Acerca de la ampliación de la experiencia musical - LJA Aguascalientes
20/07/2024

Conversación con Eduardo Huchín Sosa sobre Calla y escucha

 

¿Qué música te gusta? ¿Cuál música escuchas? Dos inocentes preguntas que pueden romper el hielo. Dos inocentes preguntas que pueden ser la puerta de entrada para una hermosa relación, una hermosa amistad. Porque dos personas que coinciden en un género, es un artista, en una canción, pueden ser amigos para siempre. Pero estas dos inocentes preguntas tienen su lado oscuro. Dos personas que no coinciden en una canción, en un género musical, pueden ser enemigos para siempre. La música es un fenómeno extraño, complejo. A todo el mundo nos gusta la música. Todo el mundo tiene su grupo musical favorito, todo el mundo tiene su canción favorita. Todo el mundo ha tarareado, cantado una canción. Y sin embargo, muchos pensamos que no sabemos nada de música, que la música es un terreno al que solo pueden acceder lo que saben de música: Los músicos. Pero ¿Quién es realmente un músico? ¿Solo los que componen, los que leen música? ¿Qué pasa con los músicos callejeros, los cantantes populares que saben tocar pero no saben leer o componer música? La música es un fenómeno complejo. Y popular. Muy popular, porque la música ocupa un lugar central en la vida de muchas personas. Nos levantamos escuchando algo de música. Viajamos con ella, comemos con ella, nos divertimos con ella.

Para el ensayista, editor y músico mexicano Eduardo Huchín Sosa (Campeche, 1979) la música es parte esencial. Eso lo podemos constatar en su más reciente libro Calla y escucha, publicado por la editorial Turner, en donde analiza el fenómeno de la música desde diversos ángulos históricos y sociales, para lo se adentra en un mosaico de personajes que pueden ir desde compositores de música clásica como la familia Bach, o desde piratas e investigadores tecnológicos, pasando por nerds de la tecnología, músicos callejeros de diversas tradiciones y géneros musicales, hasta estrellas consolidadas del rock, para buscar entender el fenómeno extraño qué es la música. Todo con un toque de sinceridad personal, erudición, sentido del humor para bordar los diferentes ensayos que componen el libro, sobre todo, lo que podemos observar en el libro de Huchín Sosa, es una verdadera pasión por la música y una capacidad de asombro que nos contagia.

Eduardo Huchín Sosa es autor de los libros de ensayos ¿Escribes o trabajas? (Tierra Adentro); Ni siquiera es un trabajo, pero alguien tiene que hacerlo (Posdata editores). También toca la guitarra y con el dueto Doble Vida (con la también ensayista Elisa Corona) ha publicado dos discos. Conversamos con el autor sobre Calla y Escucha.

 

Javier Moro Hernández (JMH): ¿Cuál es la historia de este de ensayos?

Eduardo Huchín (EH): Hay dos textos que ya había publicado, el de los Le Luthier y el de Cri-Cri, que eran textos pequeños, artículos que había sacado en el sitio web de Letras libres. Precisamente al  empezar a trabajarlos de nuevo me di cuenta que había un material ahí más amplio de lo que había pensado, se me fue las manos, fueron creciendo los textos, así que pensé que lo mejor  escribir de nuevo, pero muchas cosas ya las había escrito en diferentes publicaciones, eran cosas que ahí estaban en mi cabeza y nada más lo que quise es documentarme. Y todo el proceso me llevó un año, pero de hecho nunca había escrito un libro expresamente, así que puse un cronograma, tener una disciplina de escribir cada tanto, terminar cada texto en un tiempo determinado, sino nunca lo iba a acabar.

JMH: Es un libro que aborda a la música, pero cruzada y vista a partir de varios elementos más: lo visual, el humor, la educación, por ejemplo.


EHS Era un tema que quería dejar muy en claro, aunque de hecho es un tema que yo descubrí mientras iba escribiendo, porque se piensa a la música como una experiencia en sí misma, con tus audífonos escuchando una pieza, pero la verdad es que la música está implicada con muchas cosas de la vida y querían un poco restituir la idea de qué tan relacionado está la música con todo lo que hacemos, con la imagen, cuando vamos a hacer un concierto y es la música, pero son formas diferentes de disfrutar la música, en un concierto, porque una cosa es cuando te ponen los audífonos sin que nadie te molestes y otra muy diferente es cuando tú mismo estás tocando un instrumento, otra es en un karaoke, y todas esas experiencias son totalmente legítimas, y lo que quise es demostrar o mostrar la variedad de experiencias musicales que había. Eso lo fui descubriendo mientras escribía, y es algo en lo que siempre había creído, a pesar de que no lo había escrito en un libro, creo que la música se relaciona con todo tipo de experiencias vitales, políticas, humorísticas, religiosas, la música está metida en todos lados, quería mostrar qué tan variadas experiencias musicales teníamos como seres humanos.

JMH: Tal vez la música es el género artístico más cercano al ser humano.

EHS: Cuando te despiertas y programas un despertador en el celular, te despiertas con música o para dormir también lo puedes hacer con música. Una de las cosas que quería explorar era que la música es una cosa extraña, porque la gente está muy familiarizada con ella y al mismo tiempo, cree que no sabe lo suficiente de música. Porque es algo extraño, no toda la gente maneja reglas de la música o la escritura musical, ni toca instrumentos, pero al mismo tiempo todas las personas tienen un gusto musical, la música que les gusta, lo que no les gusta, que también es parte del gusto musical. Es una experiencia muy familiar y al mismo tiempo muy extraña para las personas. 

JMH: Justo el primer ensayo mencionas esto, la idea de cuánto sabemos las personas normales de música, y la respuesta puede sorprender a cualquiera, aunque no sepas tocar un instrumento. Mencionas que la experiencia con la música ha cambiado; algunas personas del siglo XIX tocaban instrumentos, compraban partituras, iban a conciertos, y las personas del siglo XXI compramos discos o cuenta de Spotify.

EHS: De manera impresionante, porque por ejemplo en el siglo XIX no todos podían comprar partituras, no todos podían comprarlas. Pero un poco antes de que hubiera una alfabetización de la música, la experiencia musical era bastante restringida, no todas las personas podían acercarse a la música. Hay un momento en donde la gente solo escuchaba las campanas y las campanas tenían un código, tenían una determinada forma de sonar diferente, una forma distinta para demostrar un mensaje; qué tipo de misa era, qué tipo de día celebración era. Esa era la música que escuchaban la mayoría de las personas. Es muy interesante cómo a pesar de que se ha dejado la lectura de la música, ha habido una ampliación de la escucha, de la experiencia musical, porque muchas más personas pueden escuchar música, lo cual siempre es de agradecer.

JMH: Está el tema de las misas y pensaba en el ensayo que le dedicas a la familia Bach y la profesionalización de los músicos, que tiene que ver con el acercamiento con las Iglesias, y después con la competencia que les hacían los músicos populares, como nos cuentas en el ensayo sobre la familia Bach.

EHS: Es curioso ese ensayo porque no comienza hablando de música, si no comienza hablando de alguien que robaba música para piratear, como lo era Dell Glover, pero que trabajaba en una fábrica de CD. Es decir, fabricaba música. El ensayo termina hablando sobre la gente que se consideraba que no hacía música, que eran los músicos callejeros, músicos populares, que ni siquiera tenían derecho a cobrar. Son personas que no estaban certificadas o valoradas como músicos, pero sí tenían que ver con la música. Este ensayo, me permitió tener un proceso de descubrimiento sobre la mirada elitista que había sobre la música, sobre quién merecía ser llamado músico y quién no. Es curioso, porque yo sé tocar la guitarra desde hace 30 años, pero no sé leer música, pero sí puedo comprender el sentido de la música. Un poco la idea era sobre si me merezco o no llamarme músico. He compuesto canciones, pero no tengo idea de leer una partitura. La idea era explorar y dilucidar esta idea, y fue así cómo llegué a esta historia de la familia Bach, investigando como sucedía en el pasado.

JMH: Por otro lado, el cambio del LP al CD también fue un momento histórico, que determinó que por un momento se volvió más elitista el consumo de música. Los CD y los reproductores eran caros y a las personas que tenían los LP les decían que eran tecnologías obsoletas. El elitismo de la música, por llamarlo así, se ha dado mucho a través de los reproductores. Pero creo que a Dell Glover le debemos un salto en la historia de la piratería.

EHS: Ahora las personas buscan LP, sin duda. Pero la piratería de música es todo un tema, que trató en dos momentos. El primero es con la historia de Dell, que se robaba la música para subirla a internet, pero también habló de la historia de los que pirateaban las canciones, que eran unas publicaciones parecidas a la “Guitarra fácil” con la que crecimos muchos. Así lucían esas cosas, y así pirateaban para las personas que tocaban la guitarra y no eran músicos profesionales, había otro tipo de piratas, y se fueron tras ellos y los querían meter al bote.

JMH: Te quería preguntar por el humor, que es otro elemento muy importante de la música. Tienes el ensayo sobre los Le Luthier, que además también tiene que ver con la tecnología, sobre las transformaciones, sobre la reutilización de instrumentos, la creación de instrumentos, pero cuya esencia va ligada con la idea del humor.

EHS: De la burla, pero también va ligada a la idea de la autoconsciencia de que los instrumentos son una cosa rarísima en sí misma, y de la pregunta de por qué dedicamos tanto tiempo a la creación de esta artesanía, esta cosa rara que solo produce sonidos. De hecho, hay un libro increíble que se llama El triunfo de la música, que tiene un capítulo sobre la tecnología y habla precisamente de cómo hemos dirigido nuestra creatividad tecnológica a la música, desde la creación de instrumentos hasta la tecnología que hace posible que escuchamos Spotify. Hay un vínculo muy interesante entre la música y la tecnología. Por ejemplo, ahora que mencionas el tema de tecnología, instrumentos y democratización de la música, en el siglo XIX había muchas bandas de viento porque había una mayor industria del metal, pero al mismo tiempo porque los instrumentos de viento, a diferencia de los instrumentos de cuerdas, son mucho más sencillos de tocar. También podían comprarlos a pagos. Fue toda una confabulación que permitió que más personas tocarán instrumentos de viento. Luego a mediados del siglo XX, en la década de los años cincuenta, fue justo lo que pasó con la guitarra eléctrica, que era muy sencilla de tocar, la tecnología ayudó a que la gente tocará dos o tres cosas y puedes sacar algo muy bueno en la guitarra eléctrica, a diferencia de la guitarra acústica, que es más compleja. Sin duda, es muy interesante como la misma tecnología ha ayudado a la democratización de la música.

JMH: Justo quería hablar de la guitarra eléctrica que es un instrumento puntual para entender el siglo XX y la música popular, como el rock, el jazz, el blues. Tal vez es el instrumento que transformó la música popular en el siglo 20.

EHS: Por eso la mencionó no sólo como este triunfo de la tecnología en donde era muy sencillo hacerse de una guitarra eléctrica y hacer tu grupo, sino también para las personas que publicaban los manuales de los que hablábamos, que se dieron cuenta de que había un mercado de gente que estaba hambrienta de tocar, y formaron a un montón de músicos.  Creo que su equivalente eran las “Guitarras fáciles” que se publicaban en nuestro país. Ahora en Internet hay un montón de gente buscando aprender a tocar canciones, lo cual me hace pensar en la cantidad de personas que quieren aprender a tocar, y eso me parece interesantísimo, porque es una forma de apropiarse de la música que nos gusta. No nos conformamos solamente con escuchar una y otra vez una canción sino queremos replicarla tocándola, es decir, tener la experiencia de cantar una canción que te gusta totalmente diferente.


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