Indolencia y complicidad, causas del desastre en el CERESO 3 - LJA Aguascalientes
24/06/2024

Tras el ataque de sicarios al CERESO 3 de Ciudad Juárez, que el 1 de enero provocó una fuga de reos peligrosos y la muerte de 17 personas, el secretario de Defensa dijo que en el posterior operativo militar se encontró en la celda del Neto –el líder de los Mexicles liberado en la acción y muerto después en las calles– más de millón y medio de pesos, celulares y armas. La situación no es nueva. Desde 2011 este semanario publicó un reportaje sobre la impunidad y los privilegios que imperaban en ese penal, narrados por testigos de primera mano, sin que ninguna autoridad enfrentara el problema.

La irrupción de 27 hombres a bordo de siete vehículos blindados que ataron y asesinaron a 10 custodios y siete internos que atendían “la aduana” del Centro de Readaptación Social (CERESO) número 3 de Ciudad Juárez, Chihuahua, a fin de liberar a Ernesto Piñón, El Neto, líder de Los Mexicles, reafirmó la negligencia e indolencia de los tres niveles de gobierno para solucionar este problema.

Un muro levantado con sólo 12 bloques de concreto separa la Novena Región Militar de Ciudad Juárez del CERESO 3, de donde la mañana del 1 de enero fue liberado El Neto, el más sanguinario de esta pandilla de sicarios, según las autoridades de seguridad. Heredó el mando del penal en 2020, cuando su antecesor, El Lalo, fue trasladado al penal de Chiapas.

Hasta las instalaciones militares se escucharon las ráfagas. Aun así, la corporación castrense que hoy realiza tareas de seguridad pública tardó en reaccionar. Ni los efectivos de la Guardia Nacional hicieron presencia. Todas las corporaciones llegaron al penal 30 minutos después, cuando ya los sicarios habían masacrado a 17 personas y se habían fugado 30 de los presos más peligrosos.

Días después El Neto cayó muerto en un enfrentamiento con policías estatales, al impactarse contra una gasolinería.

La incursión de los sicarios fue precisa, cronometrada, como diseñada por un experto en manejo de crisis y táctica militar, según la narración del titular de la SEDENA, Luis Crescencio Sandoval, quien la tarde del lunes 2 culpó al gobierno de Chihuahua de las condiciones de seguridad que permitieron la fuga del líder de Los Mexicles, quien por su perfil criminalístico debió permanecer internado en un penal de máxima seguridad:

“La responsabilidad de lo que sucede en el penal, de las medidas de seguridad, del despliegue que se tiene en la parte interna, es responsabilidad del estado. Son los que establecen las condiciones de seguridad de este penal”, dijo el secretario de Defensa.

E insistió al día siguiente: “Al momento de la incursión, el penal presentaba una sobrepoblación, además de que no se recibió solicitud alguna para el traslado de personas privadas de la libertad a otros centros”.

En la conferencia del lunes 2, Sandoval dijo que en el operativo de la SEDENA “se encontraron 10 celdas, por llamarles de alguna manera, VIP, bien arregladas, con televisión. En la celda de El Neto encontraron una caja fuerte con un millón 702 mil 174 pesos, 84 celulares y armas”.


Sin embargo, el hallazgo del que presumió el secretario de Defensa no es nuevo. El 31 de julio de 2011 este semanario publicó el reportaje “Aquí la ley la hacemos nosotros…”:

“–Dentro del penal, ¿quiénes están más armados?

–Aquí todo mundo mete armas…”

Hablaba Nicolás Frías Salas, El Nico, entonces preso en el CERESO 3. Era líder de los Artistas Asesinos (AA) y fue el único de esa pandilla –que opera bajo las órdenes del Cártel de Sinaloa– que murió la noche del 25 de junio, poco después de un ataque en el que su grupo asesinó a 16 integrantes de sus rivales, Los Aztecas.

El Nico había dado una amplia entrevista a Proceso el día 17:

“–¿Algo de tomar? –ofrece sonriente cuando se da cuenta de que la reportera nota un refrigerador con el logo de Modelo hasta el tope de latas de cerveza, pero se interrumpe cuando ve que la grabadora ya está encendida. Al principio protesta, pero finalmente accede a que quede prendida.

“– Pero no digan nada de eso, por favor –pide, señalando el refrigerador.

“–No es un secreto, igual que las drogas –se le hace notar.

“Acepta y ríe: ‘La sociedad no lo entiende… pero esto es necesario para tener un penal tranquilo y estable, para tener control de los internos’”.

La entrevista se llevó a cabo en la lavandería, en la zona ocupada por los AA. Nunca se precisó cómo murió El Nico ni quién lo asesinó.

Un detenido entrevistado por Proceso afirma que la supuesta orgía –El Diario de Juárez habló de ella– tuvo lugar una noche antes de la matanza y que no fue precisamente una fiesta, sino una reunión convocada por los AA para afinar los detalles de la matanza.

Por las grandes cantidades de droga que circulan ahí, al penal de Juárez se le conoce como “el picadero más grande” de Chihuahua. Durante la primera presidencia municipal de Héctor Murguía (2004-2007) ocurrieron en la cárcel dos revueltas, dos choques entre Los Aztecas y Los Mexicles.

En la primera, el 17 de diciembre de 2005, murieron seis reos. En la segunda, el 20 de junio de 2007, hubo dos muertos. Dos meses después, el entonces director del reclusorio, Fernando Romero Magaña, ante las acusaciones de los custodios del penal de que recibía dinero de Los Aztecas, les gritó: “¿Por qué no dicen que a ustedes también les dan?”. Molestos, los celadores lo insultaron y le lanzaron botellazos.

Como las disputas continuaron en el penal, en enero de 2008 el entonces alcalde José Reyes Ferriz mandó levantar bardas de más de 10 metros de alto para dividir a las bandas. De un lado quedaron las habitaciones 1, 2, 3 y 4, donde se concentró a Los Mexicles; del otro lado quedaron las habitaciones 5, 6, 7, 8, 9 y 10, donde están Los Aztecas.

Luego se redistribuyeron las habitaciones: la 11 y la 12 para reos de baja peligrosidad; la 13 para expolicías y exceladores acusados de proteger a Los Zetas; la 14 y la 15 para no imputados y los llamados “cristianos” (reos de diversos delitos que se agrupan en torno a sus creencias religiosas); la 16 y la 17 para los AA.

 

El poder interno

En el recorrido de Proceso por el penal, el 14 y el 17 de junio de 2011, se constató que Los Aztecas, Los Mexicles y los cristianos ocupaban las áreas más grandes y los AA la más pequeña. Los recintos que alojaban a los tres grupos se caracterizaban por sus altares: los tres honran a la Santa Muerte.

“En el penal hay 17 habitaciones, cada una con 38 dormitorios para entre seis y ocho reos. Todas tienen área de lavado, comedores, talleres, escuela y sala de billar. En el área de Los Aztecas hay una capilla dedicada a San Judas Tadeo, edificada por los mismos pandilleros.

“Para llegar a la zona de Los Mexicles hay que pasar tres puertas custodiadas por celadores y por internos. Ahí cada habitación tiene grandes altares a la Virgen de Guadalupe y banderas de México. Administran un amplio terreno con cancha de futbol y una granja con el caballo que era de los AA, conejos, gallinas y gallos de pelea.

“El área de las mujeres es la más apartada. Ellas no están separadas, sin importar si pertenecen o no a alguna pandilla. Ahí hay tres bebés de brazos que nacieron en el penal. Cada viernes va un sacerdote a oficiar misa. Otra zona es la destinada a los cristianos y una más a los no imputados.”

En 2014 el CERESO 3 recibió certificación de la Asociación Americana de Correccionales (ACA) como uno de los penales más seguros del país. Por ese estatus fue incluido por el Papa Francisco como último punto de su visita a México. Pero la realidad era otra. Esa cárcel es de las más peligrosas. Entonces la controlaba un joven de 25 años, Jesús Eduardo Soto Rodríguez, El Lalo, líder de Los Mexicles. Gracias a una denuncia de su pareja, Mariana Ibarra, se conocieron puntualmente las componendas entre éste y las autoridades del reclusorio.

“El penal tiene un restaurante y una tienda. El consumo de cocaína, heroína y mariguana es generalizado, lo mismo que la ingesta de cerveza. Ahí se venden armas de fuego con sus respectivas cargas de balas. Los agentes de la Fiscalía General del Estado son los encargados de introducir la ‘mercancía’, por lo cual El Lalo los gratifica con 130 mil pesos cada semana.”

Mariana puso en entredicho a la ACA. Evidenció que en el CERESO 3 las pugnas intestinas son frecuentes desde hace varios años.

El exgobernador César Duarte, actualmente preso acusado de corrupción, dijo en esa ocasión: “En este CERESO se organizaban palenques, peleas de gallos, presentación de artistas e incluso carreras de caballos, lo que reflejaba el poder y control de la delincuencia dentro de las cárceles. Desde allí ordenaban secuestros, extorsiones y otros delitos”.

En agosto de 2014 otro reo, Sergio Armando Arguijo, El Checo, líder de Los Mexicles, quedó en libertad y le heredó al Lalo el control del penal. Conforme éste consolidó su poder, empezó a maltratar a su pareja:

Cuando se convirtió en jefe de Los Mexicles, la visita familiar del domingo pasó a ser conyugal. Y aunque uno de los requisitos era estar casado, él pagaba 400 pesos para que pudiéramos estar juntos. Entraba el sábado a las siete de la noche y salía el domingo a las siete de la mañana. En ese tiempo Lalo le pagaba la cuota a un comandante de apellido Cástulo, luego llegó el comandante Cárdenas.

“Los domingos Lalo pagaba más de 100 mil pesos por la visita conyugal, el alcohol y la droga. En una ocasión entró a la celda y se sentó. Iba con dos de sus custodios que vestían uniformes de la Fiscalía General.

“Según Mariana, en el área de Los Mexicles hay un restaurante y una tienda que también controla Lalo. Y aunque debería depender del penal, Lalo se ‘arregló’ con Cárdenas para que le dejara el control. Puso como encargado de la tienda al Tower.

“Los Artistas Asesinos, otro brazo armado del Cártel de Sinaloa en Juárez, tienen su propia área. Y como no tienen poder, a veces van con Los Mexicles a jugar futbol. Sus rivales son Los Aztecas, que pertenecen al Cártel de Juárez.

“Mariana muestra fotos en las que aparece con Lalo y su hijo: ‘La mayoría fueron tomadas este año dentro del penal. En ellas se observa la celda de Lalo en el módulo 4; es la última del segundo piso. Tiene colchón matrimonial, minisplits, refrigerador, Play Station, home theater, televisión con pantalla de plasma. Lalo tiene también un iPhone 6S.

“El Compa George es un preso que tiene un departamento en el área 1 y que cuando hay revisiones se traslada a una celda. También tiene una casa de dos recámaras, con comedor, sala, cocina y baño. En ella organiza fiestas a las que Lalo va. Me preguntó si sabía que a él le permiten salir a la calle. Le dije que sí, que Lalo me mostraba videos de cuando El George va en carretera hacia un rancho que tiene en Sinaloa.”

Certificaron el penal el 12 de octubre de 2014, en la época que Lalo ascendió a jefe de Los Mexicles. Es decir, tenía wifi y se comunicaba con Mariana Ibarra.


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