Nuestra participación/ Debate electoral  - LJA Aguascalientes
03/02/2023

En muchas de las intervenciones en las que amablemente me brindan en este espacio, he postulado lo que los procesos electorales significan para la democracia del estado. Si bien entendemos la democracia como esa forma de gobierno en la que somos nosotros mismos quienes determinamos a nuestros representantes por medio de una elección libre, secreta y directa, también debemos entender que la democracia es una forma de vida; en ambos casos, no podemos decir que la labor ha concluido, sino que nos encontramos en la construcción del estado que tanto queremos.

Para que la democracia sea vista, efectivamente, como forma de vida, es necesario que se ejerza cotidianamente, y eso solamente se puede hacer a través de valores. Vivir en democracia es respetar, como cuando no tomas algo porque no es tuyo; es tolerar, como cuando concedes que otra persona tiene una ideología diversa a la tuya; es participar, como cuando te involucras en las decisiones colectivas, aportando a través del diálogo.

Aparentemente no es difícil ejercer los valores. Sin embargo, en la práctica lo que vemos es que pocas cosas se respetan, somos más bien intolerantes, y en buena medida no participamos. Entonces ¿Cómo ejercer nuestra democracia? ¿Cómo ser cada vez mejores ciudadanas y ciudadanos?

Si bien, el ejercicio democrático es permanente, o al menos debiera de serlo, en los procesos electorales que, como hemos visto, en la entidad se han venido celebrando elecciones casi cada año, confluyen ambas cuestiones: ejercemos nuestra democracia participando en los comicios para mejorar nuestro entorno.

La participación en las elecciones es una cuestión que obedece a una multitud de factores, muchos de los cuales son hasta impredecibles. La idea de que los domingos se realicen las jornadas electorales data desde tiempos en los que la religión influía decisivamente en los calendarios cívicos: al término de la celebración religiosa, los electores, agrupados por supuesto en parroquias, acudían a las mesas de votación integradas a la usanza actual. Con ello se buscaba, al menos así lo supongo, que participara la mayor cantidad de personas.

En otras latitudes, las elecciones se llevan a cabo entre semana, nuevamente supongo, pretendiendo que no se utilice un día de ocio sino un día laboral para ejercer la actividad. No sé qué tanto modificaría el nivel de participación ciudadana el acudir a las urnas un martes en lugar de un domingo. O un sábado. O restringir la jornada a 8 horas efectivas, o ampliándola hasta las 12 de la noche. Igualmente pueden ser factores el clima (si está lloviendo o si hace un sol radiante), o si hay un partido de futbol o algún otro evento interesante.

Si analizamos fríamente cualquiera de estos supuestos, ninguno ameritaría la ausencia en las urnas. Es más, cualquiera de las actividades dominicales sería compatible con destinar unos minutos para acudir a la casilla, eventualmente cercana, y decidir sobre el futuro de nuestro estado, por lo que, a botepronto, no existiría una razón para no participar.

En ese ánimo, la ausencia en las urnas es más profunda que la simple flojera. Resulta lamentable que tengamos que festejar que la mitad de la población decidió por la otra mitad. Que rebasar el 50% se constituya en una meta cuando el voto es lo mismo un derecho que un deber. Quizá habrá que revisar la oferta política, la duración de las campañas, la información en la que fundamentamos nuestro voto, la cultura que tenemos sobre lo que pensamos de las elecciones, y un sinnúmero de factores que trascienden al mero hecho de no participar, por no hacerlo.

Propongo que pensemos más allá de un potencial castigo a quien no participa. Si bien el voto es obligatorio, no está contemplada en la legislación una sanción para quien no lo hace. ¿Y si pensamos en un beneficio para aquellos que sí cumplen? Pensemos en que quien participe y lo demuestre (por ejemplo con la credencial marcada) se le haga un descuento en la emisión de la licencia de conducir o en el pasaporte, es decir, fomentar antes que castigar.


Ya tendremos oportunidad de seguir comentando sobre la participación ciudadana. Sobre nuestra participación.

 

/LanderosIEE

@LanderosIEE


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