Sobre En las cavernas de la memoria (*) por Mario Ramírez Salas - LJA Aguascalientes
22/02/2024

En general son cuentos que cuentan verdades. Uno puede saber a qué se refieren buscando en la propia memoria o en la historia ya escrita por historiadores, protagonistas o literatos. Hay trazos de realidad en ellos, puede continuar la trama cuando lee esos cuentos y darles vuelo desde las cavernas de los recuerdos. Porque muchos de ellos están en las crónicas o artículos de los diferentes medios de comunicación de los setenta u ochenta del siglo veinte. Y todo se convierte en real. Además las voces que los cuentan son de diverso origen: académicos, escritores, guerrilleros, todos contribuyen a la historia. Hay también en el trasfondo de las historias la tragedia y el terror pero se cuentan con humor y hasta burla, ambas cosas son parte de la realidad de entonces. Comento aquí algunos cuentos sin decir al autor, para que los lean.

Alguien construye la historia a partir de la distancia moral y de conocimientos entre los represores y los torturadores o presos o perseguidos.( revolucionarios los llamábamos entonces).Hacen confesar a un detenido sobre un tal Palancas que, a instancias del jefe, es buscado y más tarde detenido resultando que es un can que sin embargo es presentado ante el jefe.

Otro ejemplo es el del coronel que resguarda a los presos quien se encabrona porque descubre que a un detenido le traen a escondidas papel revolución. ¿Por qué chingados se llama así? Se pregunta encolerizado y hace traer al preso desde su celda hasta su oficina mediante un bien organizado operativo militar para sacarle la verdad.

Una querida maestra nos habla de querer hacer la Revolución con puras fantasías o voluntarismos, pero de eso se trataba. Ya no había ninguna posibilidad de algún acuerdo o negociación con el enemigo. Así se perdieron amigos y compañeros y por poco ella pierde su propia vida.

Alguien cuenta desde la ficción algo que no sucede pero sí. Un general o mayor hace el trabajo sucio del Ejército el de andar capturando inocentes en cualquier sierra o zona urbana de cualquier ciudad por la simple sospecha de que están contra el gobierno. Pero esos méritos nunca le serán reconocidos.

Otro buen escritor escribe cómo es la confrontación entre guerrilleros y el Ejército en la sierra o en la selva. Se refiere a los prisioneros en esa guerra. Prisioneros de ambos lados. Mientras en el cuento, el guerrillero perdona la vida del soldado si está rendido, cuestión que ocurrió en la realidad, los prisioneros de los soldados fueron torturados hasta la muerte o bien arrojados al mar en la costa de Guerrero. Este y otro cuento lo narran.

Otro autor describe con burla cómo se formó la guerrilla. El motivo: alguien fue atropellado y no tuvo atención médica y tampoco se le hizo justicia. Esto sería cierto si no existiera el 2 de octubre o la represión a los movimientos sociales como el de maestros o ferrocarrileros. Pareciera que la guerrilla se formó por fósiles, porros o lúmpenes que terminan su vida en una organización infiltrada o por los mismos militantes, enemigos de sí mismos.

La deshumanización de los guerrilleros es otro tema que se aborda. La descomposición del carácter y valía de las personas, aun cuando provengan de ilustres centros de estudios y hayan logrado tener una profesión. En el fondo es la historia de la Brigada Roja de la Ciudad de México que nadie ha abordado como tema de estudio. Tal descomposición o deshumanización suele suceder, mi hipótesis coincide con el tema del cuento. La Brigada Roja terminó presa de su militarismo y de la infiltración. La descomposición en la guerrilla tampoco ha sido estudiado, pero sus actos de felonía, si existieron .Por ejemplo en México con la muerte de uno de los líderes más afamados como lo fue Manuel Gámez García o Roque Dalton en El Salvador. Ahora que en honor a la verdad, no solo los guerrilleros resultaron de ese modo; los jefes de nuestra Revolución vivieron para matarse unos a otros o también los bolcheviques se pusieron a matarse entre sí bajo la dirección del padrecito Stalin.

Alguien describe con maestría el modo mugre, de cloaca, de mierd de un lugar de tortura muy afamado llamado Tlaxcoaque en la Ciudad de México, que bien podía ser descrito igual o peor que las mazmorras del Campo Militar Número Uno. O ya, es mucho decir, el “trenecito” en Acapulco Gro. En realidad no es la mugre, o la sangré derramada, o las pulgas y chinches o la desolación de esos lugares de lo que se habla, sino de lo que era el Estado en esos años .Un Estado con sus torturadores, sus matones con o sin uniforme, sus cárceles clandestinas y sus lugares de fusilamiento o sus fosas clandestinas, donde han quedado los 800 o mil desaparecidos de esa época o los restos de los civiles aventados al mar en la Costa Grande del Pacífico. Todo esto se dibuja en un cuento breve escrito por una guerrillera del Frente Armado Zapatista.


Fulgencio o la heroica intransigencia ante la muerte en una persecución y cerco militar. Es la retirada o un intento de distracción para salvar al grueso del grupo y no tener esperanza de sobrevivir. Eso es matar la intransigencia. Con este cuento pienso en Lucio y su brigada que se divide para dar la idea de que la otra parte se mantiene completa en la resistencia con el secuestrado asegurado. La vida no fue lograda ni para él ni para su comando ni para su brigada. Eso era la intransigencia, no rendirse, no ser débil ante el enemigo, darse un balazo o morir combatiendo, que otra vez se cumplía.

A mí me lo contaron de otra forma. En estas páginas se cuenta en rosa el secuestro de un avión con el cual la protagonista logra salvarse de la tortura y de la muerte. La trama es más compleja, para empezar era de las pocas mujeres que participaba en el grupo, pero era la más bonita. ¿Cómo la salvamos? Se preguntaron, no los militantes, sino los enamorados. ¡Secuestremos el avión!, operativo que fue preparado y ejecutado en un tiempo récord. El amor existió, aunque el amor se escondió para toda la vida, en la fuerza de los acontecimientos que se dieron como en una película que puede resumir horas o años en dos o tres escenas y cuyo fin no se pareció a la fuerza vital que impulsó las acciones.

Está el cuento de los generales, pocos, que se quedaron en la inopia después de la Revolución. Unos se hicieron ricos a su calor, otros cayeron en desgracia pues pensaron que los balazos iban a ser eternos. Cuando se iniciaron los movimientos armados de la modernidad, algunos quisieron participar preparando en infantería a los jóvenes que se alebrestaban. Eso fue por la década de los sesenta, pero terminaron ubicados como traidores por los movimientos con todo y sus grados y medallas, con la tristeza a cuestas, pobres y señalados.

Hay una historia donde se toca el tema de los desaparecidos mediante un diálogo familiar. Entre un padre y el esposo de ella. Se hacen preguntas de porqué se fue a escondidas del padre a la guerrilla. Siendo ella de otro nivel económico. Me trae a la memoria a la hija de un ex gobernador, afamada ella, pero que no fue desaparecida. Sin embargo la historia nos pone a pensar porque la hija de una pudiente familia, se incorpora a esta lucha social y que no fue el único caso.


(*) En las cavernas de la memoria. Antología del cuento guerrillero. Hugo Esteve Díaz, Compilador, Tomo II, primera edición 2023. UANL. 214 pp.


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