12 periodistas asesinados/Bajo presión - LJA Aguascalientes
01/08/2022

Por ahora, lo malo, es lo que más abunda, así inicia un poema de Vladímir Mayakovski, que viene al caso porque ayer fue asesinado otro periodista, Antonio de la Cruz, fue acribillado en Ciudad Victoria, Tamaulipas, y en el ataque también falleció su hija y su esposa se encuentra herida.

El asesinato de Antonio de la Cruz es el número 12 de periodistas en lo que va del año. En México, ser periodista es vivir como blanco, dispuesto a ser asesinado, presa de un “motosicario” (neologismo con que se habló de sus asesinos), víctima fácil de cualquiera, ni la oficina ni sus casas, mucho menos la calle son lugares seguros.

Sería sencillo reclamar a los gobiernos que ya paren estos asesinatos, exigir a las autoridades que cumplan con brindar la seguridad a la que la ley los obliga; eso es lo que seguramente va a ocurrir, de nueva cuenta habrá manifestaciones públicas, preguntas en la conferencia mañanera del presidente López Obrador, clamores de justicia, y como ha ocurrido en todos los sexenios y, en especial, durante los cuatro años de la Cuarta Transformación, no va a ocurrir nada.

Además, el asesinato de Antonio de la Cruz ocurre con demasiada cercanía a las muertes, a manos del crimen organizado de los sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, así como del guía de turistas Pedro Palma; el clamor de justicia por el periodista, necesariamente, se va a sumar a lo que ocurrió en Chihuahua, de manera obligatoria, sin distinciones, esta demanda de acabar con la impunidad, se debe unir a los 2,833 homicidios dolosos cometidos en los primeros cinco meses del año.

No va a ocurrir nada, lamentablemente, porque la demanda de acabar con la impunidad, evitar el incremento de estos homicidios, se ha banalizado a un intercambio de cifras, a un argumento de la oposición sin imaginación en contra de López Obrador para que cambie ya su estrategia de seguridad, y la respuesta obcecada que con gráficos demuestra que este clima de violencia es resultado de una herencia maldita de los regímenes anteriores que, según la Cuarta Transformación, va a la baja.

Lo malo es lo que abunda, señala Mayakovski, y no es el número de asesinatos, es cómo se aborda el tema del asesinato de periodistas, las innecesarias miles de muertes, cómo estos crímenes se banalizan a un argumento politiquero para estar a favor o en contra de la administración de López Obrador; entorno en el que las ocurrencias más estúpidas e irresponsables encuentran el terreno fértil del miedo, como lo propuesto por Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI, para facilitar a todas las familias mexicanas el acceso a las armas.

Podemos seguir clamando Ya basta, porque ese grito resume la urgencia de acabar con la impunidad, la exigencia de eficientar el trabajo de las instituciones encargadas de nuestra seguridad, sin embargo, la respuesta de la clase política ha reducido esta necesidad de paz, a un asunto partidista, se simplifica la demanda de justicia a un lema de campaña, y todo indica que ahí nos vamos a quedar, con quienes están en el gobierno empeñados en defender su estrategia y la oposición intentando usar los asesinatos a su favor.

No basta la empatía, se requiere ya, pensar en políticas públicas que permitan alcanzar un estado de concordia donde no reine el miedo.

Coda. Así termina el poema de Mayakovski:


En esta vida,

morir es cosa fácil.

Mucho más difícil

es hacer la vida.

@aldan


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Director editorial de La Jornada Aguascalientes
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