Escapó del horror, ahora busca el pase olímpico - LJA Aguascalientes
24/06/2024

  • La entrenadora de la selección nacional de gimnasia artística Blajaith Aguilar es el artífice de que México comenzara a destacar en esta disciplina dominada por las europeas, su camino ha sido largo y sinuoso. Esta es su historia.

La selección nacional de gimnasia rítmica conquistó por primera vez un oro en la modalidad de conjunto en los Juegos Panamericanos Lima 2019, proeza que buscará repetir en Santiago 2023. Si lo logra calificaría a sus primeros Juegos Olímpicos en la historia de México en este deporte. 

A la cabeza de este proyecto está Blajaith Aguilar, la entrenadora que ha puesto la mirada de los mexicanos en este deporte desde hace cuatro años cuando las cinco titulares de un equipo de 10 gimnastas, Ana Galindo, Adriana Hernández, Mildred Maldonado, Britany Sainz y Karen Villanueva, quienes entonces en Lima tenían entre 15 y 20 años, quedaron por delante de Estados Unidos y de Brasil, en una competencia en donde no estaba en disputa el pase olímpico.

Este jueves 2 de noviembre, la selección dará esa batalla por pisar el suelo olímpico y robarse los titulares de los medios de comunicación por un éxito deportivo, y no por quedarse atrapadas en Israel en medio del conflicto con los palestinos que tiene en vilo al mundo desde hace casi un mes.

La entrenadora jalisciense Blajaith Aguilar —que en el inicio de los ataques del grupo terrorista Hamás fue la vocera de su equipo y dio un número de entrevistas que jamás se imaginó— comanda a una selección con rostros nuevos. Además de a Mariana Malpica, quien tiene el objetivo de clasificar en el all-around individual, guía a Leida Juárez, Julia Gutiérrez, Sofía Flores, Kimberly Salazar, Adirem Tejeda y Dalia Alcocer. Las cinco últimas fueron quienes se quedaron atrapadas en Netanya, una ciudad al norte de Israel, a donde viajaron para aprender de este país ha crecido enormidades en la gimnasia rítmica de cojunto.

No hay que olvidar, además, que en los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 ganó su primera medalla olímpica en este deporte: Linoy Ashram se colgó el oro en el all-around invidual, relegando a Dina Averia, una de las gemelas rusas que eran favoritas para hacer el 1-2, a la segunda posición y su hermana Arina fuera del podio. 

Los primeros pasos 

Blajaith Aguilar inició a los siete años en la gimnasia artística y desde entonces llevaba la música por dentro. En su casa, su mamá escuchaba las canciones de los Beatles, los Bee Gees y Michael Jackson. Dos años después, le dijo a sus papás que quería practicar gimnasia rítmica, pues consideraba que ahí podría expresar lo que las melodías le hacían sentir. 

En su natal Guadalajara, la novel gimnasta tuvo como entrenadora a la búlgara Ivanka Tchakarova, una de las precursoras de la gimnasia rítmica en Bulgaria y España. “Ella me encaminó a amar este deporte. Ahora que lo pienso creo que por ella soy entrenadora y juez. Aunque sólo tenía nueve años me pedía que me sentara a su lado para observar las rutinas de mis compañeras, me preguntaba qué veía y cuestionaba la manera correcta en la que se debían de realizar las rutinas”, recuerda Aguilar.

El crecimiento deportivo de Blajaith la arrastró hasta la selección nacional. Unos años más tarde su calidad le compró un pasaje a los Juegos Panamericanos de Río 2007, donde se colgó la medalla de bronce en conjunto. Hasta entonces éste era el mejor resultado de México en esa modalidad. Fue la primera señal de que en sus manos estaría seguir haciendo historia. 


A pesar del resultado, Aguilar decidió hacer una pausa a su carrera. No tenía claro lo que quería hacer con su futuro. En 2008 viajó a Guadalajara para ayudarle a su hermana Blanca, quien era entrenadora de un equipo juvenil. 

“Inicié como la auxiliar de mi hermana. Tenía a su cargo a niñas chiquitas y al principio yo no era nada paciente, pero comenzó a llamarme la atención el proceso de las gimnastas en edades tempranas. Cuando empecé a enseñarles, a ver su progreso y su entusiasmo el amor por la gimnasia rítmica me volvió a llenar”, narra.

La música movía su vida, pero las matemáticas y la química le provocaban las mismas cosquillas. Después de haber sido durante un año y medio entrenadora ingresó a la Universidad de Guadalajara para estudiar la licenciatura de Químico Farmacéutico Biólogo. 

Blanca la cuestionó por esa decisión. Le preguntó si realmente se veía en un laboratorio, sentada detrás de un escritorio. La respuesta era obvia. El ritmo, otra vez, la empujó a un mejor lugar: aprender Artes Escénicas para la Expresión Dancística en la misma escuela y también en el Instituto Nacional de las Bellas Artes. En 2011 decidió retirarse como atleta. Físicamente ya no podía dar más. En un deporte como la gimnasia, la tierna edad de 20 años puede ser una carga pesada. 

Cinco años después la compañía de danza contemporánea CoBalt realizó visorías en Guadalajara, y Blajaith fue una de las dos bailarinas elegidas para viajar a Suiza con un contrato de tres meses. En ese 2016 tomó una decisión trascendental, ya que por su buen desempeño la compañía le ofreció quedarse por cinco años, pero al mismo tiempo la Federación Mexicana de Gimnasia quería iniciar un proyecto que pusiera a México en el plano internacional. Blajaith Aguilar era su carta fuerte como la entrenadora nacional.

Así, se despidió de la danza. Volvió a abrazar a su amada gimnasia rítmica y regresó a México donde tuvo que andar por un largo y sinuoso camino. “Inicié desde cero y durante el primer año y medio no recibí sueldo por cuestiones burocráticas. Sabía que tenía que picar piedra. Durante ese tiempo viví en el Centro Nacional de Desarrollo de Talentos y Alto Rendimiento (Cnar) y eso me permitió no tener que hacer ciertos gastos”, comenta.

Aguilar se comprometió consigo misma a permanecer durante cuatro años al frente del combinado nacional. A lo largo de ese proceso se enfrentó a un entorno plagado de dirigentes deportivos que no confiaban en ella, “por  joven”, para estar al frente de una selección. A pesar de sus 25 años la consideraban “una niña”. Por si fuera poco, en aquellos años era nulo el interés que las mexicanas en este deporte tenían por la gimnasia rítmica de conjunto.

Tirar la toalla

El primer equipo que integró fue gracias al apoyo de otras entrenadoras que la ayudaron a captar gimnastas que se dedicaban a sus pruebas individuales en alguno de los cinco elementos en los que se compite en esta disciplina: pelota, cinta, mazas, aro y cuerda. Blajaith tuvo que enseñarles prácticamente todo a sus primeras alumnas. 

“La gimnasia rítmica individual y la de conjunto son muy diferentes. Ahorita me muero de risa, pero en su momento piensas si lo mejor es tirar la toalla. Las chicas se quedaban viendo a otro lugar, no se acordaban que alguien les iba a pasar el aro y éste les pegaba en la cara, o no sabían cómo pasárselo a sus compañeras”.

Aguilar asegura que el programa de esta disciplina ha mejorado respecto a la captación de prospectos para la selección mayor, pues ahora cada año realiza pruebas para quienes aspiren a formar parte del equipo. A la última convocatoria acudieron 170 gimnastas. 

El punto de inflexión que le dio un giro a ese deporte ocurrió en los Juegos Centroamericanos de Barranquilla 2018 cuando el equipo ganó la medalla de oro. “Fue un momento muy importante en mi vida profesional. Me di cuenta que como equipo estábamos hechas para grandes cosas y podíamos lograr más. Ese entorno que dudaba de mí comenzó a confiar en lo que estaba haciendo y a respetarme”, asegura. 

A la presea conseguida en Barranquilla se sumó que en el Mundial de Gimnasia Rítmica 2018 de Sofía, Bulgaria, México culminó en el noveno lugar. Fue la primera ocasión en la que este representativo se metió al top 10 del mundo. Las mexicanas reafirmaron su crecimiento en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 al consagrarse campeonas.

Blajaith Aguilar tiene claro que la gimnasia es un deporte de apreciación y dominado por las europeas. Aunque considera que en los últimos años ha cambiado la forma en la que los jueces califican sabe que compiten en desventaja.

“Al ser un deporte europeo antes se le daba importancia al color de piel, a la altura, al peso, a la propia nacionalidad; sin embargo, eso poco a poco ha ido cambiando y permite que otros países, como el nuestro, sean valorados. Sin dejar de lado que a nivel mundial hemos ganado el respeto de otras selecciones”. 

La pesadilla de la guerra

En octubre último, Blajaith y las integrantes de su equipo se enfrentaron a uno de los momentos más difíciles de sus carreras, ya que como parte de su preparación rumbo a Santiago 2023 fueron a Israel para entrenar con la selección de aquel país que es la actual campeona del mundo en conjunto. 

Desafortunadamente, durante su estadía en la Villa Deportiva de Netanya, ciudad perteneciente al Distrito Central de Israel que se encuentra a 30 kilómetros al norte de Tel Aviv, estalló el conflicto bélico.

“Llegamos el 2 de octubre a Israel y habíamos estado alejadas de la situación, pero poco a poco todo fue avanzando y a unos 10 kilómetros de nosotras se escucharon ataques y las alertas antiaéreas. Sabíamos en dónde estaban los bunkers más cercanos y qué es lo que teníamos que hacer en dado caso de que se presentara una situación de gravedad”, explica Aguilar.

El conjunto mexicano regresó al país la noche del 11 de octubre después de una operación de ayuda humanitaria realizada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Tras la atención a las autoridades por el apoyo recibido y a los medios de comunicación por la cobertura, las gimnastas pusieron manos a la obra para continuar con su preparación.

“Ante de viajar a Israel entrenábamos seis días a la semana durante ocho horas diarias, por lo que con todo lo que pasó perdimos alrededor de cuatro días efectivos de entrenamiento. Las chicas lo saben, así que hemos tratado de retomar el ritmo. Claro, fue un momento difícil, no sólo a nivel profesional, sino personal, sin embargo, también nos ha unido más como equipo, pues entre todas no nos dejamos caer”.

México concluyó en el decimocuarto lugar en el Campeonato del Mundo de la especialidad que se celebró en Valencia en agosto último, certamen en el que Brasil obtuvo la sexta posición y Estados Unidos la decimoctava, naciones que, además, son los rivales a vencer en estos Juegos Panamericanos. Las brasileñas llegaron a Santiago con el pase olímpico a París 2024 en la bolsa, por lo que las mexicanas y estadounidenses pelearán férreamente por esa plaza.


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