El cáncer de mama no discrimina, ni es un asunto de género, edad o condición social - LJA Aguascalientes
09/12/2022

 

Vale la pena decírselo una y otra vez a un mundo que no escucha y se niega a entender y actuar contra el cáncer de mama: datos de la Organización Mundial de la Salud indican que en todo el mundo 2.3 millones de mujeres recibieron un diagnóstico de cáncer de mama, apenas en el año de 2020; de esos seres humanos, 685 mil murieron por esta enfermedad. Muchas de ellas por un diagnóstico tardío o por una atención inadecuada, entre muchas otras razones.

Lo diré una vez más y haré un espacio en blanco para que la posible lectora o lector de estas líneas lo reflexione: 685 mil mujeres murieron de cáncer de mama en 2020.



 

7 millones ochocientos mil mujeres habían sido diagnosticadas de cáncer de mama en los cinco años anteriores a 2020 y seguían con vida en esa fecha.

No tenemos los datos de 2021, pero seguramente que no han disminuido.

A esta mortandad deben sumarse otras consecuencias, tales como los recursos de las propias personas gastados en los tratamientos, así como la secuela de discapacidades, que superan los debidos a cualquier otro tipo de cáncer, junto con los malestares psicológicos para las mujeres y sus familias provocados por esta enfermedad.

Cualquier mujer está en riego después de la pubertad, en cualquier país del mundo; las mujeres en edad adulta tienen un mayor porcentaje de haber sido diagnosticadas con cáncer de mama.

Octubre es un mes dedicado a promover la reflexión y las medidas acerca de este tipo de cáncer. Por ello en estos días platiqué con Marta Santamaría acerca de su experiencia en este tema.

Marta, ¿por qué deberíamos preocuparnos por el cáncer de mama en este momento en México y en el mundo?


Porque el cáncer de mama es el tipo de cáncer que más personas mata en el mundo. Por ese motivo todos los octubres se hacen campañas mundiales para la concientización y la prevención del cáncer de mama y de otros tipos de cáncer más silenciosos como el cáncer de próstata, el cáncer de tiroides o el cáncer de páncreas.

¿Cómo fue su experiencia con este tipo de cáncer?

Me detectaron cáncer de mama por primera vez en noviembre del 2010. Mi tumor era de cinco centímetros y las posibilidades de vida eran de menos del 50 por ciento. Llegué, por insistencia de mi esposo, a las manos del Director del Mexico Breast Center (MBC https://www.mexicobreastcenter.com) y él me salvó la vida. Tiene un equipo médico fabuloso y entre todos diseñaron mi tratamiento, el cual sigo hasta el día de hoy. Me dieron diez quimioterapias, treinta y tres sesiones de radioterapia y he tenido dieciséis cirugías radicales y reconstructivas.

La segunda vez que me detectaron cáncer fue por unos estudios de seguimiento y me hicieron una cirugía radical, sin quimioterapias ni radio terapias.

La tercera vez fue hace un mes. En un chequeo semestral me encontraron una lesión en la tiroides y me recomendaron un chequeo seis meses después. Lo hice y la lesión había crecido al doble. Me hicieron una biopsia y salió positiva; es decir, dio positiva a cáncer de tiroides. Hace un mes me sacaron totalmente la tiroides y estoy en proceso de recuperación.

¿Se están haciendo suficientes diagnósticos en este momento?

Sí, pero las personas no son conscientes que su vida está en juego por llegar tardíamente a un diagnóstico. Las mujeres no se autoexploran como debieran ni acuden donde el médico correcto.

Las mujeres tenemos que autoexplorarnos mensualmente, el mismo día, desde que tenemos el primer ciclo menstrual. Una protuberancia puede aparecer de un mes a otro. Hay tumores que se ven o no se ven cuando se mira uno al espejo. Se pueden apreciar cuando se mueven los brazos o cuando se palpan.

Si aparece una protuberancia en el seno hay que ir inmediatamente con un oncólogo no con un ginecólogo. El ginecólogo está entrenado para revisar el útero y los ovarios, no para auscultar mamas. El oncólogo sí está entrenado para eso.

¿Se ha logrado que las mujeres se revisen a sí mismas y vayan a exámenes médicos de manera constante?

La verdad creo que no. Aun en el medio donde me desenvuelvo, donde permanentemente estoy atenta a que todas las mujeres se chequeen anualmente, se autoexploren, muchas no van por desidia o por creer que como no hay cáncer de mama en su familia no les va a dar a ellas, o simplemente tienen “miedo” del diagnóstico que les puedan dar. Para mí eso es no amar la vida de manera suficiente.

Con el período menstrual las glándulas mamarias se hinchan y duelen, por lo que es muy importante autoexplorarse fuera del período menstrual y siempre el mismo día, es decir, todos los días 24 de cada mes o todos los días 7 de cada mes.

El cáncer de mama no es hereditario, pero si hay cáncer de mama en la familia, es alta la probabilidad de desarrollarlo.

Hay factores de riesgo como el alcohol, el cigarrillo, las drogas, la comida chatarra, el consumo de azúcar en exceso, el uso de hormonas para tener hijos, entre otros.

Hay un trabajo por parte de la sociedad civil para informar y para prevenir, ¿algún ejemplo sobresaliente?

Por supuesto, hay instituciones como Mexico Breast Center (MBC) que es el primer Centro especializado de cuidado integral femenino en México. Se atienden pacientes sanas y no sanas combinando sus servicios especializados. De todas las pacientes que se han atendido el 95.2 por ciento hoy están sanas. Tenemos un porcentaje de supervivencia en pacientes con cáncer femenino superior al 80 por ciento (la media nacional es del 60 por ciento); cuenta con 24 médicos especialistas en diversas áreas y 16 profesionales con un promedio de 20 años de experiencia; tiene una ubicación privilegiada, de fácil acceso desde cualquier punto de la Ciudad de México y cuenta con instalaciones que reflejan la calidez de su servicio.

Sin embargo, pensándolo bien, en este siglo XXI que estamos viviendo, donde todos los celulares tienen acceso a internet, al radio y a material digital, es responsabilidad de cada persona y no de un gobierno, una empresa o una fundación el cuidar y velar por la salud. Es responsabilidad de esas entidades hacer campañas para conscientizar, pero una persona que ama su vida debe cuidar su cuerpo, su mente y su alma para que no se enfermen.

Las campañas e instituciones especializadas han crecido a lo largo de los años para hacer conciencia, sobre todo en las mujeres, que deben autoexplorarse y acudir donde un oncólogo especialista en mama para revisar sus senos, y con un endocrinólogo cuando ya está en la menopausia. El chequeo o seguimiento de las mamas deben hacerse con un ultrasonido junto con una mastografía o una tomografía por electroimpedancia conocido como BEIT por sus siglas en inglés. El BEIT no duele y no produce radiación.

Los dos estudios juntos más la cita con un oncólogo especialista en mama puede dar un panorama clarísimo de qué pasa con las mamas.

Hay una experiencia de dolor en el cuerpo que padece cáncer de mama, ¿cómo se puede llevar adelante este sufrimiento?

Hay experiencia de dolor en cualquier enfermedad. El cáncer de mama está muy estigmatizado porque los senos se ven como la representación de la femineidad o de la mujer, y le aseguro que las mujeres somos más que un par de senos.

Vivir cualquier tipo de cáncer solo no es nada fácil. El acompañamiento, la solidaridad, el entendimiento y la empatía son fundamentales para tener paz mental y para “cargar pilas” cuando el positivismo y las ganas de vivir empiezan a agotarse.

Después de superar el cáncer de mama, los pacientes tenemos una misión que debemos cumplir: debemos ser conscientes de que Dios y la vida nos dieron una segunda oportunidad, por lo que hay que vivir intensamente cada minuto; hay que ayudar a los demás a que nunca vivan lo que nosotros vivimos o que lo vivan de la mejor manera; vivir permanentemente recordándole a las personas que no le huyan al doctor, que no le huyan a un diagnóstico y que “maten” al miedo para continúen con una vida sana.

A las personas que no logren ganar la batalla, porque es una realidad que no todas sobrevivimos, debemos darles paz, resignación y entereza para afrontar lo que viene; y debemos acompañar a los familiares que vivirán una pérdida irreparable que traerá seguramente mucha tristeza, para que, bien manejada, se convierta únicamente en melancolía.

Por último, ¿qué queda por hacer respecto a este tema en México y en el mundo?

Debemos generar conciencia de que el cáncer no discrimina. Le puede dar a cualquier persona que tenga por lo menos una célula de glándulas mamarias. El género no tiene nada que ver.

 


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