Cine: Pobres criaturas - LJA Aguascalientes
13/04/2024

Max McCandles (Ramy Youssef), nuevo asistente del doctor Godwin Baxter (Willem Dafoe), se entera de que la bella Bella Baxter (Emma Stone) es producto de un experimento: el cuerpo de una mujer embarazada que el profesor revive con el cerebro injertado del feto.

Godwin decide casarlos, pero Bella, cuyo cerebro madura a mil por hora, huye con el abogado Duncan Wedderbum (Max Ruffalo). Libre de inhibiciones, esta nueva mujer descubre la maravilla del orgasmo y decide explorar sus posibilidades, incluso trabajar en un burdel, y así, sin proponérselo, desafía a las instituciones más elementales de la moral victoriana.

Hace un par de años salió publicado Greek Wierd Wave (2021), estudio concienzudo sobre la llamada Nueva Ola de cine griego cuyo distintivo, según el autor, es la biopolítica, término prestado a Foucault (Historia de la sexualidad); el libro explora la manera en que la crisis socio-económica fue el fermento para expresar el malestar en la cultura de este siglo, sobre todo desde el año 2008. Como el autor (a la mano vía Kindle) es un profesor de Oxford, Dimitri Papanikolaou (tal cual)… el nombre con el que se ha bautizado esta tendencia de nuevo cine independiente, y que se acuñó hasta donde entiendo, en inglés, parece difícil adaptarla al español; una traducción posible, forzada, sería la de Cine Griego Raro.

Entre manifestaciones masivas, incendios de edificios gubernamentales, choques del pueblo con la policía, pérdida del poder económico, conflictos interfamiliares, surgió una iconografía nueva de estilos y complicadas alegorías; realizadores como Yorgos Lanthimos, entre los más conocidos y premiados, han alcanzado proyección internacional (La favorita). Claro, olas nuevas siempre ha habido, raras (“wierd”), pocas, si se compara la tendencia de este cine que inquieta, asusta, divierte y desorienta, en sentido opuesto al realismo y la crudeza de lo que fue el del grupo  Dogma, por ejemplo. La ambición de este movimiento “wierd”, pese a su falta de manifiesto, es culturalmente más ambiciosa, involucra a todo un país, sus instituciones, la familia, ahí donde el “oikos” (la casa) tiende a convertirse en infierno.

Importa identificar el movimiento del que deriva esta última cinta de Lanthimos, Pobres criaturas (Poor Things; Irlanda, 2023), especie de versión femenina de Franskenstein, porque la asociación a la literatura y al cine gótico no es un mero capricho, sino un canal natural para la tendencia “wierd”. La adaptación de la novela de Alasdair Gray que escribe el australiano Tony Mcnamara, a quien también se debe el guión de La favorita, no debe leerse como simple ensayo de pretender actualizar a Frankenstein y hacerlo mujer para estar a tono con las tendencias feministas de hoy en día; el potencial que descubre Lanthinos a través de la interpretación del novelista escocés proviene de la fuente original, la novela misma de Mary Shelley.

El filósofo Godwin fue el padre de Mary Shelley, y Alasdair Gray entiende el vínculo entre la autora de Frankestein y su progenitor, a quien abiertamente desafió al escapar con el aún casado poeta Shelley, y por lo tanto defender su derecho al orgasmo, de ahí la elección del nombre del creador de Bella. Con el extraordinario maquillaje del personaje de Willen Dafoe, un rostro lleno de cicatrices a manera de una máscara que no cubre sino enfatiza los rasgos del actor, Lanthinos propone un ícono del patriarcado desde la era victoriana hasta la actualidad.  

Por supuesto que el éxito internacional de Yorgos Lanthinos, sus Óscar y demás premios, lo sitúan ya lejos del horizonte griego, pero la ola Wierd tiene un efecto global: Pobres criaturas explora la biopolítica del cuerpo femenino, y la posibilidad de liberación total.


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