Fiesta total en Oaxaca por el de Día de Muertos  - LJA Aguascalientes
13/04/2024

  • “Gozo y galanura” son adjetivos que se resumen en esta crónica para enmarcar una festividad en la que la población oaxaqueña se involucra -vivos y muertos-, en calles, casas, panteones, iglesias… en cada rincón posible para honrar la memoria de los antepasados 

Aquí en la “Tierra de guajes”, Oaxaca, en el Día de Muertos los adjetivos estallan como fuegos artificiales: profundidad, misterio, alegría, misticismo, hermosura, memoria, contento. 

La celebración destroza hasta los refranes, como el de “el muerto al pozo y el vivo al gozo”. Pues aquí, como se debe, muertos y vivos se empapan de gozo y galanuras: infinitos puestos de maquillaje, de listones y diademas de cempazuchitl, de huipiles milenarios. 

Esta celebración milenaria inundó calles, panteones y bares con una gran fuerza cultural, y con calacas y diablitos de todas las razas del mundo, pues las calaveras tienen ojos, piel y rizos de todos los colores. 

Presente el “responso”, las “muerteadas”, los altares de las 8 regiones en el Zócalo con la presencia notoria de la cultura afro, y deslumbrantes performances de culturas originarias en la plaza de Santo Domingo  

En los pasillos del Palacio de Gobierno, el gran tapete “Camino al Mictlán”. De arena blanca, flores de cempazuchitl y veladoras que iluminan el paso de los muertos y vivos. Este tapete habla del tiempo cíclico y se nutre de las 17 culturas originarias, incluyendo la mestiza. Aquí, elementos de la memoria, de la comida, de la naturaleza, la danza y del lenguaje: el mixteco, por ejemplo, que es la lengua de la lluvia, o el zapoteco, que es la lengua de la nube. 

Es el 2 de noviembre, día obligado de comer mole, pero está también la feria del pan y el chocolate. La fiesta se desborda en los panteones de Atzompa y Xoxocotlán, con banda en vivo hasta el amanecer. Los familiares encienden 4 enormes cirios en las esquinas de las tumbas esperando que se apaguen como la señal de que su muerto está con ellos para llevarlo a casa, donde lo atienden con sus guisos y recuerdos hasta el día 2 de noviembre, cuando la iglesia da las campanadas de las 12, y la familia vuelve al cementerio acompañando al difunto de regreso. 

Las fachadas se convierten en obras de arte. Los panteones en veladas brillan con luces naranjas, deudos entregados y verbenas hasta el amanecer. Las procesiones son oleadas sin respiro, pues “las muerteadas”, como su nombre lo indica, son hasta morir. El 1 de noviembre el gobernador Salomón Jara Cruz encabezó con hermosas catrinas y “catrinos” la Comparsa más Viva de Todas. 

Y al final, siempre presente, el himno simbólico de Oaxaca, compuesto por Macedonio Alcalá, resonando en todos sitios y tocado por todos los medios e instrumentos: Hay una tierra donde “Dios nunca muere”. 



Show Full Content
Previous Iglesia católica alertó por sacerdotes falsos 
Next Putin anula tratado que veta los ensayos nucleares de Rusia 
Close

NEXT STORY

Close

Pemex vendió petróleo diluido en agua en el último año de Peña Nieto

27/02/2020
Close