Francia y las diversas tradiciones literarias latinoamericanas - LJA Aguascalientes
28/01/2023

Entrevista a Philippe Ollé-Laprune acerca de No soy de aquí ni soy de alla

 

No soy de aquí ni soy de allá es el más reciente libro de ensayos del escritor francés avecindado en México, Phillipe Ollé-Laprune, y que recientemente fue publicado por la editorial Sexto Piso. Un libro que reúne 53 ensayos del autor, que se fueron se publicaron a lo largo de los años y que tienen como ejes centrales a la literatura latinoamericana, especialmente la literatura Centroamericana y del Ccaribe, a la cuál el autor y ex director de la Casa Refugio Citlaltépetl, le ha dedicado más de veinte años de trabajo. Podríamos considerar a No soy de aquí ni soy de allá como un viaje y al mismo tiempo un encuentro. Un viaje a las profundas raíces de la relación literaria entre América latina y Francia. Un encuentro de los frutos que ha dado (y sigue dando) esta relación literaria.

A través de la mirada de Ollé-Laprune podemos observar la riqueza y la profundidad de las diversas tradiciones literarias latinoamericanas, que han bebido y absorbido con fruición la riqueza de la tradición francesa. Severo Sarduy, Lezama Lima, Rubén Darío, César Moro, son solo algunos de los múltiples nombres que fluyen a través de la pluma del escritor y editor francés Phillipe Ollé- Laprune, quién ha desarrollado una importante y brillante labor de intercambio cultural entre México y Francia. Fundó y codirigió la agencia cultural Ad’Hoc, en donde organizó el Marché de la Poésie y el coloquio “Los latinoamericanos hablan a los europeos”, en París. Coordinó el proyecto ProTrad de apoyo a la traducción de libros mexicanos a otras lenguas. Dirigió la colección “Los insospechables” para la Editorial Turner y fue editor de la revista Líneas de fuga. Ha publicado en México libros como México: visitar el sueño (2011) y Los escritores vagabundos (2017).

Ni soy de aquí ni soy de allá nos presenta ensayos que vivifican tradiciones que se bifurcan, que se convierten en un torrente de palabras, de sueños, de magia, que les permiten a los lectores entender mejor los flujos, los vasos comunicantes entre literaturas. Nicaragua, Cuba, Perú, México, son escenarios de estos encuentros y vasos comunicantes. Por las páginas de Ollé-Laprune pasan Martinica y la batalla por la descolonización y la dignificación de los pueblos negros de Aimé Césaire o los territorios imaginarios de Sergio Pitol, Daniel Sada.

Conversamos con el también editor, quién nos comentó que el libro surge de “Una idea es bastante sencilla, fue echar una mirada atrás y tratar de escoger dentro de lo que había escrito que eran textos sueltos, son 53 textos que me parece que tienen vigencia, que no se repiten demasiado y que tienen como una articulación global, porque el gran problema era pensar si acumular textos produce un libro, lo cual no es evidente. Puede haber mucha gente que escribe de temas muy diversos y finalmente yo no escribo de temas tan diversos, las cosas se conectan bastante entre ellas. Por un lado, fue un trabajo agradable, porque nunca había leído todo eso y revisitarlo y tratar de darle forma que me tranquiliza un poquito, pues me doy cuenta de que no soy tan caótico ni tan irracional. Hay como muchas cosas que se encuentran en un texto y luego en otro, en fin, hay como resonancias “

Javier Moro Hernández (JMH): Como editor debió ser un proceso interesante revisitar lo que has realizado como autor, releerte, pero además con un ojo de editor.

Phillipe Ollé- Laprune (POL): Siempre he pensado que finalmente cualquier autor es también un poco su propio editor, es su primer editor. Pero sí tuvo su lado divertido, su lado desesperante, porque no es un librito de ensayos. Yo publiqué muy tarde, después de los 40 años y ya era un librito así de ensayos míos que estaban dispersos que se llama Desorden aparente, que publicó una editorial que se llamaba Aldus. Hubiera podido quizás abusar del título poniendo Desorden aparente, pero no, me pareció más bonito

JMH: Quería preguntarte por estas vías comunicantes, estas líneas comunicantes que mencionas. Una de ellas me parece que es el viaje de ida y vuelta, el No soy de aquí ni soy de allá es Francia y América Latina, nos hablas de la comunicación entre culturas literarias.


POL: Me parece interesante la construcción de dos textos, que son el primero y el último. El primero es una especie de programa de definición, de justificación, en donde claramente digo que mi cultura, mi formación que se hizo en francés, y el último que, a través de un ejemplo de canon estético sobre los Beatles, terminó diciendo que ya sé que no soy de aquí tampoco, porque ahí hay una especie de frontera mental que no me puedo adaptar, y hay que reconocerlo y eso también me tranquiliza.

JMH: El libro es un viaje por muchas regiones de América Latina, está el Caribe y Centroamérica, pero también está Perú, es un viaje por diversas tradiciones literarias latinoamericanas.

POL: Me interesa mucho entender esas tradiciones, yo viví antes en Centroamérica, y por eso me interesa escribir sobre Rubén Darío, y tengo otros textos que no puse ahí. Efectivamente es una parte también en mi vida, y de hecho empecé realmente a vivir con América Latina cuando fui a Honduras, y si hay autores que me llaman mucho la atención. También trabajé mucho sobre escritores extranjeros en América Latina, es otro filtro, otra manera de ver una realidad, y de tratar de lidiar con ella.

JMH: Hay otro elemento que me parece interesante, que es el tema de los escritores migrantes. Está Rubén Darío, por supuesto, está César Moro, escritores que migran por diferentes circunstancias, que se mueven de un país a otro.

PO: Utilicé dos textos que reuní para hablar de Severo Sarduy , que fue uno de los autores que conocí bien, que fue mi amigo, entonces para mí era como un homenaje, pero es que además me parece muy interesante es que el viaje geográfico, en su caso, se vuelve un viaje literario, ya que él sabe mezclar tradiciones y usar herramientas literarias de su país de recepción, que es Francia, y ahí me parece que son los casos más interesantes, la de los autores que se dejan llevar por la hibridación, por la los cambios, por la flexibilidad de estudiar, de observar.

JMH: Quería preguntar justo sobre Rubén Darío y Centroamérica, un autor que cambia la forma de entender la literatura, Darío lo transforma.

POL: Ese es un texto que salió en Francia, como prólogo a una edición de las obras de Darío, y para mí eso fue justo revisitar la obra de Darío que había leído cuando viví en Centroamérica y me permitió entender al personaje mejor. Leí su libro de memorias, que es muy bonito y es muy extraño también. Es un escritor que tiene rasgos casi míticos, es el escritor que se atreve a tomar riesgos, es el primero que se atreve. Va a París y conoce a Verlaine y la escena es un desastre, porque Verlaine está consumido, quemado por el alcohol. Eso no impidió que el mismo Darío se quemará con el alcohol, pero a mí me impresionó muchísimo la idea de que ese tipo viene de la provincia de la provincia de la provincia, y eso es bellísimo, porque de repente te das cuenta de que pueden florecer personajes de este tipo, y en Centroamérica hay varios, y para mí es bastante extraordinarios. No pude incluir un texto de Juan Ramón Molina de Honduras, amigo de Darío, que decía que era mejor poeta que él, pero no tuvo la estrategia de Darío, porque Darío se movió en el mundo, fue famoso y Molina no lo fue, él se mata tranquilamente con el alcohol muy joven y no tuvo la fama de Darío. Es interesante pensar también en qué es el olvido literario. También me impresiona el ejemplo de Salarrué y también me impresiona Nicaragua, que es la patria de Darío, por la cantidad de poetas que salen de ahí, es completamente impresionante. Hace unos años fui a trabajar en Nicaragua y le comenté esto a una poeta, y me contestó, de manera inteligente, que Darío fue el único ser humano que tuvo valor en su país, por lo que todos quieren ser, consciente o inconscientemente, como él; todos quieren ser Rubén Darío.

JMH: Podríamos pensar en la migración como un elemento de reconocimiento, pero también de conocimiento. En el caso de Darío parece ser un vaso comunicante enorme, ya que fue el responsable en muchos sentidos de que se conociera a Verlaine en América latina, gracias al retrato que hizo de él en Los Raros.

POL: Esa es una de sus facetas más interesantes, más fascinantes, todos sabemos que es un genio, que es un lector muy agudo, que escribe poesía desde muy joven, pero sobre todo que la entiende y de repente más que todo entiende lo que se está pasando allá y entiende la importancia de poder trasladar eso a la lengua española, y esta revolución es una de las más radicales que ha habido en esa lengua española, y se vuelve un ser internacional. Es un personaje que logra no solamente viajar geográficamente, sino sobre todo captar todo lo que puedes usar cuando eres escritor. Realmente es un hombre que muere muy joven, tiene menos de 50 años, pero que ha dejado una obra muy impresionante, y de hecho se muere cuando regresa a Nicaragua. Quizás ese fue el error, no hay que regresar.

JMH: Eres un lector de poesía, un ensayista sobre poesía y hay varios poetas a los que visitas a lo largo del libro. Quería preguntarte por ese acercamiento, esa vivencia con la poesía.

POL: Los últimos 10 años he leído menos poesía y luego cada vez más ensayos, pues todos evolucionamos. Pero fui editor de la revista Líneas de fuga de la Casa Refugio, y era una revista que siempre publicó poesía, sobre todo internacional. También fui el responsable en Francia de una enorme máquina que se llama Marché de la Poésie y conviví con muchos poetas y conocí en este lugar a Ernesto Cardenal y Octavio Paz, que pasaron ahí

JMH: Uno de los temas que mencionas es que desde principios del siglo XIX había una crítica hacia el agotamiento de la novela. Que tal vez es uno de los temas recurrentes a partir de las preguntas de qué historias se cuentan o desde qué perspectiva se cuentan. Es un tema que sigue vigente.

POL: Es uno de los grandes desafíos de nuestras épocas: ¿Cuál es el papel de la novela hoy? ¿si queremos seguir inventando relatos? ¿Cuál es la relación entre ficción y realidad?  A mí me interesa mucho los autores que justamente describen la realidad, pero algo hace que siga siendo una novela, claro, si ves la obra de Emmanuel Carrère, que le gusta mucho ponerse en los zapatos de un escritor como Truman Capote, de A sangre fría, que es un escritor que está narrando lo real, pero de tal manera que tienes ahí el relato de una historia.

JMH: Quería preguntarte sobre Cuba, que es otro de los países que visitas a lo largo del libro, hay varios autores, está Severo Sarduy. Pero también está Cuba y su barroquismo, me parece que es otro de los temas de tu libro.

POL: Tengo mucha fascinación por Cuba y la cultura cubana, fui mucho a Cuba y siempre pasan cosas interesantes en cuanto a la literatura. Soy amigo de muchos autores de lo que se llama el grupo Diásporas, y siempre hay un deseo de calidad literaria, y también la poesía está muy presente y viva. Hay un lugar precioso que organiza la poeta Reina María Rodríguez que se llama La Azotea, entonces fui dos veces a la azotea a hablar justamente de autores franceses. Tengo la impresión de que en Cuba todos están fascinados por Lezama Lima, y con razón. Y es divertido, por muchas razones, primero por el hecho de que es una isla y dos por los temas políticos que todos conocemos. Entonces eso hace que sea un mundo que vive encerrado en sí mismo y tiene la certeza de que lo que están haciendo es muy importante. Es muy interesante estar adentro y sentir esta división, estos mitos que se crean.

JMH: Justo también está Lezama Lima como un gran referente, un autor que viajaba sin salir de su cuarto. Pero la situación política empuja e impulsa a muchos escritores a vivir fuera de Cuba y vivir la nostalgia que te mencionaba Sarduy.

POL: Esto es muy palpable cuando estás en Cuba, y forma parte de la cultura cubana hasta hoy. Justo estaba platicando de ese tema y me di cuenta de que la generación nueva es una generación ya sin territorio, porque van y vienen, o sea ellos también no son de aquí ni son de allá, ya no hay una literatura cubana de afuera y una de adentro, hay una sola literatura que circula. 


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