Oídos sordos/ Bajo presión - LJA Aguascalientes
22/06/2022

El escándalo de un reducido pero vociferante sector de la población por una escena que dura segundos en Lightyear, el beso entre dos mujeres, no merecería la atención de nadie, no cuando en nuestra vida diaria la violencia brutal acaba con la vida de miles, no ante el aumento de los contagios de covid, la inflación… o cualquiera de otros temas merecen nuestra atención porque en verdad nos afectan; sin embargo, en todos los noticieros dedicaron un segmento a reproducir las necedades de un grupo de politiquillos que se manifestó en Twitter en contra de la imposición de la ideología de género.

Sinceramente no me importa lo que opine una regidora de un municipio del Estado de México que inicia su tuit señalando que, si bien ella no es mamá, apoya a los padres de familia que están combatiendo a la ideología de género y responsabilizándose de la educación de sus hijos, pero todo indica que a quienes generan contenido tampoco les importa mi opinión, porque le concedieron tiempo aire a esa manifestación.

Bien, a palabras necias, oídos sordos, aposté cuando también en diversos chats de WhatsApp me aparecían comentarios de hombres preocupados por el futuro de la infancia y cómo una película animada va a transformar en monstruos a nuestros hijos. Oídos sordos, dedos quietos, hasta que a una serie de comentarios francamente estúpidos (comparaban el beso en la película con contratar a dos mujeres para que un niño viera cómo se besaban), homofóbicos y discriminadores, alguien respondió que no estaba de acuerdo con esas opiniones, pero las respetaba, y no, los discursos de odio y la ignorancia no merecen respeto alguno.

La estupidez campea libremente ante los oídos sordos que no señalan la ignorancia, nos hacemos cómplices al callar porque todas las ideas merecen respeto y, francamente, no, no se lo merece la irresponsabilidad con que un grupo intenta definir lo que es normal con base en sus prejuicios y fobias, cuando se escudan en la defensa de la niñez para imponer un discurso violatorio de los derechos humanos, en especial, cuando minimizan la capacidad de los niños para no asumir la responsabilidad que como adultos tenemos de acompañarlos en el libre desarrollo de su personalidad, estar a su lado, no imponer nuestras fobias.

A quienes les horroriza la posibilidad de que los niños presencien un beso no se cansan de emplear la fórmula de “con todo respeto” para mostrar su intolerancia, para aferrarse a una escala de valores que no corresponde a la realidad y para ocultar su discriminación, establecen que ellos, como adultos, ya están preparados para entender el mundo, pero los niños no, por eso no los van a exponer al rayo homosexualizador de un beso entre dos dibujos.

Estos irresponsables minimizan la capacidad emocional e inteligencia de los niños para así poder plantar sus prejuicios, aseguran que son como “esponjitas” y por eso no hay que exponerlos, cuando se les pregunta exactamente a qué se les expondría, no saben responder, ¿a una expresión de amor?, porque eso es un beso, ¿no? Confrontados a su homofobia e incapacidad de explicar el mundo que merecemos, en donde todos somos iguales y tenemos los mismos derechos, nunca falta quien presuma que tiene un amigo gay, como si esa relación justificara su estupidez.

No siempre se valen los oídos sordos a las palabras necias, es cansado, pero la otra opción es encerrar a los hijos para no exponerlos a la estupidez de la masa.

Coda. ¿No oyes ladrar a los perros?, sí, pero ya sé cómo se comporta la manada.

 


@aldan


Show Full Content

About Author View Posts

Edilberto Aldán
Edilberto Aldán

Director editorial de La Jornada Aguascalientes
@aldan

Previous LJA 22/01/2022
Next La Purísima… Grilla: Al parecer…
Close

NEXT STORY

Close

Participará Bachillerato de la Autónoma de Aguascalientes en concurso nacional de ciencia de la Fórmula 1

27/04/2019
Close