AMLO: “No fueron tantos los muertos” | Convicciones por Rubén Aguilar Valenzuela - LJA Aguascalientes
18/04/2024

Cuando la vida de los otros no importa y mueren en un evento trágico se puede decir que “no fueron tantos”, como el presidente López Obrador sostuvo al referirse a las personas que perdieron la vida a consecuencia del huracán Otis.

En todas las tradiciones religiosas la vida de cada persona es sagrada y es la expresión más acabada de la acción creadora de Dios. Cada persona cuenta como un todo único e irrepetible, que merece toda atención y respeto. Es semejante a Dios.

La filosofía humanista de las personas ateas o agnósticas sostiene lo mismo. La dignidad de cada persona merece el más alto de los respetos. Cada vida vale todo. Es también el sentido de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Para el presidente los muertos provocados por Otis “no fueron tantos” y no sabemos, eso no lo ha dicho, cuando las muertes sí son muchas. ¿No son tantos equivale a 100 o 1000? ¿Cuándo sí son muchos? ¿Cuál es el criterio para medir?

En los protocolos de prevención para enfrentar los efectos de un huracán se proponen que no haya muertos, puede haber daños materiales, que difícilmente se pueden evitar, pero es posible movilizar con anticipación a la población a lugares seguros para que nadie pierda la vida.

El presidente siempre que ocurre un hecho trágico lo trata de minimizar. Esa es su estrategia político-comunicacional. Como parte de esta se ubica su frase “no son tantos los muertos”. Siempre ante estos eventos sostiene que “no es para tanto”, “que le bajen”.

En el marco de su estrategia político-comunicacional trata de que estos temas salgan de la agenda de los medios y critica e insulta a quien informa de ellos. Los acusa de zopilotes y carroñeros. No hay que reportar la tragedia sino solo lo que hace su gobierno, para “solucionarla”.

Las tragedias no las enfrenta con una acción rápida y efectiva de gobierno sino sólo con discursos. Entiende muy bien que comunicar es gobernar. Aplica a la perfección este gran principio de la comunicación gubernamental.

Pero se olvida que ese mismo principio sostiene que por un tiempo, incluso largo, se puede sostener la imagen de una “buena gestión” solo con saliva, como él lo hace, pero en algún momento eso cae por su propio peso.


En el largo plazo se requiere no solo saliva sino una masa de acción que se pueda comunicar, para para poder generar la percepción de una “buena gestión”. Ya se verá cómo se comporta la percepción sobre la gestión del presidente ante los efectos de Otis.

Al quinto año de gobierno, y antes del huracán, conserva niveles de aprobación muy semejante a la que tuvieron sus antecesores, menos en el caso de Peña Nieto, que muy pronto tuvo una muy mala valoración. Se ubica entre el 58 % y el 60 % de aprobación.

La insensibilidad del presidente ante cualquier tragedia, frente a las víctimas y sus familiares es pública y reconocida. Las evidencias son muchas. Su comportamiento ante el huracán Otis es una más. Queda para la historia su frase: “No fueron tantos los muertos”.

@RubenAguilar


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