Clarita, del teatro al cine/ La escena  - LJA Aguascalientes
11/08/2022

Hace poco más de dos años la Colectiva Ramas y Raíces presentó en la Muestra Nacional de Teatro 2019 la obra de Clarita, la historia de una niña que padece cáncer y que nos narra su sentir y confrontación con esa enfermedad. Es un producto escénico muy bien documentado, tanto en investigación como en su proceso creativo. Ahora el grupo ha sido beneficiado por el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACPC) dentro de la convocatoria del Encuentro de las Artes Escénicas, ENARTES 2021. Gracias a que resultaron seleccionados, Clarita será ahora además de obra de teatro, un documental. En charla con la directora de este proyecto, Ana Castillo, nos comenta cómo se gestó la idea de escenificar Clarita y después llevarla al cine:  

 

¿Cómo surge la historia de Clarita para la dramaturgia y la puesta en escena?

 

Surgió con el antecedente del montaje de Ellas, que me tocó trabajar con Juan Manuel Bárcenas y Paola Varona, en el que se hicieron entrevistas a mujeres con cáncer de mama, tanto las que aún lo padecían como las que ya habían salido del proceso. A partir de los testimonios se hizo una transcripción y se organizó la dramaturgia. Esto me permitió acercarme al tema y conocer la complejidad del cáncer en tanto que no es una enfermedad aislada, sino que tiene implicaciones sociales, un impacto mucho más amplio y no solo en la persona que está enferma además de que también conlleva tabúes y prejuicios en torno a la enfermedad. Asimismo, mi hermana que es médica e investigadora del Instituto Nacional de Pediatría, justo en el área de Oncología Infantil, vio el montaje de Ellas y sugirió un ejercicio similar pero enfocado a las niñas y los niños. Se visualizó el proyecto y nos dimos cuenta que con las infancias es todavía más complicado ya que hay niñas y niños que no saben de su diagnóstico ni que están bajo tratamiento. El reconocimiento de la palabra cáncer entre las infancias no es tan contundente ni tan claro. Así inició el proceso de Clarita.

 

Fue un proceso que necesitó de un acompañamiento especial porque la dramaturgia no se dio a partir de leer libros. Empezamos a trabajar con diversas instancias de salud y llegamos hasta la asociación Canica Aguascalientes. Ellos fueron muy respetuosos de nuestro trabajo creativo y a la vez asumieron la responsabilidad de definir qué íbamos a decir por lo que hubo congruencia. Canica acompaña no sólo al enfermo sino también a su familia, y esto hace que el proceso sea integral, tanto en sus dinámicas familiares dentro del hospital como fuera. La asociación nos permitió acercarnos a todos ellos para tener tanto la perspectiva personal como la del personal psiconcológico. No solo conocimos la enfermedad sino también comprendidos cómo la están viviendo, cómo la significan, cómo está afectando su entorno. Al reconocer las complejidades del cáncer hacían mucho énfasis en que evitáramos los prejuicios, los estereotipos, ya que hay muchas cosas que están en el imaginario de las personas que lo padecen, que si son “guerreros, niños iluminados, sabios que tienen una inteligencia distinta y que vienen enseñarnos de la vida”, o “niños que son ángeles”. Evidentemente tienen una sensibilidad distinta por lo que su cuerpo está sintiendo, por las cuestiones que están enfrentando, pero no necesariamente es porque sean niños sabios que van revelar la verdad del mundo. 

 

Clarita es un montaje que logró que el grupo llegara hasta la Muestra Nacional de Teatro, ¿cuáles fueron los puntos clave para ello, para que tuvieran éxito y una muy buena respuesta en el espectador?


 

Tiene mucho que ver la respuesta que hemos obtenido con todo el proceso, las personas que han visto la obra sí dimensionan que no es un texto construido de manera improvisada sino resultado de un proceso de investigación de campo con todas las personas involucradas y con las experiencias que nos compartieron. Es difícil llevar procesos de creación escénica de largo aliento porque implica un trabajo de investigación amplio, además es importante la forma en la que estamos organizados, en cómo asumimos y acompañamos el montaje y vemos por este y hacemos que sea posible no sólo por nuestra fuerza de trabajo sino también la energía, disposición, procesos creativos, posicionamiento ético, y todo esto deja huella en el trabajo. Desde que nos convocamos como colectividad nos es muy relevante asumir la importancia que tienen cada una de las historias de las personas, que hay algo importante de ser nombrado y ser escuchado, que la vida y las personas estamos llenas de eso y que es muy potente compartirnos esas historias personales. Algo que da fuerza a lo que es Clarita también tiene que ver en cómo se aborda el tema, cómo cuidamos y cómo honramos esas historias. No queremos lucirnos con ellas, no queremos exponer, vulnerar. Todo el tiempo, desde la escritura hay una clara postura de cuidar y de honrar esas historias. Finalmente, mencionamos también esos espacios que se abren al final de la obra para que los espectadores compartan sus historias o experiencias sobre la enfermedad. A veces son palabras, dibujos, textos, y es importante también que tengan salida, ese ejercicio de escucha es lo que le da esa particularidad a Clarita

 

Para nuestra participación en la Muestra Nacional de Teatro, el comité artístico notó la organización, el trabajo independiente que se hizo para que se gestara de esta manera aunque colaboramos con otras instancias, vio que somos autónomos, autogestivos, y que esa autonomía genera proyectos que están construidos sólidamente en ese sentido. Nos hemos estado preguntando cómo reordenar a Clarita para que sea mucho más potente, más ligero en el sentido de que no agobie porque no queremos abrumar al espectador sino que viva el viaje junto con ella, que transiten con ella, con la fuerza del personaje. Ha sido un proceso de maduración en cada función.

 

Después de varias temporadas en diferentes espacios, tanto en aquí como en otros estados, ¿el grupo fue invitado por Canica Aguascalientes para llevar la obra a un lenguaje cinematográfico y a su proyección masiva?

Ya perdimos la cuenta de cuántas funciones hemos dado, quizá treinta, cuarenta. Hicimos dos temporadas en Aguascalientes, luego estuvimos en un festival en Morelia (Encuentro Latinoamericano de Teatro del Oprimido), donde presentamos un borrador de Clarita, también en el Centro Cultural Helénico en la Ciudad de México, en un festival infantil en la misma ciudad y en el Estado de México, y en la Muestra Nacional. Hemos estado en diversos espacios acompañados de Canica, como el Día Mundial del Cáncer Infantil. La obra se ha presentado en escenarios teatrales e igual en foros independientes como parques públicos. Participamos también en el  Entepola México. 

 

El montaje de Clarita en versión digital tiene más que ver con la pandemia, con sostener el montaje, explorarlo. Fue difícil filmarla porque no tienes el estímulo de un espectador que te esté acompañando, por lo que fue muy pragmática, fuimos muy cuidadosos con respecto al lenguaje cinematográfico. Lo primero fue hacer un documento, como un archivo, evidencia, que fuera como un registro de la obra con la cámara, pero no dimensionamos cómo iba ser la experiencia del público viendo la filmación de la obra. 

 

¿Cuál es la diferencia entre ver Clarita en teatro y luego en cine? ¿Es la misma respuesta de los espectadores?

 

Clarita es un documental resultado de ganar la convocatoria de ENARTES (Encuentro Nacional de las Artes Escénicas), entramos en la convocatoria del 2021 y fuimos beneficiadas. En ese momento pensamos en el remontaje de la obra pero también teníamos la necesidad de compartir con mucha más profundidad lo que Clarita significaba para nosotras, y llegó la oportunidad de hacer este documental con Raquel Reynoso, estudiante de Artes Cinematográficas y Audiovisuales de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Fue un ejercicio muy interesante para compartir el proceso de creación, no sólo en términos artísticos y actorales sino también de la profundidad de la investigación que sostiene a la obra y el diálogo con Canica, porque han estado presentes desde el inicio, han visto el nacimiento de la obra por lo que se cumple el objetivo que teníamos planteado. Por ahora vamos a tenerlo en proyección, dejarlo hasta el 13 de julio con acceso libre en nuestra página de Facebook, y después de esa fecha se hará una presentación más formal en colaboración con Canica, en otro espacio, tal vez una sala de cine independiente. La verdad no hemos pensado llevarla a festivales pero sí nos parece importante seguir moviendo el documental, la agenda la estamos construyendo poco a poco.

 


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