El enemigo de todos es el sistema, que hace que unos pocos tengan todo mientras el resto no tenemos nada - LJA Aguascalientes
20/07/2024

La prosa de la escritora ecuatoriana María Fernanda Ampuero es limpia, pura, pero al mismo tiempo poderosa. Los cuentos contenidos en su más reciente libro, Sacrificios humanos, conmueven y perturba al mismo tiempo a los lectores. María Fernanda Ampuero nació en Guayaquil, y desde muy joven se dedicó al periodismo y en 2004 viajó a España para conocer de primera mano los peligros y las profundidades de la migración contemporánea. A partir de ese viaje, la obra de Ampuero registra el tema de la ambigüedad moral, del sufrimiento humano y de cómo los seres humanos podemos pasar de víctimas a victimarios en un segundo.

Es posible revisar este registro narrativo en su nuevo libro, Sacrificios humanos, publicado por la editorial Páginas de Espuma, que recoge cuentos como Biografía, en donde es posible seguir los pasos de una emigrante ecuatoriana que llega a España sin papeles y que después de leer sobre una oferta de trabajo en un pequeño pueblo caerá en manos de un asesino serial, que odia a los migrantes, porque “ensucian” a su país y quien secuestrará a la protagonista del cuento. Lo que vemos en la obra de la autora de libros como Pelea de Gallos, es una revisión profunda, a partir de la narrativa, del sistema capitalista en su fase más actual: El necrocapitalismo.

La muerte, el sacrificio de los cuerpos, como elemento central para mantener vigente un sistema económico/político/cultural, que destroza, destruye los cuerpos y se alimenta de ese sufrimiento, de ese dolor, para continuar con la creación de productos de consumo. Son los olvidados, los mancillados, los ignorados, los que mantienen vivo al sistema, y son a ellos a los que Ampuero dedica, sin mencionarlos, este libro. Son los fantasmas, los no vistos, son los “invasores” de tierras, como lo vemos también en el cuento que lleva el título de Invasiones, en donde podemos ver la lucha denodada pero infructuosa de un padre de familia por expulsar a cientos de familias, que se han establecido en un terreno baldío aledaño a su fraccionamiento. El otro es el enemigo, el otro al que no entiendo, el que tiene una forma de vida totalmente de vida es al que debo destruir, nos dice entre líneas el protagonista de este cuento, que poco a poco se va sumergiendo en la ceguera del odio. Ampuero nos lleva a través del sufrimiento humano contemporáneo, haciendo una crítica poderosa del terror que hemos construido como sistema de vida.

El terror cotidiano es lo que vemos reflejado, retratado en la obra de María Fernanda Ampuero. El terror de que en cualquier momento todos podemos ser victimarios de otros. María Fernanda Ampuero es autora de libros de crónicas como Lo que aprendí en la peluquería y Permiso de residencia. Además, se ha hecho acreedora a los Premios Joaquín Gallegos Lara por su cuento Pelea de Gallos y fue finalista del Premio Tigre Juan por Sacrificios humanos. Conversamos con la autora sobre este libro de cuentos.

Javier Moro Hernández (JMH): El título del libro tiene muchos niveles de interpretación, lo mismo que los cuentos que lo conforman, que tienen también muchos niveles de significación, ya que podemos pensar en la idea del sacrificio humano en aras de algo más grande que nosotros mismos, pero también está la idea de los sacrificios humanos religiosos. Quería preguntarte por la construcción de este libro.

María Fernanda Ampuero (MFA): No pensaba escribir un libro el año pasado, fue un año para mí súper difícil, muy doloroso y deprimente, con el cual las energías para escribir me parecía que estaba en cero en cero completamente. Me imagino que le pasó a mucha gente, a muchos escritores, que estábamos mirando por la ventana y tristes y encerrados. De pronto un día, bastante avanzado el año, empecé a escribir Biografía, que es un cuento que yo siempre tuve claro que iba a escribir, no sabía muy bien el cómo, no sabía el tono, no sabía cómo iba a ser el desenlace, pero sí sabía que de alguna manera iba a ser un homenaje a Drácula de Bram Stoker, con esta idea de ir a un lugar tenebroso, también un homenaje a Misery, también un homenaje a las historias de asesinos en serie. Me gustó la idea de crear un asesino en serie xenófobo,  que asesinara a las mujeres que llegan a su país y que él siente que van a ensuciar la raza, que es una cosa además que está muy presente hoy en día en la en el discurso político de España, con el ascenso del partido Vox. La idea era llevar al extremo el tema de la xenofobia y el tema de que el inmigrante es un problema. Sabía que ese cuento iba a existir en algún momento de mi vida, me senté un día, como como cualquier otro, pues hacía cosas de artículos de opinión o contestaba mails, y un día pues como que me lancé y empecé a ver qué pasaba, sin ningún tipo de expectativa de que se convirtiera en un libro ni mucho menos, pero en un momento dado surge esta esta idea de que el inmigrante es el sacrificio humano contemporáneo, en algún momento surge esa frase, como de que las los la gente que deja su país es como el nuevo sacrificio humano. Casi todas las culturas, y de hecho los griegos hablan mucho de sacrificios humanos, el Antiguo Testamento habla mucho de sacrificios humanos, la cultura inca, que es considerado muy pacífica, tenía una forma de sacrificio humano muy fuerte. Pero también creo que está el laberinto del minotauro, el sacrificio humano está presente en casi todas las culturas y a mí me parecía interesante explorar cuáles son los sacrificios humanos en esta época. Porque la gente sigue pensando en lo satánico y las brujas que se comen a los niños y que hay satanismo, etc. Pero la gente nunca piensa en la gente que se mata sin matar, que es una forma muy horrible de morir, pero vivir una experiencia que a la que no vas a sobrevivir, una cosa muy paradójica, porque cuando tú emigras, y me refiero a los indocumentados, una parte en ti muere y nunca puede volver. Es decir la persona que tú eras, se va cayendo poco a poco dentro de ti, se van entumeciendo, se va se va haciendo pequeñita, y urge otra cosa, otra persona con otras herramientas, incluso con maldad, porque el mundo y la sociedad le hace tanto bullying en el país al que emigra que se llama de acogida, que esa persona se convierte en alguien que hace bullying a los demás, como un niño que es maltratado en su casa y entonces maltrata a otros niños más pequeños.

JMH: Quería preguntarte sobre el tema de la violencia. En la contraportada del libro nos dice que estos son cuentos de personajes que son víctimas que se vuelven victimarios. En ese sentido, encontramos los temas de la ambigüedad moral, pero también el de la sobrevivencia, porque en muchas ocasiones para sobrevivir, como en el caso del cuento de Biografía, tienes que aprender a endurecerte de cierta manera.

MFA: Me viene a la cabeza Elegida, que es un cuento de la venganza de las nerds, haciendo referencia a la película, la venganza  de las que no dejan entrar a la fiesta, o estoy pensando por ejemplo en Sanguijuelas, este niño cuya madre es una mujer muy violenta, una mujer incapaz de dulzura, una mujer que está completamente alejada del concepto de maternidad y de madre cuidadora, y que de repente ve en un niño que considera monstruoso un amor de madre que él quisiera, y eso lo lleva a convertirse en un niño diabólico, en un niño que tiene unos pensamientos que ningún niño debería tener, pero es lo que te decía antes, la forma en la que el mundo nos trata nos convierte en víctimas o en victimarios. A mí me interesa mucho ese proceso, me interesa mucho, cómo las circunstancias nos hacen sádicos o masoquistas. O nos hacen ponernos en bandeja para que nos devoren o nos hacen devorar a otros. Eso me interesa

JMH: Quería preguntarte por el tema por el cuento de Biografía que abre el libro, que toca, entre otros temas, el de la migración, que es uno de los temas esenciales, pero también el tema del racismo, que si abundamos en el racismo es un tema que está basado mucho en los prejuicios, en estas ideas preconcebidas sobre el otro, que me parece también esencial, porque justo estas ideas preconcebidas nos impiden conocer al otro, entender al otro.


MFA: Es que no comprendes al otro hasta que eres el otro, que eso es una cosa que yo aprendí a las bravas, siendo inmigrante indocumentada en España. Tú puedes tener una empatía inmensa, de hecho, yo creo que yo creo que elegí ser periodista y elegí la palabra, porque siempre fui una persona muy empática, cosa que no es necesariamente buena, porque te hace muy débil por un lado y te hace sufrir mucho, pero a pesar de haber sido yo empática, era una persona con miles de privilegios, el privilegio número uno era tener un número de cédula. Y cuando todo eso cambió, cuando se miraron las tornas, me di cuenta de lo de lo crueles que podemos ser, lo cruel que puede ser el ser humano con otro ser humano. Yo creo que la gente sabe que la frontera son una invención, que son una invención, que son producto de conquistas, de guerras bárbaras, de apropiación de tierras, de territorios negociados, pero que en verdad la construcción nacional es eso justamente, un constructo, que no es eterno, que de hecho en caso de nuestros países tiene 200 años y de pronto nos sentimos como que si esto fuera una cosa eterna, casi con la misma devoción con la que creen en un Dios invisible, crees en la frontera invisible y dices este es el territorio mexicano, y yo soy mexicano y no sé qué. Eso que nos inoculan desde la escuela hace que al primer momento en el que ves que alguien ha atravesado esa frontera, que es comillas, que eso no existe, sientas que esa persona viene a usurpar y viene a cruzar algo que consideras tuyo. A mí me llama mucho la atención como en nuestros países los pobres odian a los más pobres que son los que acaban de llegar, entonces tú puedes vivir, con no sé 50 pesos, pero el que tiene cinco pesos es tu enemigo, cuando tu enemigo no es el que tiene 500 mil millones de pesos, quién es realmente el que está generando esta situación. Porque además ellos se están beneficiando con esta distracción del pobre que odia al inmigrante, para que no se dé cuenta de quienes se roban todo, y los corruptos y los políticos y todos son el verdadero enemigo, porque lo que pasa es que somos muchos más. Mientras estás distraído odiando al otro no te das cuenta de las cosas. A las mujeres nos decían que el enemigo era otra mujer, entonces tú te pasabas todo el tiempo diciendo hay que esta, que lo otro, que no sé qué, hasta que nos dimos cuenta de que no, que el enemigo de todas era el patriarcado. Entonces el enemigo de todos es el sistema, que hace que unos pocos tengan todo mientras el resto no tenemos nada y tenemos que hacer malabares para vivir y los que hacen más malabares son los recién llegados, a quienes deberíamos abrazar con generosidad.

JMH: El cuento de Invasiones retrata un espacio geográfico determinado, una ciudad con migrantes que llegan a un espacio que se consideraba privilegiado, que es el fraccionamiento de la clase media alta y que justo genera todas estas violencias. estos conflictos.

MFA: Es interesante que me preguntes sobre eso, porque no lo había pensado, pero ese padre de ese cuento tiene mucho que ver, o algo que ver con el asesino en serie de Biografía, en diferentes luces digamos o iluminados con diferentes luces. Ese cuento sí que tiene que ver con ese odio del que hablábamos, de que el nuevo viene a transformar la ciudad en algo que tú no conoces, y en lugar de celebrar que nuevas culturas se asienten en tu tierra y le den una diversidad, otra vez viene el tema del del magnificar el concepto de patria, que es una cosa que además nos hacen mucho a todos y a todas, y la celebración de los 200 años de la República. Eso está construido para que odies, eso está constituido por el que odias al peruano o al centroamericano, y para que odies al recién llegado. A mí es un cuento que me duele mucho, que me dolió mucho escribir, porque es un cuento también sobre la locura, es un homenaje a Casa Tomada, por supuesto, pero en lugar de ser casa es todo el barrio, qué hace que este hombre enloquezca, porque todo lo que conocía y en lo que creía y además la prosperidad en la que en la que basaba todas sus decisiones, la prosperidad futura se vio para él corrompida por la presencia de estas personas que oyen otra música, comen otra comida y tienen otras otros intereses, son más jóvenes quizás, tienen niños y transforman eso que él conocía. Yo le tengo piedad a ese personaje a pesar de todo, a pesar de que no lo entiendo, a pesar de que es xenófobo, a pesar de que es racista, a pesar de que hace esa cosa tan atroz de llamar a los bulldozers y destruir la vida de estas familias. En Ecuador se llaman invasiones, no sé cómo se llama en México, cuando usurpas de una manera digamos irregular un territorio, un espacio, en Ecuador eso se llama invasiones y a las personas invasores. A veces es tan grande el asentamiento que ya no puedes quitar simplemente. Desde pequeña la palabra invasión o invasores que siempre asocié a extraterrestres, era como más de cine de terror, de pronto lo decían a otras personas de la propia ciudad que simplemente eran más pobres, que no podían comprar una casa. Hay una imagen de mi infancia muy lejana de algo parecido, de un terreno que estaba que estaba vacío y que y que poco a poco vinieron familias. Pero a pesar de todo a pesar de todo el odio que podría generar ese personaje siento un poco de piedad por lo que se está perdiendo.  

Entrevista a María Fernanda Ampuero por Javier Moro Hernández

 

 


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