Indolencia/ Por mis ovarios, bohemias  - LJA Aguascalientes
27/06/2022

Las campañas electorales están aquí, no se han ido, no han terminado. Como cada sexenio, la contienda electoral para el cambio de gobierno estatal me asusta un poco más de lo que me esperanza. La verdad.

En mi resumen de lo que va de este sexenio con Martín Orozco no veo que mi mujeritud sea respaldada para vivir en Aguascalientes. A este panista le tocó la buena suerte de gobernar en medio de una pandemia, al igual que a López Obrador en el Gobierno Federal, cuando aseguró que el covid y la crisis vinieron “como anillo al dedo”, pues todas las justificaciones habidas y por haber al momento de entregar cuentas están alojadas ahí, en la pandemia.

Lo que es cierto es que ni el gobierno de López Obrador ni el de Orozco Sandoval movieron un dedo para amortiguar las catástrofes cotidianas provocadas por el confinamiento. Despensas, vacunas, hospitales funcionales es lo mínimo que tenían que garantizarle a la población. Sin embargo, al interior de los hogares esas catástrofes se volcaron hacia las mujeres, las que se quedaron en casa a cuidar a enfermos y sanos, chicos y grandes, las que tuvieron que salir a trabajar en la informalidad con un puesto de chaskas o de tamales para mantener a la familia; los números no mienten, mientras que los hombres recuperaron sus empleos formales conforme salimos del confinamiento, las mujeres, no, las más afectadas por la pandemia en lo laboral fueron ellas a fin de cuentas, pero aparte de la violencia económica, también vino la doméstica, las que recibieron los madrazos y no tenían a donde irse en plena pandemia también fueron ellas. Porque pensar medidas urgentes ante la urgencia fue imposible para los gobiernos. En Aguascalientes se disparó la violencia contra las mujeres sin que se implementaran políticas públicas al respecto.

Pero se creó la Secretaría de la Familia, una que no se sabe todavía para qué sirve ni cómo se organiza con el DIF y el IAM, y que recibió 3 millones de pesos en este presupuesto del 2022, ¿para qué?, quién sabe.

Perpetuar los roles sociales, el lugar que ocupa la mujer y que no le permite salir de la violencia sosegada que se vive en Aguascalientes, es una pasión que tiene el PAN. Su representante en el Gobierno del Estado así lo demuestra, los panistas en el Congreso se lo avalan. Durante este sexenio, el Congreso anterior le aprobó a Martín Orozco la Secretaría de la Familia, también legisló para criminalizar a las mujeres, para perpetuar la ignorancia sexual de nuestras infancias y adolescencias con el PIN Parental, a pesar de estar en primeros lugares de embarazo adolescentes y violencia sexual infantil, además de omitir rotundamente el matrimonio igualitario. ¿Qué tiene que ver Martín Orozco con el Congreso? En teoría, nada. En la práctica, pues lo único que yo sé es que como candidato a la gubernatura se comprometió con el Frente Nacional por la Familia a no homologar el matrimonio igualitario y, por supuesto, su bandera máxima, a no permitir el aborto en tierras de la gente buena y de buena moral, como es Aguascalientes. La buena moral que mantiene a las mujeres en sus casas al amparo del marido, siendo el pilar de la familia, calladas, reconvenidas a guardar silencio y parir una y otra vez como dios manda, y si no, que la nación se los demande con cárcel. O el marido a golpes. No es gratuito que también Aguascalientes ocupe los primeros lugares de violencia doméstica y en pareja, sin considerar las violaciones, que en su mayoría también ocurren en la intimidad del hogar.

Tampoco se me olvida que Martín Orozco fue incapaz de pronunciar palabra alguna contra la represión que vivimos las mujeres el 8 de marzo del 2021, que su silencio cómplice lo dijo todo para proteger a su encargado de seguridad pública y no reconocer el error en el que incurrió al criminalizar la protesta y mandar a sus elementos policiacos a golpear brutalmente a mujeres que se manifestaron por una vida sin violencias.

Sin políticas públicas en el estado para las mujeres, sin la menor intención de garantizar una vida libre de agresiones, amenazas y muerte, lo que me causa temor es la continuidad de la indolencia.

Ese es mi diagnóstico esquelético que me permite saber qué es lo que yo ya no quiero en el próximo gobierno. No quiero indolencia. Porque se es indolente cuando nada de lo malo que le pasa a tu gente te mueve un pelo, no te duele la mínima fibra sensible de tu ser ver que a tus mujeres, en este caso, las violan, las maltratan, las ultrajan, las reducen a cosas.

Por eso mismo no me basta lo “histórico” de esta contienda electoral: que sus 5 candidatas sean mujeres. No me basta. Quiero saber cuáles son las propuestas para mitigar esta violencia, quiero planes, programas, presupuesto, destinos, rendición de cuentas, transparencia, quiero que demuestren que no son indolentes a lo que nos pasa en la cotidianidad.


Es claro que estas cinco mujeres han sido de una u otra manera víctimas de violencia de género, no tengo duda de eso, lo que no me queda claro es para qué victimizarse si no les alcanza para reconocer las violencias que padecemos en lo cotidiano el 99% de las mujeres de Aguascalientes.

¿Alguna de ellas sabrá lo que es no tener un peso en la bolsa para alimentar a sus hijos?

¿Sabrá una sola de ellas lo que significa no tener un lugar seguro?

La única pregunta que tengo es ¿cómo va a prevenir que ni una sola mujer sea violentada? ¿Cómo? Y ya de ahí partiré con mi diagnóstico. Tengo más miedo que esperanza. La verdad.

 

@negratinamagallanes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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Tania Magallanes
Tania Magallanes

Jefa de Redacción de LJA. Arma su columna Tres guineas. Fervorosa de lo mundano. Feminista.

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