Tenis en México: Entre la pasión, las penurias y la indiferencia oficial - LJA Aguascalientes
28/06/2022

 

Ricardo Olín

 

Para llegar a ser tenista profesional en México se necesita temple… y dinero. El aspirante debe vencer infinidad de obstáculos: desde las dificultades propias de esa disciplina, hasta las inercias de instancias deportivas y la falta de apoyo económico para sufragar los costosos pagos a entrenadores, asistentes, viajes, hospedajes, compra de equipo… Y aun cuando se cuente con un patrocinador o un mecenas, incursionar en el ranking internacional y permanecer en él es tarea de titanes. El tapatío Luis Patiño, uno de esos singulares deportistas, dice que él practica el tenis “por amor al arte”.

 

 

 

Ser tenista profesional en México raya en el drama. La falta de dinero es el primer obstáculo para quien esté afiliado de la Federación Mexicana de Tenis (FMT), un organismo que se ha mostrado incapaz de generar los recursos para apoyar las carreras de los niños y jóvenes que eligen este deporte y llevarlos a un nivel donde puedan sostener su carrera con los premios económicos que obtengan en los torneos.

 


Además de la indiferencia de quienes han presidido la FMT, la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) –la máxima instancia del deporte en México– tampoco ha promovido las canchas públicas de tenis, menos aún la contratación de entrenadores para iniciar en esta disciplina a quienes, como seleccionados nacionales, representarán al país en torneos regionales y mundiales.

 

Los tenistas mexicanos, desde los juveniles hasta los profesionales, y sus entrenadores siguen dependiendo de los patrocinadores para conseguir los boletos de avión, pago de hospedaje y los viáticos cuando se desplazan a los lugares donde se llevan a cabo los torneos; a ello se añade el salario del entrenador, otro problema difícil de resolver.

 

En el caso de los profesionales, sumar puntos es la clave para obtener un mejor lugar en el ranking mundial y así acceder a las bolsas económicas para poder vivir de este deporte.

 

Entre los 2 mil 132 tenistas que ocupan un lugar en singles en el ranking de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP), 16 son mexicanos. De ellos, el acapulqueño Alejandro Hernández, de 22 años, es el mejor ubicado en la posición 527, mientras Eduardo Roldán ocupa el lugar mil 913. Y en el ranking de la Asociación de Tenis Femenil (WTA), entre las mil 554 tenistas más destacadas hay 13 mexicanas. Renata Zarazúa, de 24 años, está en el peldaño 165, en tanto que la peor ubicada es Marián Gómez Pezuela, pues ocupa el sitio mil 495.

 

En los hombres hay tres doblistas mexicanos: Santiago González (25), Hans Hach Verdugo (64) y Miguel Ángel Reyes Varela (81).

 

En los dobles femenil figuran 13 mexicanas entre ellas Giuliana Olmos, la mejor en la posición 15; le siguen, Fernanda Contreras Gómez (156), Marcela Zacarías (196), Renata Zarazúa (197), Victoria Rodríguez (262), Ana Sofía Sánchez (313), Majo Portillo (447), Jessica Hinojosa (830) y Nazarí Urbina (mil 52).

 

Fernanda Contreras, la número 224 del mundo en singles, es la segunda mejor raqueta de México. El viernes 20 se clasificó al cuadro principal del torneo Roland Garros al vencer a la suiza Joanne Zuger (la 217 del mundo) por parciales 6-1, 3-6 y 6-3.

 

Con este resultado se convirtió en la tercera tenista mexicana que en los últimos 27 años logra un lugar en el main draw individual del segundo Grand Slam de la temporada. Renata Zarazúa lo hizo en 2020 y Angélica Gavaldón en 1995.

 

Fernanda Contreras es nieta de Pancho Contreras, capitán y jugador en la Copa Davis de 1961. La tenista potosina ha vivido en Austin, Texas, desde los 13 años donde continuó su preparación en el tenis que comenzó a los nueve. Se graduó en la Universidad de Vanderbilt, donde obtuvo una beca por su alta calidad como jugadora.

 

Es el mismo camino que ha seguido Giuliana Olmos, quien nació en Austria, pero ha vivido en Estados Unidos. Estudió en la Universidad del Sur de California y como tenista se ha construido fuera de México. Olmos participó en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en la modalidad de dobles con Renata Zarazúa. Su mejor posición en el mundo como doblista fue la 26 en junio de 2021.

 

Hoy día la FMT cuenta con alrededor de 11 mil afiliados concentrados en las 35 asociaciones estatales. Se supone que los seis vicepresidentes que colaboran con el Consejo Directivo, presidido por Carlos González, trabajan en coordinación con los presidentes de cada asociación para dirigir el tenis nacional en las categorías infantil, juvenil y senior.

 

Una de sus funciones básicas –que no se cumple– es impulsar a los talentos mexicanos desde sus inicios en el deporte competitivo hasta su inserción en el profesionalismo, alrededor de los 18 años; otras de sus obligaciones son la capacitación de entrenadores y visores de talentos, así como el diseño de un sistema de competencia en el cual los tenistas participen en la mayor cantidad de torneos y eso les ayude a elevar su nivel e incluso tener mayor interacción en el ámbito internacional.

 

Para lograr todo ese se requieren recursos económicos, y ninguno de quienes han dirigido la FMT los han podido generar. La única marca patrocinadora, Dunlop, es fabricante de raquetas y pelotas. Los 350 pesos anuales que la federación recauda por concepto de afiliación de cada tenista se reparten entre las asociaciones estatales y otra parte se queda en las arcas de la FMT.

 

 

 

Obstáculos

 

Las carreras de los tenistas en México las sostienen los padres de familia. En menor medida, la Conade ha aportado recursos públicos –a consideración de quien la dirija– que son utilizados principalmente para que los seleccionados nacionales compitan; los recursos gubernamentales no pueden ser utilizados por los tenistas profesionales.

 

Si éstos se forman en clubes deportivos privados, son los padres quienes pagan la membresía por el uso de esas instalaciones; ello sin incluir los gastos por la compra de material y la indumentaria: tenis, raquetas, cuerdas, pelotas y, por supuesto, el sueldo del entrenador.

 

Por lo general, es a los 12 años cuando los niños tenistas comienzan a competir en torneos en las entidades federativas. El número de eventos nacionales anuales es de 20, cada uno en una ciudad diferente. Pero los gastos son altos. Van, otra vez, desde lo boletos de avión o pago de las casetas y la gasolina, si se trasladan en un vehículo propio, además del hospedaje, comidas y bebidas rehidratantes…

 

Y si bien en el circuito juvenil de torneos existe el housing, es decir, la posibilidad de que pueden hospedarse en una casa de manera gratuita durante la duración del torneo, ese ahorro lo destinan a solventar otros gastos.

 

Participar en un solo torneo puede costar aproximadamente 2 mil dólares. Además, no existe una distinción entre los tenistas eliminados en primera ronda o quienes llegan a la final; todos deben pagar los mismos días de hospedaje y alimentación.

 

Luego viene el salto a los torneos internacionales, pues los niños necesitan medirse con sus pares de otros países para mostrar su competitividad. Para ellos es importante conocer otros estilos de juego, pues éstos les permiten mejorar su táctica mental y físicamente.

 

Un jugador de tenis de entre 14 y 18 años debe viajar al extranjero 30 de las 52 semanas al año. Este gasto supera los 3 mil dólares mensuales. Y es justamente ahí cuando comienza la incertidumbre para el tenista mexicano.

 


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