La imaginación y la creatividad en la filosofía aplicada | La Columna J por Roberto Ahumada  - LJA Aguascalientes
19/04/2024

“La filosofía es vana si no cicatriza las lesiones del alma”: Epicuro. 

Estimado lector de este reconocido medio LJA.MX con el gusto de saludarle como cada semana, quiero aprovechar esta ocasión para referir la importancia de los nuevos alcances que está tomando la filosofía actual sobre todo en el contexto aplicado a los niños. Sin duda alguna en la reseña actual el alcance que proporcionan las distintas aristas filosóficas lleva a un precedente en donde su aplicación en los niños procura la imaginación y la creación bajo nuevos métodos. 

La creación e imaginación son aspectos que se han olvidados en las estructuras académicas, más en un país como México en donde se instruye a los niños a memorizar información sin vincularla a aprendizajes significativos, no es un simple tema de saber las fechas conmemorativas, es el hecho de comprender y tener nuevos modos de aprender y de enseñar. En la medida en la que los seres humanos vamos creciendo, nos vamos desarrollando vamos perdiendo el sentido creativo, y en gran medida se debe a que no en el sistema no se emplean esquemas que le detonen, la filosofía aplicada para niños promueve desde la referencia que expresa Vigotsky, la posibilidad de establecer procesos que fomenten la invención y con esto llegar a la imaginación formada. 

La imaginación va más allá de la propia realidad, es decir, por medio de la experiencia se generan ciertos parámetros de alcance en donde la fantasía se ve limitada, la tabula rasa que le caracteriza a los infantes  no tiene aún la cantidad de dogmas que tienen los adultos, ellos conciben al mundo desde otra arista, desde otro cliché, lo cual permite que exista efectivamente elemento en la mente que lleven a una emoción a la posibilidad de trasladarse a un contexto imaginativo que genere una nueva experiencia. 

El mecanismo de la imaginación creadora tiene una relación con la asociación directa de las condiciones materiales que existen para el individuo que quiere realizar un proceso creativo e imaginativo, es decir, no le limitan de manera directa, pero de cierto modo si le condicionan. El coeficiente social influye en los procesos es por ello que en muchas de las ocasiones es más que perceptible que en nuestro país las universidades son fábricas generadas de manufactura y no de mente factura. Evidentemente las condiciones materiales inducen a que primero los niños, adolescentes y demás taxonomías en la edad se ocupen más de cubrir las necesidades a que se preocupen de la indagación filosófica o de los propios procesos creativos. 

“La filosofía es una actividad que con discursos y razonamientos procura la vida feliz”: Epicuro.

La imaginación en el niño y en el adolescente no son las mismas, el niño tiene muchos mayores alcances que alguien mayor, en la medida en la que se van adquiriendo mayores experiencias y del mismo modo conforme se va adentrando en esquemas y dinámicas que aducen a la racionalidad, en tanto que es una forma más esquematizada y relativamente lógica de esgrimir la realidad. La razón de cierta manera no es precursora de la imaginación, citaba Albert Einstein: “La imaginación es más importante que el conocimiento”.

La complejidad que puede llegar a exigir la voluntad en el proceso creativo puede llegar a resultar un martirio, a lo que es que sin duda alguna debe de ser un acto natural y no forzado, se tiene que procurar un entorno adecuado, no obstante, eso no significa que debe de tener una acción precursora como tal, si fuese así, se estaría extralimitando hasta cierto punto el proceso creativo y con ello la disminución de este mismo.

La creación literaria en la edad escolar resulta ser un fenómeno extraordinario que se presenta en alusión al alcance del lenguaje y de la experiencia, la prosa y el desarrollo de ideas va en la función como se refiere una estructura y una dinámica que sean promoventes de la expresión imaginativa que lleva a los niños a plasmar sus pensamientos e ideas bajo un modo literario, el alcance de una historia, la descripción de una fábula. Los alcances pueden resultar magníficos y loables. 


Como vivimos en una época en la que tantas cosas que antes parecían relativamente seguras han hecho inciertos los procesos de creatividad y de imaginación, la perplejidad aludida no parece afectar solo a los niños o a los filósofos, es un acto global. La filosofía debe servir para mostrar un camino en donde la imaginación puede ser la opción de construcción y en donde la creatividad puede ser la alternativa disruptiva que genere conocimiento.

In silentio mei verba, la palabra es poder.


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