El fútbol es más que un juego, es una pasión que nos da sentido de comunidad y logra generar una memoria colectiva - LJA Aguascalientes
01/10/2022

  • Entrevista a Víctor Hugo Ortega sobre el libro de cuentos Elogio del Maracanazo
  • Se ha perdido la pasión y la radicalidad que se veía antes. Hoy veo gestos más radicales en el fútbol femenino que en el masculino.

 

 

El 16 de julio de 1950 se jugó la final de la Copa del Mundo jugada ese año en Brasil. La final se llevó a cabo en el famoso estadio Maracaná, en la ciudad de Río de Janeiro, ante doscientas mil personas. Una cantidad de personas nunca vista en un partido de fútbol en la historia. Una multitud de personas que nunca más se reunirán en un partido de fútbol. El equipo local sería campeón del mundo empatando el partido, ya que en los días anteriores le había ganado a Suecia (7-1) y a España (6-1). El rival, por su parte, era Uruguay, que había empatado con España y le había ganado de manera ajustada a Suecia. Todo el mundo daba como ganador a Brasil, sin embargo, Uruguay era una de las selecciones más laureadas del mundo en ese momento. Sin embargo, el resultado no sería el que los brasileños esperaban, ya que en el minuto 21 del segundo tiempo, Juan Alberto Schiaffino empató el partido, y en el minuto 34, Alcides Edgardo Ghiggia anotaría el segundo gol, con el que los charrúas se convertirían en campeones del mundo por segunda vez. Así se llevaría a cabo el famoso Maracanazo, la mayor tragedia deportiva de Brasil en su momento.

Esta tragedia es el punto central del libro de cuentos `Elogio del Maracanazo del escritor chileno Víctor Hugo Ortega. Un libro de cuentos con una historia y un periplo particular, que tiene como eje central al fútbol. Pero no el fútbol que se lleva a cabo en las canchas, sino todos los sentimientos que engloba el fútbol: tristeza, alegría, nostalgia, euforia. Porque el fútbol es algo más que un juego: Es una extraña pasión que nos une, que nos da sentido de comunidad, que nos conforma y que logra generar una memoria colectiva.

Los cuentos reunidos en Elogio del Maracanazo nos hablan de la juventud de un narrador que recorre la ciudad de Santiago, nos hablan de la emoción que le genera a toda una nación una selección de fútbol, cuyas dos máximas estrellas son los goleadores Iván Zamorano y Marcelo Salas (la dupla conocida como Za-Sa) que generaban todas las ilusiones para que “la roja” calificara a un mundial después de muchos años de no hacerlo. El Elogio del Maracanazo es también un libro que nos habla de jugadores que en México tal vez no fueron tan famosos, pero que en Chile fue ídolo de la afición, como es el caso de José Luis Sierra, jugador de la selección y de la Unión Española. Ídolo de la afición de este último equipo, del cuál es aficionado también el autor de este Elogio del Maracanazo. Este cuento sobre Sierra es un texto que versa sobre la nostalgia y sobre las memorias infantiles y familiares, porque una vez más, el futbol no se entiende sin la pasión compartida que genera, que crea.

El Elogio del Maracanazo es además un libro que podríamos considerar sui géneris, porque el autor lo publicó de manera autogestionada en su natal Chile en 2013. Después sería publicado en México por la editorial Librosampleados. De ahí el libro tomaría un nuevo aire, y sería publicado de nueva cuenta en Chile, pero ya bajo el sello de Los Perros Románticos. Después el libro se publicaría en Uruguay (para los sesenta años del Maracanazo) y en el mismísimo Brasil. 

Ahora el libro se encuentra en proceso de traducción al italiano y al inglés. Un libro que debe de tener la misma buena estrella de Ghiggia, quien en una visita a Brasil años después del triunfo de su selección en el mundial de 1950, se atrevió a comentar que solo tres personas habían sido capaces de hacer callar a Maracaná: El Papa Juan Pablo II, Frank Sinatra y él.

Conversamos con el escritor chileno Víctor Hugo Ortega, sobre las nuevas traducciones de este libro, que se presentó en México hace unos años, gracias a la editorial independiente Librosampleados, y que ahora sigue mutando y recorriendo nuevos caminos y abriéndose paso en el complejo mundo editorial contemporáneo.

Víctor Hugo Ortega nació en la localidad de Malloco, cercana a la ciudad de Santiago de Chile, y es autor de los libros de cuentos Al Pacino estuvo en Malloco (2012, publicado de manera independiente), Relatos Huachos (2015), Las canciones que mi madre me enseñó (2016) y de los libros de poesía Latinos del sur (2017) y Amantes de Cartón (2019).


Javier Moro Hernández (JMH): Quería que nos contarás sobre el periplo del libro desde la primera versión independiente, pasando por México y hasta llegar a la edición en Brasil.

Víctor Hugo Ortega (VHO): El libro fue autogestionado en 2013. Yo ya había publicado un libro así el año anterior. Las razones fueron las típicas: editoriales que no responden o que no les interesa. Lo publiqué así, envíe comunicados de prensa y conectó con algunos periodistas de medios a los que les pareció interesante el proyecto. Tuvo buena difusión y la gente se interesó por el libro. Lo vendía yo directamente, pero el problema es que no estaba en las librerías.

Después se da el primer contacto con México en 2016, cuando me invitan a la Feria del Libro de Tijuana, por otro libro que se llama Relatos huachos, que también autogestioné en 2015. A partir de esos contactos conocí a Nahum Torres, editor de Librosampleados. Le gustó el libro y tuvo una mirada que resultó clave para el futuro del Elogio, pues él pensó que no era precisamente un libro de fútbol, sino más bien un libro de códigos latinoamericanos. México fue muy importante para el libro y para mí como escritor, porque las primeras presentaciones del Elogio del Maracanazo fueron en la Feria del Zócalo y en la UAM, en 2017. Aquí es importante mencionar al maestro Ezequiel Maldonado López, de la UAM, que se interesó por el libro y por el tema de la autogestión. Cabe mencionar que, en Chile, como la primera edición fue independiente, nunca fue presentado al público.

Después el libro fue publicado en Chile, ahora sí con una editorial, que se llama Los Perros Románticos, y esa fue otra versión, con cuentos nuevos, con una nueva edición y correcciones, en 2019. Luego, en 2020, se lo propuse a una editorial uruguaya, a propósito de los 70 años del Maracanazo como gancho principal y ese fue un gesto que le dio nueva vida al libro. Conectó con lectores uruguayos, que por una cosa lógica les llamó la atención la mirada chilena frente a un evento icónico de ellos. La edición brasileña de 2020 nace a partir de lo que generó la publicación en Uruguay. Conocí a un ilustrador y traductor mexicano, César Zárate, quien junto a Rebeca Lisita hicieron ese trabajo de traducción y adaptación y entablaron un vínculo con Dolores Editora de Brasil, que es una editorial independiente de libros con un diseño muy bonito.

JMH: El libro ahora se está traduciendo a inglés y al italiano ¿Cuéntanos cómo ha sido ese proceso?

VHO: La edición brasileña es la última que se ha publicado hasta ahora y tiene la gracia de que todos los cuentos están ilustrados. Esta edición es la base para las traducciones al italiano y al inglés, que siguieron el mismo camino anterior. Me contacté con una traductora italiana que había conocido en Chile, Sara Caceffo, le gustó el libro y empezamos a trabajar. Yo estaba nervioso, porque pensé que no le iba a interesar. Pero ella me confirmó la tesis de que el libro conecta con gente a la que no necesariamente le interesa el fútbol. Ahora, estamos a la espera de respuestas de editoriales italianas. Es loco, pero la idea de que el libro podría tener una edición al italiano surgió de las versiones en Uruguay y Brasil, y en específico de un lector que tenía familia en Italia. Yo al principio no me tomaba muy en serio esos comentarios, pero el propio libro me ha enseñado que sí hay que llegar hasta el fondo de esas cuestiones.

En cuanto a la edición en inglés, está en proceso, así que aún no empezamos la búsqueda editorial. La traductora, Georgina Fooks, se había interesado por traducir uno de los cuentos del libro para la revista de traducción Asymptote Journal, y esa fue la base para el proceso íntegro del libro completo. Recibimos muy buenos comentarios de esa versión en inglés del cuento. Y fue bueno recibir ese feedback, porque es un libro super chileno y super latinoamericano, entonces teníamos miedo de que en inglés se pudiera transmitir eso, y lo logró. Ojalá todo siga por buen camino y podamos tener en 2023 esa edición en inglés.

JMH: Podríamos decir que son cuentos que tienen como eje central el fútbol pero que se desarrollan en otros niveles narrativos y con otros temas subyacentes.

VHO: Quizás ese sea el gran cambio que tuvo mi historia con el libro, en relación con las ediciones que tuvo después de la primera que fue autogestionada. El Elogio del Maracanazo no es un libro sobre fútbol, no son cuentos de fútbol, sino que es un libro de lazos familiares y sociales en torno al fútbol y lo que genera el eco de este deporte en las personas. Es un libro que tiene una conexión con el mundo del periodismo, de las revistas, de las colecciones, de las idas al estadio, de las canchas abandonadas, de los exfutbolistas de barrio. Al final, el fútbol es una cuestión secundaria, porque lo principal son las personas buscando dialogar con otras y compartir experiencias. Podría ser la música, el cine, los videojuegos, pero en este caso ese vínculo está dado por el fútbol.

JMH: Ahora quería tocar el tema del Maracanazo como hecho histórico del fútbol latinoamericano y mundial y el viaje a conocer a Alcides Ghiggia.

VHO: Fue una aventura personal y literaria, muy arraigada en el periodismo y en las historias que me contaba mi mamá. El Maracanazo es el motor de la historia, pero ese cuento y los otros creo que están hablando de búsquedas en todo sentido. Dos jóvenes buscando a un héroe, tal como todos los personajes que buscan conocer cosas que son parte del mundo que los rodea. Así conviven una estatua de Gabriela Mistral, un fotógrafo deportivo que tiene códigos de samurái y un niño que prende velas para que su equipo gane, entre otros.

JMH: Creo que el libro expone una visión del fútbol cruzada por la nostalgia, por la pasión, algo que ya no existe más en el fútbol de ahora.

VHO: Sí, creo que hoy en día es muy claro que el fútbol cambió demasiado y a mí me sorprende mucho que incluso la gente más joven se conecta de una forma especial con esa idea pasada del deporte. A veces me doy cuenta de esto conversando con mis estudiantes. Creo que el fútbol ha ido perdiendo su carisma y ese sentido diferenciador que tenían algunos jugadores de antes. ¿Dónde está el Carlos Valderrama o el Roberto Baggio de ahora? Por otra parte, creo que también se ha perdido la pasión y la radicalidad que se veía antes. Hoy veo gestos más radicales en el fútbol femenino que en el masculino. 


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