¿Por qué llegar a la tragedia? Medios Alternativos de Solución de Conflictos para construir la paz social - LJA Aguascalientes
06/12/2022

Recientemente, se publicó la noticia de que una mujer llamada Karen acuchilló a su vecino porque no le bajó el volumen a la música. Sería sencillo alarmarse por la sobrerreacción de la joven. Sin embargo, si se analiza la situación con más detenimiento, se puede observar que lo que sucedió fue una escalada de violencia, ya que, según las mismas fuentes periodísticas, la joven le había pedido al vecino que cesara con su escándalo que, por cierto, sonaba desde el día anterior. No es raro inferir que no fuera la primera vez que ambos tuvieran algún tipo de enfrentamiento.

Después, en redes sociales, se suscitó el “linchamiento” virtual hacia la mujer, por parte de personas que suelen dar opiniones no solicitadas con la autoridad de expertos en cualquier tema. Llama la atención que entre los comentaristas se encontraran, según sus propios perfiles, hasta policías y funcionarios públicos, descalificando la petición de silencio de la mujer, llamándola, por lo menos, “exagerada”. 

Noticias como estas son cada vez más comunes: situaciones vecinales que se salen de control y que no en pocas ocasiones acaban muy mal. La convivencia entre vecinos no suele no ser tan armoniosa, y empeora en lugares en los que el hacinamiento es evidente, pues entre menos espacio haya entre una casa y la otra es más difícil llevar un trato saludable.



 

En muchas ocasiones, el enfrentamiento entre vecinos se origina por cuestiones que podrían parecer nimias: un árbol cuyas ramas invaden un predio; ruidos a deshoras, mascotas que defecan en la banqueta, bloqueo de cocheras, etcétera. Sin embargo, con frecuencia, las personas consideran que el que ellas hagan cosas como esas no tiene nada de malo, pero, si el de al lado lo hace, de inmediato se transforma en una conducta inconcebible y aberrante. 

La aparición de los Medios Alternativos de Solución de Conflictos (MASC) —negociación, mediación, conciliación, arbitraje y círculos restaurativos— es muy reciente en nuestro país y no ha sido posible que tomen carta de naturalización. La mayoría de las personas no los conocen, no saben qué son, para qué sirven o cómo les pueden ayudar en la resolución de sus conflictos diarios. Además, aunque los lleguen a conocer de todos modos optan por no aplicarlos, ya que los consideran un desperdicio de tiempo, recursos y energía. 

Esto es en gran medida porque en México las personas suelen no confiar en la Mediación o en los MASC en general, para la solución de conflictos, en gran medida a causa de la falta de sensibilización y educación en la cultura de la paz. Además, se sigue pensando que, si no hay algo o alguien que nos obligue, no existen motivos para cumplir. Es decir, no existe una convicción de cumplimiento por hacer el bien a los demás o por beneficio propio.

En una reciente publicación del Centro de Mediación y Conciliación del Estado, en el que incentivaba al uso de los MASC, algunos lectores opinaron que no sirven para nada. Cabe preguntarse si estos comentaristas han utilizado tales medios y, si no obtuvieron resultados satisfactorios, establecer los motivos de ello —pues, como en todo, en los MASC también hay reglas y requisitos—, o si son simplemente personas que escucharon algo —probablemente tergiversado— y le dieron su propia interpretación, queriendo aparentar tener la experiencia y el conocimiento necesario para comentar. También puede ser que simplemente se quejen en redes sociales por deporte.

Los MASC nos ofrecen opciones de solución de conflictos por vías no jurisdiccionales, es decir, son una posibilidad para llegar a soluciones sin la necesidad de tener que presentarse ante un juez, evitando el desgaste de recursos financieros, emocionales y de tiempo. También permiten obtener acuerdos duraderos en los que los participantes se comprometan a su cumplimiento. 

Existen casos en los que resulta muy complejo encontrar una solución por medio de una sentencia. No sólo como los mencionados, líneas arriba, que son precisamente asuntos que le competen a la mediación vecinal:  existen muchos otros en los que se les puede utilizar, ya sea en asuntos de familia —decidir quién cuida al abuelo enfermo, la sana convivencia entre familiares, pago de pensión alimenticia…—; entre comerciantes —requerimiento de pago o cumplimiento de contratos…—; e incluso en la escuela —acoso escolar, uso de los juegos a la hora del recreo…—. 


Adicionalmente, entrar en un proceso alternativo implica hacer consciencia para cada uno de los implicados de que tienen algún grado de participación en el conflicto —en la teoría del conflicto, es bien sabido, que para que este exista se necesitan dos—, y es precisamente en esta parte donde las personas se niegan a participar, ya que prefieren quedar en un papel de víctima o de no hacerse responsable de las consecuencias de sus actos. 

Aprender en qué consisten y cómo aplicar los MASC no es una tarea complicada, pero sí requiere un proceso que lleva tiempo y esfuerzo. En resumen, son alternativas o maneras de solucionar conflictos entre particulares, en las cuales normalmente sí interviene un tercero, pero no como un juez que decide y obliga a algo, sino como un facilitador que propone diversos caminos para que los implicados en el conflicto se puedan escuchar, dialogar y llegar a acuerdos en los que estén convencidos de que están haciendo lo mejor para todos, es decir, dentro de una dinámica de ganar-ganar. Por lo tanto, son excelentes instrumentos que contribuyen a la construcción de la paz social que tanto se requiere.

Para aplicar de manera amplia los MASC, primero es necesario realizar campañas de sensibilización y capacitación del tema entre autoridades, funcionarios públicos, empresas y público en general. Evidentemente, nadie aplica aquello que desconoce. Asimismo, se requiere también del compromiso de los individuos de responsabilizarse de sus actos y tener un crecimiento como personas y ciudadanos. 

Aparentemente, todos estamos a favor de un mundo mejor, un mundo de paz, pero pocos están dispuestos a construirlo y a luchar por él. Pocos quieren abandonar su convicción de sólo acatar aquello a lo que se vean obligados por una autoridad coercitiva. 

Mientras esto prevalezca, seguiremos siendo testigos de situaciones en donde la sensatez, la coherencia y la responsabilidad brillan por su ausencia, en una escalada de violencia cada vez mayor porque no existe la voluntad de nadie —ni de particulares ni de autoridades— de trabajar por la paz. Porque a nadie le interesa evitar que se llegue a la tragedia. 

 

*Mediadora y Conciliadora Privada del Poder Judicial del Estado desde 2013.

@CirculoArtemisaArteyCulturaparalaPaz

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