Primitivos/ Memoria de espejos rotos  - LJA Aguascalientes
08/12/2022

Alan Santacruz Farfán

Anotas en un cuaderno listas con todos tus odios,

el número uno en el podio es para el mundo moderno…



 

Abnegación – Nacho Vegas

El mundial de futbol que se lleva a cabo en Qatar implica un choque ideológico entre lo más primitivo del oriente medio y la formación sociocultural occidental. Desde ya, diversas asociaciones defensoras de los Derechos Humanos están al pendiente de las formas en las que los turistas coexisten con las rígidas normas tradicionales del islam, que van desde los códigos de vestimenta hasta la obligación de que los hombres sean tutores de las mujeres y decidan por ellas. Ni hablar de temas de la diversidad sexual e identidad de género.

Esta mentalidad primitiva, subyacente en el folclor tradicional y en el canon religioso, no es exclusiva de oriente medio, ni su análisis tiene que ver con algún tipo de islamofobia. En Estados Unidos, la zona del cinturón bíblico padece la misma tara primitiva que explica en buena parte el ascenso del populismo de derecha encarnado por Donald Trump y el sector más reaccionario del partido republicano. Lo mismo en América Latina, por ejemplo, Brasil, con el cristofascismo de Jair Bolsonaro, que expresa lo más primitivo y peligroso de la política.

En México, por nuestra parte, la ultraderecha es una tara que no se ha podido erradicar y que sigue en el intento de influenciar la vida pública mediante presiones a las legislaturas y los gobiernos, en detrimento de la civilidad, la laicidad, y los derechos humanos. Como muestra, dos ejemplos sencillos y actuales: en la pasada marcha de defensa al INE, algunos colectivos aprovecharon la calle para expresar consignas contra el presunto “comunismo” del presidente, o a favor de Viva Cristo Rey. Es decir, la expresión pública de lo primitivo.

No sólo eso, en días pasados se llevó a cabo en la CDMX la Conferencia de Acción Política Conservadora, auspiciada por radicales del Partido Republicano pro Trump. En este evento se han producido varias perlas. Comparto un par: primero, el exhorto a impedir la toma de protesta de Lula Da Silva en Brasil; y segundo, el destape del actor y militante anti derechos humanos Eduardo Verástegui como posible candidato presidencial en México para 2024. Es decir, hablar de Qatar y sus taras implica también hablar de nuestra propia condición primitiva.

Y hay más todavía. La relación entre afición al fútbol, masculinidad tóxica, y violencia. Basta buscar en internet la frase “violencia doméstica y futbol” para encontrar muy diversos estudios y declaraciones de prensa con la relación entre el aumento de denuncias por violencia familiar y la ocurrencia de partidos “importantes” de futbol. Hay resultados similares en diversos países. En México -por ejemplo, en 2021- el gobernador de Nuevo León declaró que, un fin de semana promedio, las denuncias por violencia familiar rondan las 500, pero se duplica si hay futbol.


Esto, sin abundar en el contexto específico del futbol global, en el que –por ejemplo- las pandillas de aficionados funcionan más como grupo de choque que como club deportivo; o que el deporte padece claras tendencias misóginas al relegar a las ligas femeniles en términos salariales, de difusión y promoción publicitaria; o al consentir arengas “deportivas” que exaltan la homofobia. Es decir, las taras primitivas nos subyacen en casi cualquier expresión colectiva, pero las normalizamos de tal modo que pasan por chiste, por anécdota, cuando son un grave padecimiento social.

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@_alan_santacruz

/alan.santacruz.9


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