El Padre/ Memoria de espejos rotos  - LJA Aguascalientes
18/08/2022

Y vino un pájaro a posarse en mi ventana.

Tenía un ala rota, su plumaje era gris y azul.

Y al acercar mi mano y comprobar que no echaba a volar,

supe de inmediato que lo enviabas tú…

Ocho y medio – Nacho Vegas

 

De entre todos los personajes de ficción que nos ha dado la literatura, el personaje de El Padre ha sido uno de los más ricos a la hora de explicar y comprender el drama de la condición humana. Así, hay celebérrimos personajes de ficción que dotan de argumento a esta narrativa: Pedro Páramo, dios, Darth Vader, o Mufasa, son deliciosos ejemplos para ilustrar la marca que, por su acción u omisión, la figura de El Padre nos deja como damnificados.

En nuestro país, la figura de El Padre toma una relevancia particular. Producto de una sociedad patriarcal, el modelo de ser papá en México (pero o sólo en México, sino en todas las regiones de influencia judeocristiana) es un modelo histérico y neurótico como la construcción misma de la masculinidad. Además, la recurrente ausencia del padre en las labores de la crianza, y el estamento que le pone como figura de autoridad doméstica, hacen de El Padre un personaje peculiar.

Cada año, el tercer domingo del mes de junio, se usa la fecha para conmemorar el Día del Padre en México. Esta efeméride se da en una fecha móvil, y no fija (como, por ejemplo, el 10 de mayo, que se celebra el Día de las Madres, independientemente del día de la semana que este coincida) tiene una razón: el domingo es tradicionalmente un día de descanso laboral, y por eso es más probable que el papá esté en casa.


Desde ahí vemos cómo se da la construcción del modelo de la paternidad en la cultura patriarcal: el hombre proveedor debe salir a buscar el sustento, así su efeméride se realiza un día que haya descanso laboral; porque, de otro modo, es probable que el padre esté ausente. Este tema de la ausencia paterna es algo que nos involucra a los hombres con hijos, y es un tema que ha moldeado la cultura durante generaciones: La figura del padre ausente.

De acuerdo al INEGI, de cada 10 hogares mexicanos con hijos, en cuatro hay paternidad ausente. El 40% de nuestras familias ha crecido sin la figura paterna, sin el soporte económico, sin la distribución de cargas en la crianza, sin la convivencia sana, o sin los referentes activos que puede aportar la presencia de un padre al desarrollo infantil. Esto se ha modificado con el tiempo: en 1995 era el 31%, para 2008 el 41%, en 2015 más del 40%.

Por el contrario, de acuerdo al mismo INEGI, del cien por ciento de hogares mexicanos en los que hay hijos, sólo en el 0.5% hay hombres que ejercen la paternidad sin el acompañamiento de la madre, sea porque la mujer abandonó el hogar, por viudez, o por soltería del papá. Una minoría ínfima de “papás luchones” contra el penoso 40 por ciento de hogares sin figura paterna. En México somos hijos de Pedro Páramo, y así hemos modelado la paternidad.

El número contrasta con la cantidad de madres solas, solteras, viudas, separadas, o divorciadas. El INEGI reporta que de este tipo de maternidad hay casi un 30% de familias ¿Qué pasa con ese 10% de padres ausentes sobrante? El padre puede ser ausente, incluso, cuando está en el mismo hogar que los hijos. Sin embargo, en nuestra cultura machista, es más fácil burlarse de las mamás que luchan solas, en vez de señalar y denunciar a los padres que abandonan.

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