se indica: “El ser humano es una creatura privilegiada”; en el 35:39 y 6:165 se enfatiza que “Dios le ha confiado al ser humano el cuidado de la creación”; en 55:10: “el mundo no ha sido creado únicamente para gozo de los seres humanos sino para todas las creaturas vivientes”

De estos pasajes se infiere algo muy importante, explicó el doctor Farjeat, que el mundo no ha sido creado sólo para los seres humanos, por lo que la humanidad tiene la obligación de respetarlo, y a todos los seres que en él habitan; es decir, no sólo a los miembros de nuestra especie, sino también a los animales y las plantas. Esto no significa que no se pueda hacer uso de los bienes naturales, lo que está mal es el abuso y el exceso. Es por ello que en el Corán y los hadices (textos que recopilan los dichos de los profetas) se establece una normatividad para ciertas prácticas, por ejemplo, dado que algunos animales fueron creados para beneficio del hombre, como las vacas, ovejas, caballos, abejas, burros, etc., se debe tener un especial cuidado de ellos; no así con los que pueden dañar, como los alacranes, las serpientes y arañas, a los que se les puede dar muerte sin que medie en ello ningún tipo de consideración. Por otra parte, se pueden encontrar varias reglas en las que se manifiesta el reconocimiento de que los animales sienten dolor y sufren, por ello no es admisible que se realicen actos con los que se les lastime, especialmente a los que ayudan al hombre en su trabajo y como alimento; por ejemplo, se indica que no se deben sobrecargar los asnos, y que debe evitarse hacer sufrir de más a un animal que será sacrificado usando navajas sin filo u otras técnicas lascivas (mediante golpes o apedreándolos).

 

Por otra parte, el planteamiento filosófico que se construye es muy variado. Los modelos éticos filosóficos dirigidos hacia el tema de los animales se orientan sólo a lo que puede inferirse desde la razón natural y no la ley religiosa. Para filósofos como al-Rāzī y Avicena, los animales actúan conforme a sus instintos, deseos y pasiones, pero se acepta que reconocen formas y significados empíricos del mundo externo, es decir, que son inteligentes. La diferencia con los humanos, es que poseemos una facultad racional que nos permite controlar y administrar nuestras pasiones y deseos para conducirnos de acuerdo a la virtud. Esta facultad también nos permite someter, dominar y disponer de otros animales y recursos, pero siempre y cuando seamos compasivos, es decir, tratando de evitar causar dolor y sufrimiento innecesarios.

Algunas conclusiones arrojadas en general fueron que, desde la perspectiva religiosa, aunque los textos sagrados del islam establecen que los animales existen mayormente para servir a los humanos, ello no implica que no deban cuidarse y respetarse. Con la filosofía, que los animales se perciben a sí mismos gracias a su inteligencia y, por lo tanto, su uso debe recibir una mayor consideración moral, lo que lleva a pensar que la mejor alternativa para evitar su sufrimiento es que los seres humanos opten por llevar una dieta vegetariana.

La segunda exposición fue la del maestro Enrique Hernández Ayala, quien presentó la ponencia Apicultura con ética. La apicultura es la cría de las abejas, lo que implica un conjunto de técnicas y conocimientos acerca de ellas. Esto no debe ser visto sólo como un recurso para su explotación, sino como un medio de protección, ya que actualmente son una especie muy amenazada debido a diversos factores antropogénicos como la invasión de sus hábitats; el envenenamiento con plaguicidas; la contaminación lumínica, el estrés generado por campos electromagnéticos y el cambio climático.  Estas son algunas de las amenazas que ponen en riesgo la supervivencia de las colmenas; y los apicultores, más que sus verdugos explotadores, se convierten en sus aliados y guardianes, pues en sus visitas a los apiarios elaboran diagnósticos para conocer el estado de salud de las colmenas, lo que da como resultado una relación simbiótica mutualista.

El maestro Hernández señaló que las abejas tienen una manera diferente de percibir la Naturaleza, y por ello hay que tener una consideración propia para su cuidado. En este punto se refiere a la abeja doméstica o Apis mellifera. Bajo contexto general, la Apis mellifera no puede ser considerada un individuo funcional ni zootécnico cuando es una sola, ya que las abejas en conjunto (colonia o colmena) constituyen a la totalidad del individuo, son un súper organismo, y nuestra protección ha de dirigirse a la colmena (la cual puede llegar a tener de 60 mil a 80 mil individuos y estos son muy cuidadosos con la población por un beneficio de todas). La población de las abejas se divide en tres roles: obreros, zánganos y la reina. Cada miembro cumple una función para el funcionamiento óptimo de la colmena. La reproducción está a cargo de la reina, es la madre única, el núcleo del panal; el zángano se encarga de fertilizar a la reina, así como de brindarle protección a la misma y a la colmena entera; y las obreras son las trabajadoras, pero su labor no ocurre aleatoriamente, no hacen ellas lo que sea, sino que su obrar es en relación a sus capacidades morfofisiológicas, y algunos de sus sub-roles como obreras son la de albañil, soldado, aseo de la colmena y/o cuidadora de bebés.

De todas las labores que realizan las abejas (Apis mellifera), la más importante es la polinización. Éste es uno de los principales servicios ecosistémicos de una especie hacia el mundo natural, pues sin él los ecosistemas vegetales no podrían estar regenerándose y renovándose, es por ello que debemos tener un gran interés y consideración hacia el bienestar de ellas.


A modo de conclusión, el maestro Ayala hizo la invitación a que seamos como las abejas y que aprendamos de ellas, que la prioridad siempre sea el bienestar de la colonia, DEL TODO, y que nos encarguemos principalmente de lo que es necesario, evitando despilfarros o malas prácticas, siendo justos con nuestras propias capacidades y las de los demás seres humanos y animales.

Los invitamos a revivir estas charlas a través de Youtube en el canal Seminario Permanente de Ética animal.


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