Abolición de la tauromaquia/ Memoria de espejos rotos  - LJA Aguascalientes
09/08/2022

Se ha desplazado tu propio dolor y, en su lugar, algo inmenso

ahora te grita y no encuentra explicación: aún no se han escrito esos versos

tan inútiles como perversos.

Belart – Nacho Vegas

 

La asociación civil Justicia Justa, en pugna a través de los órganos jurisdiccionales del Estado Mexicano, ha dado un paso importante en el camino evolutivo que lleva a la abolición de la llamada “fiesta brava” al dar argumentos de derecho a los jueces.

Primero, a mediados de este año 2022, el juez primero de Distrito en Materia Administrativa de la CDMX admitió el argumento para su análisis y concedió la suspensión provisional de las corridas de toros en la Plaza México, la más grande del mundo.

Ya desde 2015, el Comité de los Derechos del Niño de la ONU se pronunció en contra de que las infancias asistan y participen en eventos taurinos en México. La razón es obvia: exponer a las infancias a esa crueldad violenta su desarrollo.

En un entorno sano y deseable, a las infancias se les ofrecen herramientas formativas para que ni estén en ambientes violentos, ni los repliquen. Así mismo, para que sus nociones de goce estético no impliquen el sufrimiento de seres sintientes. Es muy sencillo.


Luego, este pasado viernes, un juez federal concedió la suspensión definitiva de corridas en la México, por la denuncia que hizo Justicia Justa, que señala el trato degradante a los toros, con lo que se viola el derecho a un medio ambiente sano.

Los empresarios taurinos, los aficionados, y los demás entusiastas o beneficiarios de esta expresión bárbara y anacrónica, han expresado su inconformidad. Sus argumentos son tan variados como chabacanos: desde el impacto económico hasta la preservación de del toro de lidia. Pero hay más.

Respecto a estos primeros argumentos, sobre el aspecto económico, al abolir la fiesta brava, efectivamente habrá cadenas productivas que perderán valor; tal como cuando han perecido las cadenas automotrices, o de alguna rama agrícola, industrial, o de servicios. La historia de la economía.

Ante eso, sucederá lo que sucede cada vez que el capitalismo ha hecho lo suyo cuando una cadena productiva pierde valor: será sustituida por otra cadena productiva que emplee más o menos el mismo capital y el mismo recurso humano. No somos nuevos.

Sobre la extinción del toro de lidia, sucede algo similar con hibridaciones hechas para animales de compañía. El perro Pug es ejemplo de esto. Es un ejemplar canino creado artificialmente para satisfacer un gusto estético humano, a pesar del sufrimiento del propio animal.

Si dejamos de criar perros Pug, las especies caninas no se verán afectadas, ni como rama evolutiva ni como integrantes del ecosistema; y, a cambio, tendremos menos perros con propensión a padecimientos óseos, digestivos, o respiratorios. Nuestro gusto no debe ser tan caro.

Hay un argumento de carácter cultural. Mientras que Sonora, Guerrero, Coahuila y Quintana Roo han logrado la prohibición; en Aguascalientes, Tlaxcala, Hidalgo, Querétaro, Zacatecas, Michoacán y Guanajuato la tauromaquia está declarada como bien cultural y material. El debate no sólo es en México.

Considerar a la tauromaquia como ejecución artística sólo muestra lo chato que es nuestro concepto del arte. Pueden existir los pasodobles, el flamenco, las bandas sinfónicas de plaza, la poesía, o la pintura taurina, sin necesidad de mojarnos con sangre de un animal.

Sin embargo, si precisamos como indispensable la existencia del torero lastimando al toro, no importa cuántas expresiones artísticas estén involucradas en la hecatombe, ni lo refinadas que éstas sean; sigue siendo una carnicería de rastro hecha por un señor en mallas con lentejuela.

En España se han proscrito las corridas en más de 80 municipios y en provincias como Asturias, Andalucía, Canarias, y Cataluña. Igualmente se han prohibido en regiones de Francia, mientras que en Bogotá y Quito se prohíbe matar al toro en el ruedo.

Luego de estas restricciones a la tauromaquia, nada de eso ha atentado contra los lenguajes artísticos, ni contra la identidad cultural. Meter el componente cultural es como defender el “Derecho de Pernada” sólo porque en un tiempo, en alguna región, eso era válido.

Es cuestionable el defender la tauromaquia argumentando cultura y tradición. No porque siempre se haya hecho algo, significa que sea bueno. Hay componentes culturales dignos de erradicarse. La ablación, el matrimonio forzado, o la lapidación también son elementos culturales, y también son indeseables.

Correo electrónico: [email protected]

Twitter: @_alan_santacruz

Facebook: /alan.santacruz.9

 


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