Ya sabemos las cosas buenas de la maternidad, tratan de metérnoslas siempre en la cabeza, necesitamos ver la otra parte - LJA Aguascalientes
03/10/2022

Entrevista con Sandra Moreno sobre su libro  Diario. Poesía de una madre imperfecta


El imaginario popular ha sido cruel con la figura materna. Perfecta, paciente, abnegada son al menos tres de las características que debe tener una madre. El sacrificio, los cuidados, el servicio, la crianza. La comida, la ropa limpia, la casa ordenada.

Lo que no se piensa todavía es en el cansancio, el agotamiento físico y mental de una madre, en el hastío, el desamparo o la soledad.

Sandra Moreno escribe Diario. Poesía de una madre imperfecta, “en la poesía encontré cobijo”, comenta con orgullo, una poesía en la cual se enfrentó a sí misma para compartir con otras muchas mujeres una mirada a la maternidad “cuestionable”: “La maternidad está muy romantizada, ya sabemos las cosas buenas de la maternidad, tratan de metérnosla siempre en la cabeza, necesitamos ver la otra parte, llorar en el baño sola para que no incomodar a nadie, qué no se dice, qué se calla, que ni siquiera entre mujeres somos capaces de decir hoy sí odio a mi hijo, neta no lo quiero porque hizo esto y aquello, imposible decirlo sin ser juzgadas”.

Licenciada en Administración Pública, madre, hija y nieta, mujer, mil facetas más que no la definen, Sandra platicó con LJA.MX sobre esta mirada personal y colectiva de su libro.

Este libro, más que ser una narrativa mía, alcanza a insertarse en diversas maternidades, muchas mujeres tienen que trabajar 8 horas y perder otras dos en el camión, batallamos por la comida, para mí era muy difícil llegar tarde a la casa y no ver a mi hijo en todo el día por el trabajo y además el sábado me iba a la universidad, todo esto con el apoyo de mi mamá. Lo veo como un privilegio, tener a mi mamá que me ayudó con la crianza, aunque ya no le correspondía como a mi abuela, pero son personas que te acompañan en la crianza.

 

Yo, apenas un vómito sangrante de la vagina de mi madre, que no sabía amar de otra manera que no fuera parasitaria. 


 

Por eso esto no solo habla de mí como mamá, sino como hija, fue un proceso de verme a partir de mi relación que tenía con mi mamá y la que ella tenía con mi abuela.

Es también una forma de observar la paternidad, las formas en las que nos relacionamos como hijas con nuestros padres, durante mucho tiempo… yo tal vez nunca había cuestionado la autoridad ni el papel que tenía mi papá dentro de la crianza, pero ya cuando creces te das cuenta de cosas, en mi caso que fue una crianza uniparental al principio, pues la que se llevó la friega fue mi mamá y mi abuela, que no tenía ninguna responsabilidad pero para apoyar a mi mamá en la crianza se llenó de muchas situaciones.

Mi padre negro y su padre ausente, nunca se preocupó por aprender cómo era este amor de madre, porque él sería tan buen padre como el suyo.

Desde la necesidad de un hijo varón “tuve que ser niña, no era niño”, para mi papá no era tan relevante haber tenido un hijo después: Mi padre dice haber querido un varón.

A la par de este libro se realizó una exposición en donde, precisamente, hay un collage de fotografía de personas, porque la sociedad tiene mucho que ver con la crianza, no solo las mamás en el papel canónico que se les ha impuesto, por ejemplo, no todo lo que soy yo es mi hijo, él es una persona completamente diferente por las personas con las que se comunica, el entorno en el que crecen, se van desarrollando, el peso siempre va a caer en las mamás, sean cosas buenas o malas, no vemos a la persona como independiente, sino como una extensión de la mamá.

 

No olvides

que gritaste,

la cuna,

mis brazos,

los besos,

que sentiste,

el sonido al dormir,

los aromas de tu cuerpo,

la primera risa,

la papilla,

el miedo,

 

Soy pésima en ortografía, cuando recién terminé de escribir este libro en la primera revisión lo mando con una compañera, Mar. El libro trae una falta de ortografía muy pensada “cinco por cinco no es dies”, y me la remarcaba, y yo le decía, es que así quiero que salga porque es parte de esto, soy tan imperfecta. Exigiendo a la otra persona perfección… yo no lo soy, así vamos por la vida, exigiendo perfección porque a nosotras mismas se nos exige.

¡Mateo, cómo es posible que vivas en ese cuarto, es un verdadero asco! ¡Baja a ese perro de la cama. Métete a bañar! ¿Por qué no te fijas? Cállate. Esa pregunta que me has hecho es estúpida. Déjame ver la tele. No me hables que estoy cansada. No ha marcado tu padre. 5 por 5 no es dies. 

 

El libro lo metí al Pecda y salió seleccionado. La verdad es que era el mero pretexto para tomar el tema y ponerlo en la mesa, esto tiene que ver con el contexto de Aguascalientes,  en específico, el juicio en el que estamos las mujeres…

En la presentación del libro me decían “es que mi maternidad es cuestionable” y para mí fue un choque y dije “la de todas, mana, todas nos sentimos así, todas estamos en ese barco”. La presentación en los círculos de diálogo fue donde tuvimos estratos sociales muy altos hasta muy bajos, y todas, todas teníamos esta idea de círculo de perfección que no alcanzamos, esta idea de cómo debemos ser.

Por minutos olvidaba que seguíamos ahí, 

y te quería como no se quiere afuera,

como sólo se quiere cuando uno olvida el

porqué, como no quiere una padre,

como no quiere un hijo,

como no quiere un amante,

 

Con el primero que hablé de la publicación fue con mi hijo, no fue invitado a la presentación y fue un drama y yo le decía, bueno, porque a pesar de que hable de nuestra relación es mío, tú podrás hacer tu versión cuando se te dé la gana, además, habrá cosas que tú quieras hacer solo y yo no voy a ir. A mi madre se lo mandé y curiosamente ella veía el enlace entre ella y su mamá, no entre ella y yo, fue interesante.

En los círculos de mujeres también fue mucho aprendizaje porque, a partir de mis privilegios darme cuenta de otras situaciones, por ejemplo, de mi círculo social soy la más joven que ha estado embarazada, pero fui a Jesús María y es normal, ninguna había deseado a su hijo, no está chido, no había de otra para ellas.

Intenté salir,

pero le grité al hijo y lo abracé

con toda mi fuerza,

él se ocultó mucho tiempo

bajo la cama,

sin aire y con miedo

 

Las primeras presentaciones del libro fueron por fuera, no buscamos nada institucional, sabemos que en esos espacios hay más… no quiero decir “conciencia” porque también la hay en las periferias, pero de diferente manera, ahí había una señora, por ejemplo, que no se nombraba como “imperfecta”, sino “puta”, decía, “es que para mi familia soy esa, he andado con varias personas y vivo mi vida como yo quiero”, y la vez super segura, como que ya había brincado ese límite, pero quieras o no te preguntas que esos roles son una lucha constante, yo pude verla en ese papel y decir, bueno hay alguien que también se siente parecido a mí, que también pasa por esto. 

Hay que cuestionar mucho a la maternidad pero también a ese sistema que coloca a la maternidad en esos estándares, que no te permite llevar una crianza más o menos sana.

Me recordaba a mí

a mi madre,

a mi madre

a mi abuela,

y podía escuchar la espiral de la batalla,

en mí

en mi hijo,

en mi hijo

en sus hijos 

 

En cuanto a los estándar de lo que deberíamos de hacer para ser consideradas escritoras, ¿qué tendríamos que hacer, capitalistamente hablando, para ser notadas? Eso me pesa mucho, tienes qué hacer o llenar estándares. No creo que sea así, no recuerdo el nombre de las mujeres con las que me topé, ni creo que ellas recuerden el mío, pero la riqueza que me iban dejando y que íbamos construyendo creo que no tiene precio. Más allá de hacer cosas para sobresalir en este sistema capitalista es más bien podernos mirarnos y compartir. 

Por esto mismo yo creo que el feminismo es un movimiento que se autorregula, va aprendiendo sobre la marcha, aprendemos del mismo tejido que hemos construido así sean discusiones, debates, es el movimiento más grande del momento. Decía una amiga muy querida, “si no nos encontramos, créeme que es porque estamos trabajando y luchando por lo mismo, al mismo tiempo”, entonces, no siempre tenemos que encontrarnos.

El libro se editó de manera independiente con un tiraje de 300 ejemplares. La portada y contraportada simulan los rayones, producto de la intromisión de los hijos rayando cualquier cosa que se encuentran, queríamos un concepto informal de diario, es un proceso completamente artesanal.

Y le enseñaba a leer,

a escribir, a saludar,

a sentarse derecho,

a pintar sobre la línea del círculo,

a sumar, a restar,

le mostraba las normas morales

por las que me regía


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Tania Magallanes
Tania Magallanes

Jefa de Redacción de LJA. Arma su columna Tres guineas. Fervorosa de lo mundano. Feminista.

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