Obesidad, género y nuevos arreglos familiares/ Rompecabezas urbano  - LJA Aguascalientes
09/12/2022

 A partir de la última mitad del siglo XX, México ha experimentado múltiples transformaciones estructurales relacionadas con la salud de la población derivadas del fenómeno de globalización. El país registra un acelerado incremento generalizado en la prevalencia de sobrepeso y obesidad de la población (Torres & Rojas, 2018). En este sentido, existen ciertas particularidades del desarrollo económico y el proceso de urbanización derivados de este fenómeno global que se relacionan con importantes cambios en los estilos de vida de la población que favorecen el desarrollo de obesidad. En particular, existen cambios en la estructura y dinámica familiar que se relacionan con un aumento en la prevalencia de obesidad diferenciada por género, donde las mujeres presentan una mayor prevalencia en comparación con los hombres.

Conceptualmente, el sobrepeso y obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa corporal, que puede ser perjudicial para la salud. Es un estado crónico en que la ingesta de alimentos es superior al gasto de energía alimentaria que genera sobrepeso u obesidad (WHO, 1995). El proceso de globalización que experimenta el país se ha caracterizado por marcados cambios relacionados con el desarrollo económico a partir de nuevos patrones de especialización económica e industrialización de las actividades económicas (Popkin, 1999). Asimismo, las ciudades se han convertido en el eje central del desarrollo económico global. Existe una creciente especialización económica y concentración demográfica de las ciudades.

Derivado de estas transformaciones existen nuevas formas de organización social. La nueva estructura económica global ha dado lugar a cambios en la estructura y dinámica familiar que se relacionan con un aumento en la prevalencia de obesidad diferenciado por género. Existe evidencia que señala que la prevalencia de obesidad en mujeres adultas generalmente es mayor en comparación con los hombres.  En 2018 la prevalencia de obesidad en mujeres es de 39 % mientras que en hombres es de 31 % a nivel nacional (Shamah-Levi et al., 2020).



 

Por otra parte, respecto a los arreglos familiares, la conformación de los hogares mexicanos ha experimentado diversos cambios en términos de estructura, tamaño y dinámicas familiares. En México existen dos tipos de arreglos: familiares y no familiares. En el país, tradicionalmente, predominan los arreglos familiares: arreglos en los que se correside con algún familiar.  De estos, las familias nucleares heterosexuales –constituida por una pareja y sus hijos– son el tipo de arreglo familiar que predomina en México; sin embargo, la frecuencia de este arreglo ha disminuido en las últimas décadas. En contraparte, los arreglos familiares monoparentales –constituidos por madre e hijos principalmente– presentan una tendencia creciente en los últimos años. Respecto a los arreglos no familiares, estos representan cerca de una décima de la totalidad de los arreglos; no obstante, estos  registran una tendencia creciente en los ùltimos años; particularmente, los arreglos unipersonales –constituido por una persona sola– son cada vez más frecuentes (Rabell & Gutierrez, 2012).

Estos cambios en la constitución de las familias han sido acompañados de transformaciones en la distribución del trabajo total. De acuerdo con diversos autores, dicha distribución no es homogénea entre los diferentes arreglos familiares (Salvador, 2010; Castro, 2022). La organización del trabajo al interior de los arreglos residenciales responde a lógicas que están relacionadas con la división sexual del trabajo. En términos generales, la diferencia más significativa se observa en el tiempo dedicado al trabajo remunerado. La nueva estructura económica ha favorecido el aumento de las mujeres en el mercado laboral; no obstante, el tiempo dedicado al trabajo remunerado de los hombres duplica al de las mujeres; mientras que el no remunerado es el triple para las mujeres –especialmente las actividades relacionadas con el mantenimiento del hogar y tareas de cuidado de los integrantes de la familia. Además, la distribución del trabajo total varía en función de la estructura y conformación de los hogares; por ejemplo, en hogares donde viven parejas, la divisiòn del sexual del trabajo se incrementa cuando hay hijos menores a 5 años, en hogares monoparentales, los jefes de este tipo de hogar superan las horas de trabajo remunerado en comparaciòn con las que realizan los jefes de los hogares biparentales.

Existen estudios que señalan que el incremento del tiempo destinado al trabajo remunerado en hombres y mujeres ha generado una disminución del tiempo que se dedica a las actividades personales o recreativas, mientras que el tiempo de trabajo no remunerado se mantiene invariable (Salvador, 2010). Dicho esto, se observa un incremento general en la carga de trabajo total (remunerado y no remunerado). No obstante, la predominancia de la participación de las mujeres en el trabajo no remunerado junto con un incremento en el trabajo remunerado constituyen factores claves que podrían estar relacionados con un aumento diferencial en la prevalencia de obesidad por género. Este dinamismo ha dado lugar a una doble jornada laboral que experimentan las mujeres, aspecto que podrìa reflejarse en limitaciones adicionales para realizar actividades que reducen la posibilidad de desarrollar obesida; entre ellas, actividades deportivas, recreativas, sociales y de descanso por mencionar algunas.  De esta manera, resulta fundamental focalizar la atención en movilizar esfuerzos conscientes y prácticas más igualitarias con respecto a la participación y corresponsabilidad entre los integrantes de la familia.

 

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Castro, N. (2022). Sosteniendo la vida, trayectorias de trabajo de mayor duración y continuidad entre las mujeres mexicanas. Coyuntura demográfica. Revista sobre los procesos demográficos en México hoy, (21), pp. 57-66.

Torres, F., & Rojas, A. (2018). Obesidad y salud pública en México: transformación del patrón hegemónico de oferta-demanda de alimentos. Revista Problemas del Desarrollo, 193(49), 145-169.

Popkin, B. M. (1999). Urbanization, lifestyle changes and the nutrition transition. World Development, 27(11), 1905-1916.

Rabell, C.A. & Gutiérrez, E. (2012). ¿Con quien vivimos los mexicanos? Coyuntura Demográfica, (2), pp. 35-39.

Salvador, S. (2010). Modelo de la división intra-hogar del trabajo total: los casos de Ecuador y México. CEPAL.

Shamah-Levi, T., Vielma-Orozco, E., Hereida-Hernandez, O., Romero-Martinez, M., Mojica-Cuevas, J., Cuevas-Nasu, L., . . . Rivera-Dommarco, J. (2020). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018-19. Resultados Nacionales. Instituto Nacional de Salud Pública. Cuernavaca-Morelos: Instituto Nacional de Salud Pública.

World Health Organization [WHO]. (1995). Physical status: the use and interpretation of anthropometry. World Health Organization

 


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