Fuga de cerebros (1 de 2)/ Cátedra  - LJA Aguascalientes
01/10/2022

En nuestra colaboración relativa a los debates electorales de las candidatas a la gubernatura, tratamos el problema del agotamiento de los mantos de agua potable y la perforación de pozos a profundidades cada vez mayores que nos están surtiendo de agua contaminada con metales pesados, problema que, agudizado por la explosión demográfica incrementada por las inversiones extranjeras enfocadas a la instalación de nuevas industrias, exigen la contratación de más trabajadores calificados -pero mal pagados en comparación con los trabajadores de sus países de origen, hecho que constituye uno de los ahorros entre los que radican sus mayores ganancias- y producen más contaminación con la que contribuimos -también cada vez más- a intensificar el calentamiento global, que es la peor amenaza que contra nuestra existencia ha provocado y sigue provocando nuestra propia humanidad.

 

No son muchas, pero hay personas que razonan y se atreven a autocriticar nuestra propia conducta -la de todos- de esta manera: ¿No seremos capaces de parar en seco esa industrialización que tanta contaminación produce y que ni siquiera es nuestra? ¿De educarnos en la captación, conservación, utilización y reutilización racional del agua? ¿De establecer medidas efectivas para detener el incremento de nuestra población y de preferencia reducirla? ¿De hacer, en fin, todo lo necesario con imaginación, capacidad y buena fe para recuperar un modo de vida más humano como el que teníamos hacia 1950, cuando el agua llegaba a nuestras casas del manantial de Ojocaliente, razón por la cual aquí no se conocían los calentadores de agua que tanto contaminan?

 

Pero también hay quienes aseguran que somos incapaces de apegarnos a una disciplina que nos permita avanzar juntos, como la sociedad que somos. Como buenos pesimistas, se han doblegado a la opinión de quienes han pretendido dominarnos con el argumento de que somos una especie inferior, como cuando los conquistadores españoles tomaron posesión de nuestro continente como si estuviera despoblado, considerando -para su conveniencia- que éramos una especie salvaje que no podían considerar humana. O como el presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson, quien para justificar su fracasada invasión para conquistarnos en 1914, nos calificaba como “Una raza… en su mayor parte… compuesta de mestizos, de indios y aventureros españoles, no puede fácilmente creer que peleamos por demostrarle nuestro amor.”[1] ¡Habrase visto cinismo tal!

 

COMPLEJO DE INFERIORIDAD. Lo peor de todo -insisto- lo que más impide que solucionemos nuestros propios problemas, es el hecho de que muchos de nosotros hayan creído esas falacias hasta llegar al convencimiento de que somos inferiores y actúen como el lastre que impide el autoanálisis franco y abierto y los acuerdos basados en la confianza mutua.

 

Son aquellos que seguirán creyendo que solo llegaremos a tener gobernantes capaces, honrados y comprometidos con un propósito común de prosperidad, equilibrio y disfrute existencial, cuando el destino nos los llegue a traer como por arte de magia, en lugar de utilizar. como ciudadanos responsables, el único camino que hay para conseguirlo, que consiste en tener consciencia, por una parte, de cuáles son nuestras obligaciones a fin de cumplirlas puntualmente, para estar en condiciones de exigir la plena satisfacción de nuestros derechos.


 

NO SOMOS INFERIORES. Ya es tiempo de que nos liberemos de los complejos que nos han impuesto o que nosotros mismos cultivamos convenciéndonos de que no somos capaces de pensar, de organizarnos ni de ser solidarios para resolver nuestros propios problemas, lo que ha sido aprovechado por los malos gobernantes que han entregado y sostenido esa “solución” en manos extranjeras, que felices vienen a explotar nuestra inseguridad y nuestra supuesta incapacidad.

 

Por ejemplo, a propósito de expresiones provocadoras en las que algunos han incurrido en exigir a los españoles actuales que pidan perdón por todos los males que causaron sus antepasados en nuestro Continente, he leído respuestas igualmente irracionales por parte de algunos españoles, incluidos académicos de instituciones ilustres, en el sentido de que sus antepasados no vinieron a saquearnos, sino a traernos la civilización porque los nuestros eran salvajes, de manera que más bien tendríamos que agradecérselos.

 

NUESTRAS CULTURAS. No saben esas ilustres personas que, cuando llegó Colón a nuestro continente, la mayoría de los integrantes de la tripulación eran analfabetas y los que sabían escribir todavía utilizaban la numeración romana porque a pesar de que desde hacía 500 años el Papa Silvestre II había iniciado la introducción en el mundo de la cristiandad, de la numeración hindú llevada por los sabios musulmanes a Europa (misma que él aprendió cuando todavía no había llegado al papado, en el sultanato de Granada).

 

Y tampoco saben que mucho antes que los hindúes y los árabes, la cultura maya había creado un sistema numérico propio, de tipo vigesimal vigente desde 1,000 años antes de Cristo, al que incorporaron el cero y la numeración por posiciones en el año 36 a. C., mientras la cultura hindú perfeccionó su sistema al incorporar la concepción del cero y la numeración por posiciones hasta el año 683, de tal suerte que fue nuestra cultura maya la que inventó el sistema de numeración más antiguo y completo del mundo. ¿Necesitábamos entonces que los europeos vinieran a civilizarnos?

 

Por la unidad en la diversidad

Aguascalientes, México, América Latina

[email protected]

 

 

 

*** Nota. El título de “Catedra” que lleva esta columna se debe, exclusivamente, al propósito de recordar la revista que publiqué entre 1975 y 1978 con la observación: “Órgano Informativo Independiente de la Universidad Autónoma de Aguascalientes”. 

 

 

[1] Gastón García Cantú, en “Utopías mexicanas”.


Show Full Content
Previous Patria o Matria/ Opciones y decisiones 
Next El efecto Dunning-Kruger y su opuesto, el Síndrome del Impostor
Close

NEXT STORY

Close

Presentaron videocolumna sobre prevención y erradicación de violencia doméstica

29/05/2020
Close