La ultraderecha, favorita para gobernar en Italia - LJA Aguascalientes
06/10/2022

 

El domingo 25 Italia elegirá a su nuevo gobierno; antes que se sepa el resultado hay una cosa prácticamente segura: la extrema derecha de Fratelli D’Italia (Hermanos de Italia) obtendrá uno de los mejores resultados de su historia. Y más: la previsión es que la coalición derechista, integrada también por Forza Italia –del empresario Silvio Berlusconi– y por la ultraconservadora Liga, de Matteo Salvini, aglutinen –juntos– a una mayoría de italianos.

 

Dos años después de una pandemia que Italia ha sufrido antes que otros países europeos, y en plena guerra de Rusia en Ucrania, la campaña electoral ha vuelto a poner bajo tensión la estabilidad de este país. Los últimos sondeos publicados han sido unánimes: la cita electoral puede convertir a Fratelli, una formación heredera de la tradición posfascista, en el primer partido italiano. La aspiración mayor para este bando es alcanzar en el Parlamento esos dos tercios de los escaños que necesitan para gobernar holgadamente y modificar la Constitución. Su fuerza: el descontento en la población.

 

“Giorgia Meloni (líder de Fratelli) es la única que representa una esperanza. ¡La izquierda lo ha arruinado todo!”, afirma Bruno Moldavi –jubilado que trabajaba en una fábrica de vidrio–, mientras participa en un mitin de la formación en Milán, la ciudad financiera de Italia, fundamental para comprender la historia de Italia y Europa. Aquí, en la región de Lombardía, está uno de los grandes motores económicos e industriales del país, aunque la actual crisis económica, disparada por la inflación provocada por el aumento del precio de la energía, ha alimentado la brecha socioeconómica.

 

Moldavi votará por primera vez por Fratelli, según reconoce. Antes ya se había decantado por otro derechista, Matteo Salvini, el líder de la Liga. “Era un votante de Salvini. Pero él me decepcionó, se alió con (el actual primer ministro saliente, Mario) Draghi, y él es un banquero. ¿Cómo puede un banquero defender a la gente? Él no lo ha hecho”, afirma Moldavi, quien también critica a la Unión Europea (UE) y se dice favorable a políticas que restrinjan la llegada de nuevos inmigrantes.

 


A su lado, su mujer, Sonia, tiene una visión algo diferente. “Meloni es una mujer fuerte y de sanos principios, que sabe defenderse y es coherente. Me gusta lo que dice”, afirma. A ella, como a Loredana, empleada de 40 años, tampoco le preocupa que pueda ser puesto en discusión el derecho de las mujeres a acceder a la interrupción voluntaria del embarazo, tal como organizaciones feministas denuncian que está ocurriendo en regiones como las Marcas gobernadas por Fratelli. “La familia no se toca. Y eso no se debe cambiar. Es justo así”, dice Sonia. “No creo que deba prohibirse, pero las mujeres (que abortan) también tienen que ser conscientes de lo que están haciendo”, añade Loredana.

 

 

 

Crisis total

 

Italia es un país roto, que no crece desde hace dos décadas, que se resiste a la modernidad, una constelación de territorios con distintas fracturas socioeconómicas, en el que hay riqueza pero también ha aumentado la brecha entre ricos y pobres, según los sociólogos, politólogos, demógrafos, geógrafos que llevan años explicando la realidad italiana. En esta campaña electoral, muchos de estos desgarros han surgido. Metrópolis progresistas y campo en declive. Jóvenes sin trabajo y un futuro incierto y ancianos anclados a la tradición. Mujeres desempleadas y gays en revuelta por sus derechos. Centros urbanos ultramodernos y periferias azotadas por la pobreza. Italianos que creen que las elites los desprecian, que se sienten encarcelados en un futuro sin esperanza, y malviven con el crimen y la desatención hacia sus problemas.

 

Un ejemplo es el distrito 6 de Roma, conocido por su problemático barrio de Tor Bella Monaca, el más pobre de la capital, donde la población hormiguea entre grupúsculos de traficantes de medio pelo que dictan ley en el que es uno de los grandes hipermercados de la droga de Italia.

 

Hoy por hoy, sin embargo, esta no es la única peculiaridad del distrito. La novedad es otra: que, en los comicios locales del año pasado, la centroizquierda ganó en toda la ciudad, salvo en esta zona de la capital, donde triunfó una coalición liderada por Fratelli. Un resultado electoral logrado al calor del desmoronamiento político del populista Movimiento 5 Estrellas y que adquiere ahora otra dimensión de cara a las generales del 25 de septiembre, en las que Fratelli es favorito.

 

Y esto es algo que alegra a Antonio Eusepe, un militar jubilado, habitante de la zona. “Son los únicos que nos pueden dar algo de orden y disciplina”, afirma. “Ahora en cada barrio del distrito hay presencia de delegaciones de Fratelli”, añade Emanuele Buffolano, portavoz local de la formación.

 

Porque la mutación derechista de esta zona no ha sido un proceso inmediato; pese al nacimiento romano en 1946 del posfascista Movimiento Social Italiano, progenitor político de Fratelli, el contagio llevó tiempo.

 

“Yo mismo he sido concejal en este distrito 28 años y me presenté en tres ocasiones como cabeza de lista de mi partido. Me he entregado mucho”, dice, Nicola Franco, el hoy “minialcalde” del distrito, al añadir que “durante la pandemia, incluso repartíamos paquetes de ayuda alimentaria a la población (…) Es indudable que también nos benefició el aburguesamiento de una izquierda que se ha alejado del pueblo, así como todas esas promesas incumplidas de los 5 Estrellas”, detalla, al repetir un retórica muy frecuente en el actual discurso de la extrema derecha italiana.

 

“Sólo cabe recordar que en 2016 los 5 Estrellas se impusieron aquí con 75% y nosotros el año pasado obtuvimos 61%. Esto a pesar de que me atacaron incluso con una foto en la que aparezco haciendo el saludo romano (fascista), un error de juventud”, reconoce.

 

A lo largo de la Vía de la Arqueología, y en sus calles adyacentes, es prácticamente imposible no percibir lo que también los datos ratifican. La realidad de una zona con una renta per cápita bajísima (y que decreció aún más con la pandemia), donde se cometen más delitos que en otras áreas de la ciudad, las cifras de los feminicidios asustan y una decena de bandas criminales operan infiltradas por el virus de la Camorra napolitana y la Ndrangheta calabresa. “Resultado de este caldo de cultivo ha sido también un abstencionismo electoral muy amplio en este distrito”, recuerda el investigador y funcionario público Federico Tomassi. “Es el reflejo de la resignación”, puntualiza.

 

Ante esto, Franco, el “minialcalde”, optó por la vía del pragmatismo, asegura. Defender las raíces cristianas, pero permitir algún acto del Orgullo Gay. También reparar semáforos y calles. Una avispada gestión del territorio en línea con la presumida moderación que ventilan sus líderes nacionales. “Estamos en el año 2022”.

 


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