Mensaje en una botella: la Educación Artística 1/ Imágenes de Aguascalientes  - LJA Aguascalientes
13/06/2024

 Mensaje en una botella… Una botella de vino se mece en las olas marítimas sin rumbo. Dentro va un papel muy bien seco y doblado, requemado por la caricia celosa de nuestro padre El Sol, y si alguien pudiera verlo, sabría que tiene unas líneas escritas. ¿Llegará a su destino? ¿Cuál es este? ¿Qué dice el mensaje? ¿Qué escribió el náufrago en una comunicación de estas características? ¿Será un llamado de auxilio, una invitación a visitar semejante lugar, la clave de un tesoro escondido?

Un mensaje en una botella, la creencia de que alguien, algún día, lo leerá, es como un acto de fe; como esperar en contra de todo; en contra de lo obvio, la inmensidad oceánica, que un golpe de mar rompa la botella y diluya la tinta, que sea comida para un gran pez, o que sea como el Holandés Errante, condenado a vagar por los océanos hasta que se sequen, sin encontrar un destinatario.

Así se me figura que es la educación artística, el acto de lanzar una botella al mar, con la esperanza de que alguien la recoja y lea el mensaje que contiene; se lo apropie. La educación artística –como la científica- es importante, pero tanto, porque está dirigida a las conciencias de las personas; a su intelecto, a la formación de valores, a la generación de ciudadanos, reflexivos y críticos de sí mismos y de su entorno.

Es tan importante la educación artística… Y tan poco valorada.

He aquí una botella lanzada al mar. En la Escuela Secundaria General No. 9, que lleva el nombre del poeta nayarita Amado Nervo, en el oriente de esta populosa capital, se ha formado una Orquesta Sinfónica, que hizo su presentación en sociedad el lunes 9 de mayo de este año de gracia. Mi amigo Fernando Edréhira Macías, director artístico del ensamble, me cuenta que el Instituto de Educación de Aguascalientes decidió ubicar ahí este proyecto porque se trata de una “zona caliente”.

No está completa la agrupación: le faltan percusiones –timbales, por ejemplo-, y algún otro miembro de la prodigiosa familia musical, pero en todo caso algunas carencias son suplidas con un teclado.

¿Cuál es el mensaje? Que la música, y en general las artes, pueden ser una influencia benéfica en las vidas de las personas, tranquilizarlas en momentos de tensión, ofrecerles asideros de reflexión cuando todo a su alrededor sea confuso, ampliar sus horizontes de vida. En síntesis, ofrecerles la certeza de que existen cosas valiosas, dignas de nuestra experiencia.

La Orquesta Sinfónica Sinapsis –que así se hace llamar el conjunto- está en una zona donde los jóvenes sufren la violencia que provocan la pobreza y la ignorancia: acoso, violencia intrafamiliar, drogadicción.

¿Será posible que estos niños; estos adolescentes, cambien una bolsita de polvito vacilador por un violín; que dejen a un lado el cristal de muerte y tomen un violonchelo? Esta es la apuesta… Este es el mensaje en la botella que los directivos de esta escuela han lanzado a un mar proceloso, surcado por la cultura de la muerte, que encuentra un sinfín de manifestaciones, muchas de ellas apetitosas para estas flores que se abren a la vida.


A final de cuentas no se trata de que se conviertan en artistas; no, sino de que a través de la música sepan que pueden acceder a una vida mejor a la que les ofrecen los heraldos de la violencia. Esperar contra toda esperanza; mensaje en una botella… Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a [email protected].

 


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