Origami / De elecciones y violencia de género - LJA Aguascalientes
16/08/2022

Estamos en época electoral y por más que las arengas políticas señalen que se trata de una fiesta ciudadana, lejos está la alegría, los motivos de celebración o la emoción, por parte de la mayoría de los ciudadanos, cuando de estos episodios se trata; las descalificaciones, la ausencia de ética, la discriminación y la violencia, por su parte, sí son el menú que se consume por doquier, ni las calles, el espacio visual o las rede sociales, se escapan de las inclemencias de las campañas electorales.

La situación se intensifica cuando cada parte genera sus propios discursos hegemónicos en que sólo su posición política es válida, sin discutir razonablemente con la parte antagónica, sin construir nada, salvo animadversiones que subsisten con posterioridad a la contienda electoral.

Estas elecciones, en nuestro estado, incluyen un tópico particular, se trata de un fenómeno sin precedentes; todas las candidatas son mujeres, razón por la cual, por primera vez en la historia de nuestro Estado, llueva, truene o relampaguee, tendremos una mujer a cargo del poder Ejecutivo estatal.

Evidentemente, el contexto en que habrá de elegirse a la gobernadora, es distinto de los que otrora se han vivido, simplemente por el tema del género de las candidatas. Hay muchos que alegan que la violencia no es un tema de género, que a todos los violentan, que a todos los matan, y aunque es cierto, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública se ha encargado de des-indexar las estadísticas referentes a la violencia y los delitos que ocurren a hombres y mujeres, el tipo de actos y los perpetradores de estos; aquellos en los cuales las mujeres son víctimas, ocurren, en su mayoría, a través de actos de imposición de poder, frecuentemente con fines sexuales.

¿Qué tienen que ver las elecciones con la violencia de género? Un diagrama muy amigable para entender el fenómeno, es el iceberg que presenta Amnistía Internacional, en que ciertamente aparecen los feminicidios en la punta del gran hielo, evidenciando, cómo aunque solo unas cuantas acciones son visibles, encabezadas precisamente por las muertes perpetradas en razón del género, muchas otras acciones subyacen a lo que es visible, haciendo latente, además, que la violencia escala y encadena unos actos vulnerantes, con otros.

El que las candidatas de esta contienda, sean todas mujeres, ha desencadenado una serie de expresiones de misoginia que merecen la pena analizarse:

  1. a) El aspecto físico: el escrutinio sobre el cuerpo de las mujeres, como ocurre en la cotidianidad, también se aprecia en el contexto electoral, las candidatas son criticadas si no poseen la belleza caucásica que la cultura exige, también lo son si han tenido procedimientos estéticos, por no poseer, de nacimiento, la belleza de Afrodita. Paradójicamente también son criticadas si poseen la belleza, pues se piensa que ésta, es incompatible con la inteligencia. ¿Cuándo el físico ha sido impedimento para que un hombre llegue al poder? ¿Cuándo las características raciales lo han interferido? En la historia del país hemos tenido variedad en lo que a esto toca: de Benito Juárez a Díaz Ordaz, de Peña Nieto a López Obrador, tan variopinto como se le guste ver.

 

  1. b) La condición familiar: los hombres han poseído el ámbito público para ellos solos y se ha pensado que también ellos le pertenecen a lo público, por eso, el pensar en su condición familiar, si cumplen cabalmente con sus obligaciones familiares, si son adúlteros, si han sido padres fuera del matrimonio, si sus preferencias sexuales no son cisgénero o cualquier otra de las notas infamantes que para las mujeres representan la letra escarlata, no son algo que resulte relevante para ser elegidos. A las mujeres todo ello se les suele cuestionar, ¿cómo van a ser buenas para gobernar, si abandonan a sus hijos por ir tras la candidatura?

 

  1. c) La dependencia de los hombres: la capacidad de las mujeres para alcanzar puestos de poder, siempre es puesta en tela de juicio, pues a las mujeres se les suele exigir con más ferocidad el cumplimiento de cánones sociales establecidos por estereotipos de género, como requisito para, ahora sí, poder entrar a una contienda de “igualdad” con los hombres; no basta ser buena en lo profesional, si no se es buena esposa, buena ama de casa, buena madre, hay que cumplir a la par con ambas expectativas para ser susceptible de consideración. Porque además, se piensa que la mujer no es libre pensadora, que si hay un hombre cerca, se cree que es realmente él, quien tomará las decisiones en su nombre. Incluso se pone en tela de juicio que sea la capacidad y no algún favor sexual, lo que haya impulsado el futuro político de las candidatas.

 


Las elecciones aún no concluyen y seguro habrá oportunidad de otro Origami para analizar algunos otros elementos que hacen compleja esta elección y en los que repararemos en la próxima entrega. Por lo pronto, busquen sus lentes violeta y analicen a las candidatas y sus propuestas, desde la objetividad, limpiando de violencia, sobre todo de género, lo que traen para ofrecer para el futuro de nuestro Aguascalientes. 

 

 

 

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