Cómo defenderá México sus lenguas indígenas  - LJA Aguascalientes
29/01/2023

México arrancó el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas 2022-2032 de la Unesco con vistas a su preservación y fortalecimiento, para lo cual el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) -tras múltiples reuniones en todo el país- construyó un Plan de Acción que el poeta mazateco Juan Gregorio Regino resume en entrevista, y que considera “una luz en el camino para un nuevo proyecto de nación en el que los pueblos indígenas sean la piedra angular”. La idea es levantar políticas públicas tanto institucionales como comunitarias y enfrentar el segregacionismo. 

La asamblea general de la UNESCO proclamó el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas 2022-2032 el 18 de diciembre de 2019, alertando sobre la grave pérdida de las lenguas originarias del mundo y la necesidad de adoptar medidas urgentes, a nivel comunitario, nacional e internacional. 

Los objetivos: Preservarlas, revitalizarlas, promoverlas 

El acto oficial del organismo de Naciones Unidas en la Ciudad de México se efectuó los días 27 y 28 de febrero de 2020 de México: Construyendo un decenio de acciones para las lenguas indígenas, en el marco del Congreso Internacional de Lenguas en Riesgo, organizado por la Secretaría de Cultura federal, a través del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI). De ahí surgió la Declaración de Los Pinos: Chapoltepek La centralidad de los pueblos indígenas, bajo el lema “Nada para nosotros sin nosotros”. 

El poeta mazateco Juan Gregorio Regino (San Miguel Soyaltepec, Oaxaca, 1962), director del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), específica por teléfono a Proceso: “México ha tenido un papel muy destacado en la conformación, incluso en el plan global, ya que hemos participado en diferentes conferencias y reuniones en África, Europa, Asia, América Latina, acompañando a la Unesco para que se efectúe esta convocatoria mundial y se pueda atender el riesgo de desaparición en la que se encuentran más del 90% de las lenguas indígenas que se hablan en el mundo”. 

El INALI ha conducido la construcción del Plan de Acción de México para el llamado DILI (Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas 2022-2032), que fue presentado el 14 de octubre pasado en el Complejo Cultural Los Pinos con la participación de 55 de las 68 lenguas indígenas nacionales. Resalta el autor de los libros No es eterna la muerte (Tatsjejin nga kjaboya) y Que siga lloviendo (Ngata’ara stsehe), que el Plan “se sustenta en el respeto a la autonomía y libre determinación de los pueblos a través de su potencial intelectual y creativo”. 

Y que es una luz en el camino para un nuevo proyecto de nación en el que los pueblos indígenas sean la piedra angular y se encuentren siempre al frente. 

El INALI diseñó una ruta estratégica para establecer comunicación y diálogo con organizaciones, promotores, especialistas, activistas y profesionales de las lenguas originarias, para impulsar la participación protagónica de los pueblos indígenas en la construcción del Plan de Acción Nacional y en el establecimiento de mecanismos de organización y articulación a nivel comunitario, municipal, estatal, regional y nacional. 

Trabajó de acuerdo a una zonificación etnolingüística del país, en cinco regiones: Norte, Bajío-Pacífico, Centro-Huasteca-Golfo, Pacífico Sur, y Mayab o del Sureste. 


En cada una se conformaron grupos de trabajo integrados por hablantes de lenguas indígenas: activistas, promotores culturales, artistas, escritores, creadores originarios, académicos, docentes, campesinos, pescadores, cocineras tradicionales, rezanderos, danzantes, estudiantes, autoridades comunitarias, médicos tradicionales, funcionarios públicos y otros actores clave interesados en la preservación, fortalecimiento, desarrollo y revitalización de las lenguas indígenas del país. 

En total se realizaron 34 reuniones convocadas por el INALI, más diversas juntas internas de los mismos hablantes con el fin de proponer y establecer mecanismos de participación y organización. 

El Plan -entregado al Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI)- parte de un diagnóstico general de la situación de las lenguas y de los pueblos indígenas. Y contempla la creación del consejo de planificación lingüística comunitaria y consejos técnicos regionales en foros comunitarios. 

Estas son sus metas sustanciales: 

Detener y revertir la pérdida de la transmisión intergeneracional de las lenguas originarias. Incrementar el número de niños y jóvenes que adquieren la lengua de sus familias y comunidades. 

Fortalecer el uso habitual de esas lenguas. 

Ampliar y consolidar su uso institucional 

Garantizar el derecho al intérprete. 

Incrementar el prestigio de los idiomas originarios y el aprecio y orgullo de hablarlos. 

Erradicar la discriminación por razones lingüísticas. 

Incrementar la presencia de esas lenguas en los medios de comunicación, tanto en los convencionales como en los digitales. 

Contar con materiales didácticos y publicaciones para uso escolar. 

Contar con normas de escritura para las lenguas originarias que aún no cuentan con ellas y actualizar las existentes. 

Contar con maestros bilingües con mejor conocimiento acerca de sus lenguas y con mejores capacidades para trabajarlas en las aulas como medio de enseñanza y objeto de aprendizaje.  

Garantizar la articulación de proyectos y recursos con instituciones municipales, estatales y federales con las iniciativas y proyectos comunitarios y regionales. 

 Aumentar el conocimiento sobre las lenguas originarias por parte de la sociedad nacional. 

Un diálogo voluntario 

Juan Gregorio Regino, quien en 1996 obtuvo el Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Indígenas, manifiesta que dialogar con las comunidades indígenas fue una experiencia extraordinaria: “Nos interesaba mucho que el espíritu de la declaración de Los Pinos estuviera: Ver a los pueblos indígenas como sujetos de toda la centralidad del Plan de Acción del Decenio. Fue todo un reto institucionalmente porque los pueblos indígenas, como pueblos, no tienen una instancia interlocutora con el gobierno, con las instituciones del Estado. Entonces había que crear colegiados con tres instancias comunitarias que nos permitiera trabajar con ellos. De hecho, en los pueblos indígenas existe toda una dinámica, todo un activismo e interés en la salvaguarda, el desarrollo y la radicalización de la lengua indígena, pero desafortunadamente desarticulada. Entonces parte de las tareas que había que emprender era justo ver cómo lográbamos un diálogo”. 

Explica que el Plan debía considerar los aportes, las experiencias, las propuestas, las estrategias y, sobre todo, pensar en la generación de políticas públicas comunitarias: “Es un proyecto que atiende a las lenguas indígenas que están en una situación de desplazamiento, de discriminación. Lo más importante era lograr, armar, construir un Plan que fuera no solamente exaltando la diversidad y la riqueza cultural, sino que proyectara la creación de políticas públicas tanto institucionales como comunitarias”. 

“Es decir, debe haber un trabajo interlingüístico, intercultural, es todo un planteamiento. Ha llevado tiempo y esfuerzo y se vio la voluntad. Este Plan muestra que sí se puede tener un diálogo con el pueblo, que sí se puede construir con ellos cosas intelectuales, con sus académicos, líderes y autoridades. Es un ejercicio realmente muy innovador”. 

– Cómo entran la parte gubernamental y la UNESCO en esta construcción de políticas públicas que valoren y reconozcan unas lenguas indígenas. 

– Si logramos tener políticas públicas de cada una de las lenguas indígenas, sin duda revolucionaría la política lingüística nacional, tendrían que incidir en la educación, en la conciencia de todos los mexicanos, y desafortunadamente esto no ocurre. A los pueblos indígenas no se les ve con esa posibilidad de que puedan aportar, de que puedan influir en la cultura nacional, sino que se les ve de manera segregada, y el reto del Decenio justamente es eso, que sean parte de la política nacional, la educación, la cultura de la conciencia de todos los mexicanos. Esas políticas públicas comunitarias tienen que transformar, incidir en la construcción de una nueva nación. 

“De ese tamaño es el proyecto que buscamos acompañar, y aquí el papel del INALI es coordinar institucionalmente las acciones para que cada vez el gobierno también pueda ir asumiendo la parte que le toca respecto a la atención y la inclusión de las lenguas indígenas dentro de su quehacer. Eso es lo que llamamos institucionalización de las lenguas indígenas: que estén presentes, que sean parte de la estructura, de los diferentes sectores, porque efectivamente acciones de este tamaño son las que deberían de incidir para que este reconocimiento de la nación pluricultural que se establece constitucionalmente sea una realidad, sea visible, tangible, medible, sea algo que tengamos que estar observando y esté presente en la vida pública y en la vida privada”. 

Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua desde junio del 2016, remata: “Las lenguas indígenas deben ser parte importante del México contemporáneo, y no como algo que exaltamos de manera discursiva. Se habla de la riqueza que significan, del enorme patrimonio cultural y lingüístico que poseemos, pero eso no se ha logrado traducir en una nueva sociedad y en una nueva conciencia. Y la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas, aunque reconoce a las lenguas mexicanas como nacionales, no modifica el estatus de subordinación en el que se encuentran frente al español y no rompe con la visión segregacionista con la que se trata a las comunidades indígenas”. 

El pasado 13 de diciembre, la UNESCO celebró en París el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas, donde acudieron más de 2 mil 300 personas de 125 países, ceremonia también en línea. El escritor nahua Natalio Hernández, quien asistió en representación de México, leyó el poema del historiador Miguel León-Portilla “Cuando muere una lengua”.  

Por otra parte, el pasado martes 10, miembros de la Comisión de Asuntos Indígenas del Senado, presidida por Xóchitl Gálvez Ruiz, hicieron un llamado al gobierno federal para incrementar el presupuesto del INALI, que es de 10 millones de pesos. Las legisladoras Susana Harp de Morena, Nuvia Mayorga del PRI, y Gálvez del PAN destacaron la necesidad de su fortalecimiento. 


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