Cerrar filas/ Bajo presión - LJA Aguascalientes
25/05/2024

 Si algo ha querido destacar Andrés Manuel López Obrador desde que ascendió a la presidencia, es que los integrantes de la Cuarta Transformación no son iguales a quienes lo antecedieron en el poder, a punta de reiteraciones el presidente ha logrado moldear a una inmensa mayoría de la opinión pública, son millones los que le creen y tienen fe, una mayoría inmensa que prefiere imaginarse en el País de los Otros Datos antes que aceptar la realidad que nos rodea.

La estrategia discursiva de López Obrador de reiterar todas las mañanas la distinción entre su administración y los gobiernos anteriores ha logrado establecer en el imaginario de sus fieles que viven en el País de los Otros Datos, un territorio en el que los actos de terror del crimen organizado son exageraciones de los conservadores, donde la corrupción ya ha sido erradicada y cualquier funcionario ungido por López Obrador es el más puro de los servidores públicos.

Esa idea de que no son iguales, no sólo ha afectado a los fieles de López Obrador, la Oposición sin Imaginación ha caído en el juego discursivo del presidente y todas sus batallas se concentran en el ataque personal, en el insulto, no hay día que los integrantes de la coalición Va por México no centren sus críticas en la persona del huésped de Palacio Nacional, cegados por la ambición, priistas, panistas y perredistas concentran todos sus esfuerzos en derrotar a López Obrador.

Tiene razón López Obrador cuando define a los de Va por México como moralmente derrotados, porque todos los días evaden presentar un proyecto de nación y prefieren dividir al país entre los que creen en la Cuarta Transformación y los que somos víctimas de ese proyecto, porque antes que definirse como opción, prefieren subirse a un ring en el que se desarrolla una pelea que el presidente ya ganó y que a nadie interesa.

La ceguera más dañina de esa obsesión con el presidente que tienen los de Va por México, es cómo ellos mismos se apegan a las características con que el presidente los desprecia, en un afán electorero, los del PAN y PRD cerraron filas alrededor de Alejandro Moreno, todo con el afán de ganarle a Morena en las elecciones del Estado de México, nada explica la reunión de las dirigencias de esos partidos para apoyar al presidente nacional del PRI.

Envalentonado, Alejandro Moreno termina un discurso victimista presumiendo que él y todos los opositores, tienen “un chingo de carácter”, como si para el ejercicio crítico fuera un requisito demostrar que se es bien machito y se está dispuesto a entrarle a los golpes con cualquiera. En esa misma reunión, Marko Cortés define que si defienden a Alito Moreno de las acusaciones de enriquecimiento ilícito es porque no se trata de personas, sino de causas, peor aún, el perredista Luis E. Cházaro se engalla y asegura que “Cuando atacan a uno de los 200 diputados del bloque Va por México, nos atacan a todos” … Lamentable, justo como los define el presidente, todos ellos sí son iguales.

Una vergüenza que la única opción que presente Va por México sea la defensa de un personaje como Alejandro Moreno.No, no somos iguales.

Coda. Que no somos iguales, dice la gente y José Alfredo, y tienen razón, somos millones los que no nos identificamos con la deshonestidad o la mentira, debe haber otro camino.

@aldan



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Edilberto Aldán
Edilberto Aldán

Director editorial de La Jornada Aguascalientes
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